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GUADALAJARA, México.- El hombre corre descalzo alrededor de la cancha principal de entrenamiento del club Atlas Colomos. Se divierte con los jugadores, bromea y después se pone serio para hablar de algunas cosas con el técnico Ricardo Lavolpe.
Es nada menos que Roberto Matosas, aquel talentoso volante uruguayo que deleitó a los hinchas de River en la década del 60. "Compartí un equipo con jugadores como Amadeo Carrizo, Ramos Delgado, Artime, Onega, Pando y tantos otros grandes que me da nostalgia pensar en que ya no tengo contacto con ellos. Podríamos haber hecho muchas cosas juntos."
Su rica trayectoria incluye pasos por Peñarol, River, Toluca y un Mundial con la selección uruguaya, en 1970, justamente aquí, en México. Y un detalle que lo marcó a fuego en el fútbol argentino: cuando River lo compró en 33.000.0000 de pesos argentinos no superó la revisión médica de la entidad de Núñez, que observó una inflamación en el pericardio, el tejido que recubre el corazón; aquel episodio causó un gran revuelo, con idas y venidas a Uruguay -con exámenes de todo tipo de por medio- y hasta la intervención en el caso del reconocido cardiólogo Pedro Cossio, que le puso punto final a la controversia sobre su salud y Matosas se incorporó a River.
Ahora, Matosas va y viene alrededor de Atlas, y uno se sorprende. ¿Es ayudante de campo de Lavolpe? "No -contesta el preparador físico Luis Bongiovani-. Es el psicólogo del plantel."
Matosas vive en Veracruz, tiene 59 años y así se lo conoce, como el psicólogo, aunque en realidad nunca completó tales estudios. El mismo explica la situación. "Mi trabajo consiste en ayudar al desarrollo de la inteligencia. No seguí una carrera en especial, estuve tres años en los Estados Unidos y allí realicé varios cursos. Hace 15 años que trabajo en esto. El futbolista es un ser productivo. Cuando a un jugador las cosas no le salen bien se le pide que ponga más ganas, pero nunca se le explica cómo debe hacerlo. Mi función es ayudar a que ellos encuentren la manera de dar lo mejor que tienen."
La tarea que lo ocupa en Atlas ya dio resultados en otros clubes: Toluca, Veracruz y Santos. Por eso lo llamaron desde Guadalajara. "Es muy importante que un entrenador, en este caso Lavolpe, se dé cuenta de que él no puede resolver ciertos problemas. Demuestra un interés por sus jugadores que va mucho más allá del fútbol."
Roberto es el padre de Gustavo Matosas, otro uruguayo que pasó por el fútbol argentino y que jugó en San Lorenzo: "Nuestros estilos eran diferentes. Yo me preocupaba más por el juego y él por meter. Algunos dicen que yo era mejor que Gustavo, pero la gente grande siempre dice que lo de antes fue mejor y muchas veces no es cierto".
Nunca más volvió a la Argentina y cuando se le pregunta si no esperaba algún reconocimiento de River, no duda."Soy realista y agradecido. Cuando pienso en la cantidad de buenos jugadores que tenía River, me pregunto: ¿para qué me fueron a buscar a mí? Por eso digo que no merezco reconocimientos. Las despedidas y los homenajes se los merecen aquellos que salieron campeones."
Y remata con el recuerdo a una popular hincha, otro símbolo riverplatense que murió en 1996. "Era más famosa la Gorda Matosas que yo. Ella me pedía la camiseta todos los partidos, un día se la di y empezó a hacerse llamar la Gorda Matosas. En River la conocían más a ella que a mí; y no estaba mal..."
GUADALAJARA, México (De un enviado especial).- "En una práctica yo estaba tirando centros con la zurda y un hombre que estaba a unos metros de la cancha me grita: ¡Levante más la pierna!>>. Yo le di vuelta la cara con desprecio. Era Roberto Matosas, estaba en figura y no iba a escuchar a uno de afuera. De repente veo que se mete en la cancha, con traje y zapatos de cocodrilo. Le pega con la izquierda y mete un centro bárbaro. Dos horas después lo presentaron como el técnico de River. Era Renato Cesarini." Cuando Roberto Matosas tiene que elegir a un maestro, responde inmediatamente, con voz segura: Cesarini. Y no se cansa de contar anécdotas. "En una época se decía que Estudiantes hacía reuniones y charlas para hablar de los partidos. Le preguntamos si no deberíamos hacer lo mismo y nos contestó: Nosotros somos River. Que ellos sigan hablando de nosotros>>. Técnicamente no hubo ninguno superior, estaba en los detalles más finos del fútbol".


