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MAR DEL PLATA.- "¿No querés un bulldog francés? Tengo siete cachorritos. Chapu me dejó una perra, se ve que estaba en celo y como yo tenía un macho me llenaron la casa de perros. Es un quilombo", dice antes de arrancar la entrevista Leo Gutiérrez acusando a su gran amigo Andrés Nocioni.
Si la Liga Nacional apareciera en un diccionario de sinónimos, el nombre Leo Gutiérrez sería uno de ellos. Su presencia es un talismán para los equipos en los que juega. Sea por suerte, casualidad, trabajo o un poco de todo eso junto, el cordobés se erigió como máximo ganador con diez títulos, incluidas siete de las últimas diez ediciones. La diferencia la hizo en el final de su carrera, cuando llegó a Peñarol para posicionarlo como uno de los grandes de la Argentina, con cinco títulos, solo detrás de Atenas. Desde 2009, el equipo de Mar del Plata ganó cuatro de los últimos cinco campeonatos. Sólo Regatas lo privó de un lustro de gloria absoluta.
Gutiérrez, de 36 años, recibe a la nacion en su casa del barrio San Carlos. De su temperamento en la cancha poco queda de entrecasa. Se muestra como un hombre común, recibiendo a su hija Mora al regreso de una clase de violín, o compartiendo opiniones con su mujer, Alejandra, sobre el lugar donde cuelga unos cuadros. "Estamos remodelando", advierte, mientras se acomoda en un sillón.
No suena ilógico que esté ampliando la casa. En Mar del Plata encontró su lugar en el mundo; los hinchas de Peñarol lo veneran.
Tras la derrota en el inicio de la temporada frente a Quilmes, con un corte en la frente incluido que le demandó siete puntos de sutura, Peñarol se recuperó y en menos de 48 horas superó a su clásico rival con una destacada actuación de Leo, que terminó como goleador de su equipo con 18 puntos.
-¿Con qué expectativa arrancás esta temporada?
No sé cuántas Ligas más me pueden llegar a quedar. Arranco cada campeonato con ganas de hacer cosas buenas y de seguir mejorando lo mío y lo del equipo. Por más que tenga 36 años siempre se aprende algo nuevo, así que estoy con esa mentalidad.
-¿En qué nivel estás?
Me siento bien con lo que hago en la cancha, creo que tengo un buen nivel. No tengo muchos años más para jugar a un buen nivel y tampoco quiero que el básquet me retire. Quiero estar bien dentro de la cancha para disfrutar del deporte, no estar incómodo, no quiero ser una carga para el equipo.
-Sos el recordman absoluto de la Liga Nacional. ¿Es una presión?
No es una presión tener los récords. Disfruto el día tras día, el estar en Peñarol. Me pongo presiones propias, no es algo que me ponga otro. Quiero ganar nuevamente, quiero jugar una buena temporada, estar en los primeros planos. Ésa es mi forma de ser, de competir. Cuando se me vaya esa presión, tendré que dejar de jugar porque no sería yo. Creo que la voy a tener por varios años más.
-Decís que todavía te quedan algunos años como jugador. Pepe Sánchez se metió en el plano dirigencial. ¿Te ves como dirigente, como entrenador?
No me veo como dirigente, no sé si estoy preparado. Me gusta enseñar, tengo esa pasión de ayudar a los chicos a mejorar cosas. No sé si como entrenador de Liga, sino con los más jóvenes.
-¿Qué opinás de la vuelta del Colo Wolkowyski?
Es bueno que esté Rubén. Él siempre se cuidó y supo jugar a un nivel alto en la NBA y en los mejores equipos de Europa. Les va a venir muy bien a Quilmes, a los jóvenes, porque es alguien que habla con ellos. Siempre es importante tener alguien de la Generación Dorada en la Liga para que sume su experiencia. Son referentes a la hora de preguntarles cosas y sacarles el jugo tanto de la competencia como para poder mejorar la Liga.
-¿Pensás que tras la salida de Campazzo vas a tener que volver a asumir el rol de líder del equipo?
