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Hace más de una década, cuando viajó a España prácticamente sin dinero y buscando un futuro productivo, ni en el rincón más optimista de su mente Sergio Martínez sospechó que alguna vez regresaría a nuestro país como estrella del deporte. Maravilla pisó ayer el aeropuerto de Ezeiza y, rodeado por numerosos custodios privados, admiradores, periodistas y curiosos, comenzó a palpitar una de las semanas más especiales de su carrera –y de su vida–, que desembocará en la pelea del próximo sábado con el invicto inglés Martin Murray, en el estadio de Vélez Sarsfield. "Estoy muy feliz. Estoy por cumplir un sueño de los grandes. Hacía más de once años que esperaba este momento, pelear en la Argentina", expresó el boxeador quilmeño, de 38 años.
"Del 1 al 10 estoy en un 11. Estoy preparado mejor que nunca", añadió Martínez, cuya base de entrenamiento fue España, país donde reside la mayor parte del año. "Estoy concentrado desde hace ocho semanas. Ahora, tengo que vivir casi sin salir de la habitación del hotel hasta el combate", agregó. Hasta el día en que ponga en juego el título mundial del peso mediano del Consejo Mundial del Boxeo, Martínez irá disminuyendo las cargas de trabajo y se dedicará, sobre todo, a repasar cada detalle de la estrategia que utilizará frente al británico, que ya conoció la cancha de Vélez el viernes pasado, cuando presenció el partido entre el equipo dirigido por Ricardo Gareca y Newell’s.
Acompañado por su entrenador, Pablo Sarmiento, Maravilla recibió el calor de los fanáticos y aventuró un triunfo, aunque con prudencia, conociendo que su rival no será un paquete, como se suele calificar popularmente a aquellos boxeadores frágiles. "Ojalá yo pueda ganar por nocaut. Para mi rival será una aventura muy importante. Tiene mucho que ganar y poco que perder. Que disfrute estos días en Buenos Aires. Espero que se vaya lastimado de la cancha de Vélez." Y fue más allá, frío, calculador: "Ésta es una pelea donde va a ganar el más inteligente. Y ése espero ser yo".
El hombre que el año pasado alcanzó la cumbre de su popularidad tras derrotar a Julio César Chávez Jr. en Las Vegas dijo que se encuentra "apenas un kilo y medio arriba" de su peso habitual. Pero que ello no es un "problema". El argentino deberá redondear los 72,574 kilos, el límite impuesto en la categoría.
"Emocionalmente estoy mejor que nunca", concluyó Maravilla, que realizó su última pelea en la Argentina el 2 de febrero de 2002, cuando derrotó por puntos en 10 rounds –en fallo unánime– al neuquino Francisco "Chino" Mora, en el estadio de la Federación Argentina de Box (FAB). Luego se radicó en España. Pasaron los años. Sergio construyó una carrera más grande que la soñada. El sábado, ante el británico Murray, tendrá una gran oportunidad de acrecentar su figura.
A partir de hoy: descanso, entrenamiento con escasa intensidad y repaso de la estrategia a utilizar ante Martin Murray.
Pasado mañana: a las 15.30, conferencia de prensa, en el Sheraton Tower.
Viernes: a las 10.30, en el hotel Sheraton, la ceremonia de pesaje.
Sábado: la pelea en la que se pondrá en juego el título mundial del peso mediano de la CMB, en Vélez.


