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Hasta el momento, fueron 59 los extranjeros que llegaron para la actual temporada de la Liga Nacional; estos son los utilizados por cada equipo:
Como tantas otras veces ocurrió en la Liga Nacional, los presupuestos restringidos que impidieron congregar estrellas motivaron esfuerzos supremos, resultados exitosos y los mayores elogios de esta temporada. Ferro y Pico Football Club, en principio dos candidatos a soportar varias derrotas y luchar en la mitad de las posiciones, dieron el ejemplo de cómo explotar de manera superlativa las virtudes de un plantel modesto, sin figuras del seleccionado nacional ni salarios ajenos a la realidad del deporte.
Afirmados en su juego de conjunto, con un notable espíritu de lucha y entrega constante, con concentración y fortaleza mental, fueron subiendo escalones y se inscribieron entre los ocho mejores. Fueron las revelaciones de esta primera etapa clasificatoria por una razón muy simple: Ferro terminó con un punto menos que los indiscutidos candidatos al título y dueños de un plantel de consagrados como Atenas y Boca. Pico, en tanto terminó a sólo cuatro unidades de los punteros.
Y vale la comparación, Pico y Ferro manejan un presupuesto inferior a los 600.000 dólares, Boca y Atenas, superan el 1.500.000. Esto deja en claro que ni Boca ni Atenas pudieron extraer de sus grandes individualidades todo el jugo posible. Ambos brillaron por la irregularidad y la carencia de un verdadero juego en equipo. Las lesiones (Marcelo Milanesio en los cordobeses; Alejandro Montecchia y Esteban De la Fuente en los porteños), también colaboraron para que ninguno pudiera establecer diferencias con el resto.
Lesiones y extranjeros, el talón de Aquiles de esta temporada. Nunca se registraron tantos problemas físicos ni se recambiaron tantos foráneos (59) en una primera etapa. Dos razones atendibles para comprender por qué esta fue una de las peores temporadas en cuanto a calidad de juego, pero que no justifican la falta de ensamble y disciplina táctica mostrada por la mayoría. Muchos equipos intentaron defender fuerte y pocos lograron superar el intento. Partidos ásperos, forcejeados, de extrema lucha física, con bajos porcentajes y muchos balones perdidos fueron una constante y avalaron la afirmación de que ésta puede ser una Liga de transición.
Es cierto que emigraron muchas estrellas (Fabricio Oberto, Jorge Racca, Emanuel Ginóbili y Luis Scola), pero no son tantas como para justificar la baja calidad. Por eso, quienes respetaron la partitura diagramada por su técnico, como Ferro y Pico, sobresalieron rápidamente.
"Hubo tres aspectos clave: el conocimiento de nuestros límites, el gran espíritu de lucha y la inteligencia para aprovechar los defectos de los rivales" afirmó Enrique Tolcachier, el técnico de Ferro. "En cuanto al juego mismo - agregó- creo que supimos aprovechar el poder de los triples en el juego perimetral para crear espacios y también desequilibrar en la zona interior".
Tolcachier está convencido de que Ferro no llegó aún a su techo porque "tenemos el peor procentaje de eficacia en libres y la mayor cantidad de pérdidas. Si mejoramos eso y conseguimos contraatacar más, Ferro puede rendir mejor".
Y Pico FC fundamentó lo suyo en el altruismo de los jugadores nacionales que resignaron protagonismo para usufructuar la capacidad goleadora de sus dos norteamericanos: Corey Allen y Jason Osborne (promediaron 44 puntos por juego de los 78 que logró el equipo), por ahora la mejor pareja de extranjeros de la Liga. Algo parecido ocurrió con Gimnasia (Comodoro), que apostó a los extranjeros y a la notable mejoría de Raúl Chuni Merlo.
Una mención aparte merecen Estudiantes, de Bahía Blanca, y Obras Sanitarias. Ambos llegaron a luchar por el octavo lugar también por haber aprovechado al máximo la capacidad de un plantel sin luminarias. Estudiantes los hizo en la primera mitad y Obras en la segunda.
Si las lesiones no se repiten, si los extranjeros se afirman y mejora el juego de conjunto, la segunda etapa clasificatoria, que comenzará el 6 del mes próximo, puede permitir un crecimiento. Claro que si eso también lo consiguen Boca y Atenas, es posible que la final que todos suponen se concrete. Pero, por ahora, el modelo del éxito, como tantas veces, fue el de la modestia, los bajos presupuestos y el sacrificio de los que tienen apetito por crecer. Una fórmula que en esta primera etapa de mediocridad alcanzó para distinguirse y merecer los mayores elogios.


