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Abuelo de Buenos Aires C&RC, padre de Hindú, tíos de Newman. Todas las ramas del árbol genealógico de Lucas Degrossi tienen la madera del rugby. Su abuelo es Carlos Contepomi, una institución en este deporte, apertura del seleccionado a mediados de la década del 60 (pudo haber sido un Puma en el 65). Su padre, Marcelo, jugador de Hindú durante varios años. Y sus tíos son nada menos que los mellizos Contepomi. De uno, Felipe, ocupó el puesto de apertura tras el retiro del ex capitán de los Pumas. Del otro, Manuel, escuchó las indicaciones, ya que es su entrenador, el que lo subió a Primera. Ayer, el debut oficial de Lucas no pudo ser mejor: triunfo en la 1a fecha del Nacional de Clubes y quitándole a CUBA un invicto de un año y medio en su cancha de Villa de Mayo.
La madre de Lucas es Silvana, la mayor de los Contepomi. Y después de jugar las infantiles en Hindú, Lucas se quedó en Newman porque cursó allí todo el colegio allí. "Mi viejo intentó que me quedara en Hindú, pero todos mis amigos estaban en Newman y también mi hermano mayor (Matías). Y claro, mis tíos también tiraban para que no me fuera", dice sobre la caída de la tarde del sábado tras el sorpresivo, por lo amplio, 30-8 al defensor del título en el Nacional de Clubes.
Para Lucas Degrossi, tener a su tío Manuel como entrenador "lo hace todo más fácil". Y justifica: "Lo conozco, me conoce desde que nací, eso juega a mi favor". ¿Y de Felipe? "En él me fijé siempre, no sólo porque juego en su puesto, sino porque hace todo bien: las destrezas, la defensa, la visión del juego".
Su padrino, Mariano Caillet-Bois, es de Hindú como su padre, ya que ambos jugaron juntos en el club de Don Torcuato: "Lucas es muy tranquilo, lo fui a ver jugar cuando debutó en un amistoso ante Deportiva Francesa y parecía un tipo que ya llevaba años jugando en la Primera". "Jugá tranquilo", le dijo Felipe antes del partido de ayer. "Estuve muy tranquilo", agrega Lucas para completar el cuadro.
Camada 93, estudiante de 3er año de Derecho en la UBA, Lucas Degrossi es otro ejemplo de cómo el rugby es un deporte de herencia. Claro que en su caso, con todo el bagaje familiar (además, Malele, su abuela materna, es del CASI, y de las mujeres que más saben de rugby) era imposible que no terminara con una ovalada en la mano. Dúctil con la pelota, agresivo, ayer hizo su presentación oficial en un partido que, según su mirada, se abrió al final.
"No pensábamos ganar por esa diferencia, porque CUBA tiene una de las mejores defensas. Me sentí muy cómodo dentro de la cancha y creo que jugamos un gran partido. El triunfo nos da confianza en este torneo, al que queremos llegar a las semifinales", completó sobre la victoria de Newman ayer en Villa de Mayo, la tercera más holgada de la primera fecha.
Cualquier comparación con Felipe o Manuel, dos Pumas de Bronce, sería irrespetuosa y perjudicial, pero lo cierto es que la 10 de Newman sigue teniendo la sangre Contepomi que lleva Lucas Degrossi.

