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ATENAS.- Mientras una encuesta afirma que el 85,2 % de la población griega considera que los casos de doping en Atenas son vergonzosos, el gobierno anunció duras medidas contra los atletas que incurran en abuso de drogas. Los deportistas dopados, como el caso del pesista Leonidas Sabanis (confirmado ayer oficialmente), que había ganado bronce la categoría de 62 kg y fue descalificado por dar positivo con testosterona, sufrirán el retiro de todos los honores de Estado y de las notables ventajas financieras concedidas por ley.
La ley actual compensa a los campeones con un premio extra que supera los 100.000 euros y, además, con su inclusión automática en las fuerzas armadas griegas, con el grado de oficiales y un salario adecuado.
Sabanis, que había ganado plata en Atlanta 96 y Sydney 2000, tiene por ejemplo el cargo de mayor de la aeronáutica griega.
Además, sigue adelante una investigación por los casos de los velocistas Costas Kenteris (iba a ser uno de los portadores de la antorcha olímpica en la inauguración) y Caterina Thanou, que quedaron afuera de los Juegos tras faltar a un control en una confusa situación tras un accidente en moto.
El primer acusado es el entrenador de ambos, Christos Tzekos, que agravó su situación personal tras revelarse ayer que la policía confiscó en sus oficinas 641 cajas con suplementos vitamínicos con efedrina, una droga prohibida.
"Me han hecho muchos controles antidopaje y nunca he dado positivo. Jamás he tomado drogas", se defendió el pesista Sampanis. Sin embargo, el médico de la federación, George Tolis, dijo que se informó a la Comisión Disciplinaria del COI de la medicación que tomó Sampanis y, más específicamente, "de la inyección que tenía en la rodilla", señaló.


