

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

OPORTO, Portugal.- Su historia es similar a la de tantos pilotos que por nuestras pampas intentan conocer los secretos del vértigo arriba de una máquina inapropiada para buscar los límites de la velocidad: el tractor. En su pueblo natal, en la rural zona de Puuppola, el joven Tommi Makinen, con apenas 16 años, asombraba a su padre con las piruetas que dibujaba sobre un lago congelado.
Insistente, el pequeño finlandés obligó a sus padres a anotarlo en un campeonato de tractores y fue campeón en 1982. Allí, la familia Makinen tomó conciencia de que Tommi tenía condiciones, e inmediatamente participó en certámenes nacionales y se destacó en los torneos europeos. Hasta que en su vida se cruzó el gran ídolo de su país: Juha Kankkunen, que le enseñó los secretos del Rally Mundial. Con los consejos de Juha, ahora tetracampeón mundial, Makinen ganó dos competencias, en 1994 y en 1995, y el poderoso equipo Mitsubishi lo contrató. Desde ese momento, Tommi es el dueño del rally. A los 34 años, ya tiene un tricampeonato en su poder.
-¿Cómo se explica que hayas ganado tres campeonatos mundiales consecutivos?
-Trabajé muy bien desde que me incorporé en el equipo. Cometí muy pocos errores, a veces por mérito propio y otras veces por casualidad también. Pero no hay que olvidar que nuestro team es poderoso.
-¿Qué porcentaje del triunfo tiene el piloto y el auto en el rally?
-No siempre es igual. En algunas circunstancias el auto es preponderante, pero muchas otras lo es el piloto. Junto con el navegante, equiparan algunos aspectos que le son desfavorables.
-Después de tu primer campeonato pareció que el número 1 no te intimidó. ¿Vos lo sentiste así?
-Siempre el hecho de tener el número 1 en el auto es una presión extra. Uno sabe que todo el mundo tiene los ojos puestos en el campeón y que todos esperan algo más de él. Por suerte pude manejar bien esa circunstancia.
Tommi Makinen hereda una muy rica historia. Finlandia está acostumbrada a tener campeones mundiales en el rally. Además de Kankkunen, con cuatro títulos, hay otros ídolos, como Ari Vatanen, Hannu Mikkola, Timo Salonen, Markku Alen, Rauno Aatonen y Paul Toivonen. Pero los especialistas coinciden en afirmar que Makinen es el más talentoso.
-¿Vos sos el mejor piloto de tu país?
-No creo. Justamente en Finlandia surgieron muchísimos pilotos y muy buenos. Yo respeto a Kankkunen. El siempre sorprendía con algo inesperado.
-¿Y a qué rival respetás más por sus condiciones?
-A todos por igual. Pero quizá Colin McRae sea uno de los mejores. Es muy veloz.
-¿Por qué el rally es tan popular en Finlandia?
-El rally en mi país es un sentimiento. No hay una explicación concreta sobre este fenómeno. En cualquier certamen del Mundial, hay miles de personas con la bandera de Finlandia. Esa gente viaja en tren, en auto, hace mucho sacrificio para verme a mí y a mis compatriotas. Yo valoro mucho ese gesto del público.
-¿No se siente miedo cuando el público se comporta mal y espera en medio del camino?
-No hay que pensar en eso, si no uno no aceleraría. Yo me concentro en lo que me dice mi navegante y en el auto. Nada más. Ni siquiera pienso en mi mujer o mi hijo. Sería imposible correr si uno no tiene la mente puesta en la competencia.
La cara de sorpresa de Makinen fue inolvidable cuando se enteró, por medio de una llamada de su hermano al celular, que había ganado el campeonato mundial de 1998, después de que el español Carlos Sainz abandonara a 500 metros de la meta en Gran Bretaña. Un periodista holandés justamente le estaba haciendo una nota en ese momento. Y la imagen recorrió el mundo.
-¿Qué gusto tuvo el último título?
-A uno siempre le gusta vencer en las pistas. Pero todas las pruebas valen, incluso la última. Además, yo fui el más ganador del año, con cinco victorias. Todos me comentan sobre mi expresión de aquel día ante las cámaras de televisión. ¿Tan cómico fue?



