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BOSTON, Estados Unidos.– "El medio campo de Barcelona podría formar con Biglia, Busquets e Iniesta; el de Real Madrid con Biglia, Modric y Kroos, y la Juventus podría jugar con Biglia, Pogba y Marchisio."
La imaginación de Gerardo Martino volaba en Ezeiza durante la entrevista con la nacion. Era mayo, afuera ya era de noche y hacía frío. Ahora es junio, la temperatura trepa hasta los 28 grados y el sol de Boston parece concentrarse en la cabellera rubia de ese muchacho que corre con sus compañeros como si nada. Hace unas horas, todavía en Seattle, había jugado sus primeros 45 minutos después de que un desgarro casi lo expulsó de la Copa, no bien la selección hizo pie en este país. Pero ahora está trotando, en el entorno de Harvard, con ese perfil de alumno muy aplicado y con raya al costado.
Tan alta es la consideración del entrenador por el volante –el que juega todo el año en la Lazio a la par de Senad Lulic y Marco Parolo y no con Iniesta, Kroos o Pogba– que la selección se expuso a una desprolijidad por contar con él cuando la lesión lo hacía tambalear. "Feliz por la convocatoria a la Copa América, gran orgullo representar a mi país y dejar el alma en la cancha. ¡Vamos Argentina!", escribió Guido Pizarro el 31 de mayo, cuando lo citaron para reemplazar a Biglia. Pero al final Martino eligió esperar hasta último momento para contar con una de sus debilidades y Pizarro se quedó con el pasaje en la mano. "Lucas sorprende porque tiene una lectura del juego impecable, pero además juega muy bien al fútbol. Tiene una forma de ser tan tranquila que me parece excepcional, que hace que él mismo se encargue de no hacer mucho ruido. Y el jet set del fútbol requiere otras cosas", decía el técnico en aquellos días, cuando todavía afinaba el lápiz para definir los 23 apellidos de la lista de convocados.
Biglia es parte de la reserva que esta selección guarda de las buenas y extinguidas épocas de José Pekerman como jefe de las selecciones juveniles. Él, Kun Agüero y Messi llegaron aquí tras un viaje de 11 años desde Utrecht: los tres fueron campeones mundiales Sub 20 en Holanda 2005. Entonces como ahora, el chico que se formó en Argentinos Juniors esquivaba la exposición pública con la misma seguridad que tiene para mover la pelota en la cancha. "Tenemos que agradecer que Messi haya elegido a un país que le dio la espalda", se salió del molde hace un año, cuando las críticas tras la derrota en la final de la Copa ante Chile volvieron a enfocar al capitán.
Aquí, desde el mismo día que se lesionó empezó un trabajo de recuperación que acortó los plazos lógicos. El desgarro de la cara posterior del muslo izquierdo se fue curando con el paso del tiempo y también con empeño: trote en la cinta del hotel a la mañana, trabajo de kinesiología después y movimientos sobre el césped a la tarde, mientras su compañeros pateaban una pelota que él solo podía mirar. "Es un obsesivo, se propuso ponerse bien rápido y lo consiguió", cuenta un integrante del cuerpo técnico.
La pelota volvió a tocarla en público el martes pasado: en los 45 minutos que jugó contra Bolivia la pasó 63 veces bien y sólo en cuatro oportunidades lo hizo mal. Un indicador relativo, es cierto, obtenido además frente a un rival entregado. Pero recurrente: Biglia tiene en su cabeza la claridad de ese primer pase, imprescindible para la construcción del juego. "Y puede llegar al gol, ¿eh? Hizo el del triunfo en Colombia", apunta Martino sobre la tarde de noviembre de 2015 en Barranquilla, cuando el equipo dejó de tambalear en las eliminatorias rumbo a la Copa de Rusia 2018.
Sábado, atardecer en Boston. La selección argentina canta el himno, el partido contra Venezuela está por empezar. Ahí está Biglia, listo para dar un paso al frente otra vez. Y sin abrir la boca.
BOSTON (De un enviado especial).- Lucas Biglia es una pieza determinante en la estructura de la selección y por eso Martino necesita reacomodar las fichas para que el volante de Lazio esté desde el arranque pasado mañana ante Venezuela, por los cuartos de final en el Gillette Stadium, en Foxborough. Eso implica que, por ejemplo, Augusto Fernández pueda ir al banco de los suplentes, ya que el entrenador analiza armar la mitad de la cancha con Biglia, Mascherano y Banega.Si Tata se define por este medio campo, ante Venezuela podría recurrir al dibujo táctico que más lo seduce (4-3-3) y eso implicaría que ante el equipo que conduce Rafael Dudamel juegue con un bloque ofensivo conformado por Lionel Messi, Gonzalo Higuaín y Ezequiel Lavezzi o Nicolás Gaitán. En la estrategia podría haber alguna alternativa posicional: Mascherano y Biglia en el eje central, una línea de tres por delante -Messi, Banega y Lavezzi o Gaitán- y un centrodelantero, Higuaín.

