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Su carrera como jugador fue larga: se extendió hasta los 39 años. Su carrera dirigencial, meteórica: seis años después de su desembarco en la Unión Argentina de Rugby (UAR), llegó al cargo máximo. Desde el 23 de marzo y por un período de cuatro años, Marcelo Rodríguez es el encargado de timonear el rugby nacional. Sanjuanino, se convirtió en el tercer presidente consecutivo del interior luego de una negociación ardua con Buenos Aires.
Ahora tiene la misión de encauzar una transición todavía inconclusa hacia el profesionalismo, tanto en lo deportivo como en lo dirigencial. "En esto es muy importante la autocrítica", admite. Y añade: "Más allá de grandes avances, no todo lo que hemos hecho está bien. Me encuentro con una UAR dispuesta a hacer una autocrítica".
Ex centro del club Universidad Nacional de San Juan, fue miembro del board tripartito de Jaguares y presidente de Sudamérica Rugby. Rápidamente encaró una transformación importante, que incluye habilitar el regreso de los jugadores que actúan en Europa al seleccionado.
"Estamos en la etapa de diagnóstico, pero la decisión está en esa línea. La intención es tratarlo el 27 de abril en la reunión del Consejo Directivo. Estamos debatiendo el método, porque hay que cuidar lo que tenemos acá. De todas las alternativas que hemos analizado, me inclino por un cupo por partido, que podría ser de cinco jugadores. Vamos a establecer una regla clara, transparente, sostenida hasta 2019. Quiero que entre en vigor para los tests de junio", afirma en una charla en el estadio de Vélez.
–¿Va a ser hasta antes del Mundial de Japón o más allá de él?
–Naturalmente, hay un ciclo que va de Mundial a Mundial. Para Japón 2019 se verá en función de lo que pida el entrenador, y cuando termine tendremos que volver a sentarnos y revisar todo.
–¿Daniel Hourcade ya renovó como DT de los Pumas?
–Estamos trabajando para que continúe. La decisión está tomada. Tenemos el acuerdo: el staff de los Pumas continuará tal cual.
–El contrato es hasta fin de año o hasta el Mundial?
–La idea es que sea hasta el Mundial. Nuestro proyecto, que incluye a Hourcade, termina en el Mundial 2019.
–¿Cuán ardua fue la negociación para llegar a una lista única?
–No fue fácil, pero no tuvimos una discusión ideológica sobre hacia dónde ir con el rugby en la Argentina: quiénes tenían que conducir la UAR, por qué, qué características debían tener los dirigentes, qué clase de competencia queríamos, de qué manera conformábamos un equipo de trabajo en el que las 25 uniones se sintieran representadas. Cosas que no son los grandes lineamientos del rugby argentino. Además pensamos en los próximos ocho años. Eso nos da una tranquilidad enorme. No tenemos que pensar en la política, sino en ponernos a trabajar.
–El presidente de la URBA dijo públicamente que habían acordado que desde 2019 el Nacional de Clubes se acortaría...
–La URBA nos planteó que el modo en que estaba configurado el Nacional afectaba la integridad de los jugadores. Escuchamos esa posición y entendemos que tenemos que priorizar la integridad de los jugadores. Pero la URBA, además de hacer un planteo de reducción, aceptó que hubiera una propuesta superadora. No necesariamente es una reducción. Si hay una propuesta mejor, vamos a analizarla.
–También afirmó que habían acordado que el próximo presidente sería de Buenos Aires...
–La URBA tiene un peso importante, el 40% de los jugadores, el mejor nivel de competencia de los clubes y legítimas aspiraciones de conducir el rugby argentino. Pero lo que ha quedado perfectamente consolidado en estos años es que el Consejo Directivo va a ser siempre federal.
–Como miembro del board de Jaguares, ¿qué análisis hace de estos dos años y medio en el Súper Rugby?
–Es muy difícil. Vivimos en una sociedad exitista y no nos la perdonan. Nosotros mismos nos exigimos. Cuando terminamos cuartos en [el Mundial Inglaterra] 2015 pensábamos que íbamos a ganar el Súper Rugby. Y nos encontramos con que es una competencia extremadamente dura. Con un plantel reducido, con una sola franquicia, con más viajes que el resto, estamos en una situación desventajosa.
–¿Es posible sostenerlo financieramente en este contexto?
–Nuestros auspiciantes están acompañándonos firmemente. Los buenos resultados ayudan, pero hay una mirada a largo plazo. No es que si no llegamos a los playoffs nos quedamos sin sponsors. Entienden que el proceso es largo y en eso hemos trabajado.
–¿Lo preocupa la baja concurrencia?
–Es un problema que afecta al Súper Rugby en general. Cuesta que la gente se fidelice y llenar el estadio, pero vamos a trabajar mucho con los clubes. Nos parece que este es el camino para que nos acompañe más gente.
–En el nivel anterior a Jaguares existe un vacío de competencia. Se habló de la Currie Cup, de una liga sudamericana. ¿Hacia dónde se va?
–Tenemos que buscar una competencia intermedia entre la doméstica y Jaguares. Hay un abismo. La Currie Cup es una posibilidad y también la Liga Sudamericana, una iniciativa que planteó Uruguay, y estamos trabajando en eso con apoyo de World Rugby. Puede ser muy buena para nosotros.
–¿Las dos al mismo tiempo?
–Sería algo complejo, pero no lo descartamos. Tenemos que pensar cómo será nuestra competencia un poco más adelante, en 2020. Quizás sea un mix, pero por ahora no es factible.
–¿Contemplan la chance de un torneo semiprofesional local?
–No lo vemos positivo porque atentaríamos contra los propios clubes, que son los que suministran los jugadores. Tampoco pensamos que el nivel doméstico nuestro dé como para hacer una competencia profesional.
–¿Qué va a pasar con el Argentino de Uniones?
–Cuando tomamos la decisión de suspenderlo dijimos que quedábamos abiertos a recibir propuestas para realizar una competencia más novedosa, más atractiva, que genere un mayor impacto en el interior. Por el momento, la UAR formalmente no tiene una propuesta para reinstalarlo, pero recibimos algunas sugerencias.
–¿Cuál es el papel de las uniones provinciales?
–La UAR es una unión de uniones y ellas son sus accionistas. Tienen el contralor. Nuestro vínculo es con cada unión. Lo que necesitamos es que el conocimiento que tiene el staff de la UAR llegue a los clubes mediante la unión. Tenemos que resolver mejor ese canal.
–¿Cómo se financian las uniones?
–Uno de los principales ingresos es el de los aportes que hace la UAR para que lleven adelante los programas. Además, hoy las uniones están trabajando en forma articulada para conseguir patrocinio propio. Y también está la articulación con los gobiernos provinciales, que en algunos casos las ayudan bastante.
–¿Qué porcentaje del presupuesto de la UAR se destina al rugby de base?
–Alrededor de 35% de un presupuesto de cerca de 600 millones de pesos.




