Río 2016. Matrimonio olímpico: se enamoró de una ucraniana, se casaron y hoy los dos compiten para la Argentina

Fuente: LA NACION - Crédito: Maxie Amena
Emmanuel Zapata e Iryna Khokhlova compiten hoy en pentatlón moderno; se casaron en 2014 y viven en Buenos Aires; la atleta compitió para Ucrania en Londres 2012; "Cuando te pica el amor, te pica", dice él
Germán Leza
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18 de agosto de 2016  • 00:46

RÍO DE JANEIRO.- ¿Qué puede hacer un hombre para conquistar a una mujer? Aprender inglés, por ejemplo. Esa fue una de las tantas cosas que hizo el pentatlonista moderno Emmanuel Zapata para acercarse a la ucraniana Iryna Khokhlova . La conoció en 2009, en Londres, y no se animaba a hablarle. “La vi y me dije: 'Ay, qué linda rubia´”, confiesa Emmanuel, de 29 años, a LA NACION. “Tardé dos años en acercarme para hablarle”, admite. En una fiesta en el Mundial Junior de 2011 se dio la ocasión. Emmanuel, con su precario inglés, e Iryna, lo mismo. Pero no hizo falta que mediase mucho el idioma. Encontraron una buena manera de entenderse, sin necesidad de complicarse con el lenguaje: bailando.

“Ella estaba en la mesa de enfrente. Bailamos, y yo le decía algo y no me entendía nada”, cuenta Zapata. “Baila bastante bien”, acota Iryna, quien representará a la Argentina por primera vez en unos Juegos Olímpicos . “Sentí que era lindo”, recuerda Khokhlova, quien fue 10ma representando a Ucrania en los Juegos Olímpicos de Londres . Pero lo que empezó como una atracción física y se profundizó en una relación que mutó a novios, y después, a ser marido y mujer. “Me enamoré de ella cuando empecé a conocerla”, dice Emmanuel. “Al ser ucraniana, parecía media fría, y después... caí”, se ríe.

Una lesión mal diagnosticada en la final de la Copa del Mundo, luego de un accidente con su caballo, retrasó un poco la preparación de Iryna. En Estados Unidos, le habían diagnosticado un esguince. Pasó una semana y el dolor continuaba. Iryna decidió viajar a Ucrania para seguir con su entrenamiento. En su país se sometió a una resonancia magnética y la conclusión fue contundente: tenía una fisura en el astrágalo del pie izquierdo. Se operó inmediatamente y no pudo asistir al Mundial. Con un mes de preparación y un intenso entrenamiento en Colorado Springs, el matrimonio olímpico se preparó para competir en estos Juegos. Para Zapata, acercarse a un décimo puesto, sería un muy buen resultado. Iryna, a pesar de los contratiempos, se ilusiona con estar entre las seis mejores. Hoy comienzan competir. Mañana finalizaran la participación las mujeres, y pasado mañana, se definirá la rama masculina.

Pero esto ocurre ahora. ¿Cómo sostuvieron la relación desde que se conocieron hasta que se casaron en el año 2014? En este mes, se cumplió justo un ciclo olímpico de la “oficialización” del amor entre ambos. “Nos pusimos de novios después de Londres 2012”, relata Emmanuel, que a a veces oficia como traductor de su esposa. Al principio se comunicaron con señas y con la “ayuda de Google” revela Iryna, de 26 años.

Se casaron en 2014 y lo máximo que estuvieron sin verse fueron dos meses. Se encontraban en torneos o entrenamientos, y cuando era necesario, Emmanuel compraba un pasaje para verla. Siempre los más baratos. Llegó a esperar 20 horas en un aeropuerto de Turquía por una promoción, sólo para poder visitarla.

En qué consiste el pentatlón moderno. Es una disciplina que combina distintas pruebas: salto ecuestre, esgrima, natación y tiro combinado con cross country. El atleta que suma más puntos será el ganador. En Río 2016, competirán en el Parque Olímpico de Deodoro.

Hasta que estalló la guerra de Ucrania con Rusia. En esos días, Iryna no estaba en el país. Una bomba había caído a 100 metros de su ciudad, un poblado a unos 80 kilómetro de Donetsk, uno de los lugares más crudos de la guerra. Dice Iryna: “Fue muy fuerte. Pensé que iba a poder volver rápido”. Después, decidió volver a su casa y ver cómo estaban su madre y su abuelo. El conflicto bélico aceleró la decisión que ya ambos maduraban hacía tiempo, y se casaron en noviembre de 2014. Como la guerra continúa, ambos quieren que la madre de Iryna viaje para vivir en la Argentina. Pero ella resiste allá, desea estar cerca de su padre. “El abuelo de Iryna-cuenta Emmanuel- ya vivió las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, la Segunda, y ahora ésta”, relata.

Iryna está muy satisfecha con su vida en la Argentina: “Buena vida. Buenos Aires es ciudad grande. Donetsk es grande pero no como Buenos Aires. Es impresionante, mucha gente, mucho auto; todo”, enumera Khohlova, quien asegura que en la Argentina “está el mejor asado del mundo”. Zapata cuenta que la convivencia fue mejor de lo que esperaban. “Tenés que confiar. A mí no me gusta ser muy cursi, pero cuando estás enamorado no la podés olvidar. Cuando te pica, te pica”, dice Emmanuel.

gl/ae

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