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NARBONA, Francia (EFE).- Los reyes de la farsa brindaron un nuevo capítulo del desprestigio. Envuelto en un fango en el que el doping es capaz de ensuciarlo todo, el Tour de Francia sumó ayer otra mácula a su controvertido historial, que siempre se ve superado en la faz deportiva por el escándalo. Esta vez, fue el italiano Riccardo Riccò el protagonista de la tercera página negra de 2008 con su positivo de una sustancia nueva difícil de detectar, algo así como un nuevo tipo de EPO, que no hace otra cosa que demostrar que el doping va más rápido que las propias bicicletas.
Otra vez las imágenes se asemejaron más a las crónicas policiales que a las deportivas. Expulsado y arrestado en la salida de la 12a etapa, en Lavelanet, el italiano Riccò, un astro en la montaña, arrastró a todo su equipo, el Saunier, que avergonzado por la situación de su carismático líder, abandonó la carrera en bloque, pese a que el español Juanjo Cobo ocupaba un expectante 8° puesto en la clasificación general.
La caída de Riccò fue más dura que las que le causaron al Tour los españoles Manuel Beltrán y Moisés Dueñas, los dos primeros positivos de la carrera. Riccò era uno de los hombres importantes, 9° en la general, rey de la montaña, ganador de dos etapas y firme candidato al podio en París.
Hay otra diferencia: el italiano es un ciclista atípico hasta para doparse y si los dos españoles dieron positivo por el EPO más conocido, el hombre más cuestionado de ayer buscó una nueva variante de esa sustancia que ayuda a la recuperación, un producto de tercera generación más eficaz, de mayor duración y más difícil de detectar.
Aún así, la Agencia Francesa de Lucha Antidoping (AFLD) se apuntó una gran conquista. Había avisado que todavía no tenía a punto el método para detectar el EPO de tercera generación, pero igual Riccò no pudo escapar y fue la primera víctima. Se sabe que el italiano estaba en la mira. Figuraba entre los sospechosos porque sus niveles sanguíneos habían revelado anomalías inquietantes en los controles previos.
Su nombre estaba en la lista negra, pese a que cuenta con un certificado de la Unión Ciclista Internacional (UCI), que reconoce que su tasa de hematocritos es elevada de forma natural, sin necesidad de consumir ninguna sustancia dopante. Ese eximente no detuvo a la AFLD, que lo sometió a controles alternados. Hasta cinco pasó el ciclista del team Saunier. "¡Que me controlen cuanto quieran!", exclamó Riccò cada vez que le preguntaban sobre el caso, algo que sucedía casi a diario y más aún cuando ganó la 6a etapa, con final en Super-Besse, y la 9a, que acababa en Hautacam. El italiano subía más rápido que el resto y, aunque repetía que sus aspiraciones no estaban puestas en la general, la fortaleza que mostraba en la carretera cuesta arriba lo delataban. Tardó más de la cuenta en caer, pero al final cayó. Mientras Riccò entraba ayer en el calabozo, Dueñas salía. El español pasó la noche en la Gendarmería de Tarbes para hablar sobre los productos encontrados en su habitación: medicamentos, material para inyectárselos y una medicina prohibida en Francia.
El competidor italiano, protagonista del tercer caso de doping en apenas seis días, negó haber ingerido por propia voluntad esa sustancia, al declarar ante la justicia. "En sus primeras declaraciones, Riccò negó haber cometido un delito. Está bajo custodia cautelar en la gendarmería de Mirepoix", confirmó el fiscal Antoine Leroy, a cargo del interrogatorio, en Foix. "Por el momento se mostró sereno", agregó Leroy, antes de aclarar que Riccò "deberá comparecer mañana (por hoy) ante el juez a cargo de la causa, que podría someterlo a proceso".
Christian Prudhome, director de la competencia francesa, apuntó contra el responsable del equipo Saunier Duval, para el que corría Riccò y que, según el dirigente, "abandonó el Tour por propia decisión".
El danés lideraba el Tour del año pasado, pero fue excluido por su propio equipo, Rabobank, al mentirles sobre su preparación para la carrera, y ausentarse a dos controles antidoping.
Ganó el Tour en 1996, pero años más tarde admitió que se dopó con EPO. La organización de la carrera le retiró esa victoria -pasó a manos de Jan Ullrich- y el tercer puesto que alcanzó en 1995.
El norteamericano obtuvo el Tour de 2006, pero dio positivo de testosterona en la 17° etapa y se lo descalificó. La organización decidió otorgarle la victoria a su escolta, el español Oscar Pereiro.
El español dio doping de EPO en un control que se le realizó el año pasado, en el Tour en el que finalizó 16°. Dos contrapruebas dieron negativo, pero un tercer análisis volvió a dar positivo.
En el Tour del año pasado, el corredor kazajo dio positivo por una autotransfusión sanguínea después de una contrarreloj. Fue expulsado de su equipo, Astana, que además se retiró de la prueba.
El corredor italiano, que marchaba 58° en la general, dio positivo de testosterona exógena (no producida por el cuerpo), en la 11° etapa del Tour 2007.