Creo que el año pasado había un líder ofensivo que podía ser Facu, más que nada en los playoffs, donde explotó. Después estábamos Martín [Leiva] y yo que liderábamos en el sentido de ordenar al equipo, de estar tranquilos. Hay muchos tipos de líderes en un equipo.
-¿Van a tener que cambiar el plan de juego ahora que él no está?
No creo que tengamos que cambiar el estilo de juego porque no esté. Él era uno más dentro del equipo. Tenía las responsabilidades ofensivas porque era el base, el que tenía la pelota en la mano. Nosotros hacíamos las cosas para que él, que estaba pasando por un buen momento, pudiera tirar algún tiro más; son circunstancias.
-¿Qué pensás de su pase a Real Madrid?
Él fue creciendo con el equipo, llegó a su techo, y la Liga ya le quedaba chica. Se lo ganó, lo trabajó y lo buscó, pero el equipo también trabajó para que él tuviera su protagonismo; era el momento justo para irse. Creo que cayó en el lugar justo porque tiene jugadores de la selección española que han pasado por la NBA. Con su forma de ser, seguramente, se va a ganar el corazón de todos ellos. Es un chico que no tiene techo, que absorbe todo lo que se le da. Chapu [N. de la R.: Nocioni será compañero de Campazzo en el conjunto merengue] es una persona muy parecida a mí, así que estoy de seguro que lo va a guiar.
-Hablás del básquet internacional. ¿Por qué teniendo el nivel para jugar afuera sólo lo hiciste en Mallorca en 2002?
Ese año en Mallorca no jugué de la mejor manera. Estaba empecinado en que extrañaba, me quería pegar la vuelta. Era bastante pendejo y pensaba que mi lugar era la Argentina y no tomé la chance que tuve con la seriedad que debía. No me arrepiento, pero no me quedo contento con lo que hice en ese momento. A lo mejor si le ponía más empeño, más ganas, hubiera hecho una carrera en Europa. Nunca lo sabremos.
-¿Quiénes creés que serán los rivales por vencer este año?
Creo que se volvió a lo de hace dos años, cuando salió campeón Regatas, que había ocho equipos que estaban para pelear. La temporada pasada hubo muchos equipos que recortaron presupuestos y parecía que había bajado el nivel, pero este año subieron y muchos han gastado bien. Están Obras, Boca, Regatas, La Unión de Formosa, Quimsa, Atenas, Quilmes...
-Después de muchos años tomaste la decisión de dejar el seleccionado, ¿ya lo tenías pensado?
No tenía la decisión tomada. Se fue dando en el Mundial. El año que viene voy a tener 37 años y se hace cuesta arriba competir con los más jóvenes, por más que sienta que lo pueda hacer, que puedo estar a su altura era el momento para retirarme. Como pasó con otros en 1999 cuando Julio [Lamas] nos llamó a la selección, ahora me toca a mí ser el que da el paso al costado para que los chicos vayan a competir solos. Lo hicieron en el Premundial del año pasado cuando fueron con Luis [Scola]. Hace varios años que están en la selección mayor y pueden tomar las riendas.
-Son cada vez menos los de la Generación Dorada que quedan. ¿Qué futuro le ves al equipo?
Lo veo bien. Lo que tienen que hacer los chicos es seguir laburando durante toda la temporada para llegar en un buen nivel a la selección. Los entrenadores de nuestra liga les tienen que dar por lo menos 20 minutos de promedio para que lleguen en un buen nivel a jugadores como Delía, Gallizzi, Bortolin, entre otros.
-¿Quién debe ser el sucesor de Lamas?
Es una decisión compleja. Tiene que ser un trabajo a largo plazo, no de uno o dos años. Habría que hacer algo parecido a lo que hizo Rubén [Magnano] con Brasil, que tenga cinco o seis años para trabajar, sacar jugadores y armar una buena cantera. Debería de haber un entrenador fijo para la selección mayor y las juveniles, que tenga varios jugadores para encarar la preparación de todos los torneos. Que estén full time porque cada 15 o 20 días los chicos necesitan entrenar y juntarse para crecer.


