Memes y estadísticas, las otras estrellas del Mundial

Marcelo Gantman
Marcelo Gantman PARA LA NACION
Crédito: Domenech
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11 de julio de 2014  • 08:28

RIO DE JANEIRO.-Los datos duros de autor y el sarcasmo que no se sabe de donde viene. La visión cuasi científica del fútbol y la leña del árbol caído. Los cruces exitosos de los defensores contabilizados con seriedad y las redes sociales que se burlan de todo lo que se cruce. Brasil 2014 es el Mundial de las estadísticas y de los memes. El fenómeno es interesante porque parecen cuestiones distantes pero tienen semejanzas: los dos circulan por las redes, son inmediatos y logran rodear al Mundial para ofrecer un complemento de lo que ya se vio.

Sudáfrica 2010 fue el campeonato que instaló el uso de Twitter y Facebook para que el planeta tenga sus propios debates y canales de expresión por fuera de los medios tradicionales. El zumbido, cuatro años más tarde, ganó en calidad.

Sin embargo, tanto estadísticas como memes, preceden al Mundial. Estos últimos son imprescindibles desde hace unos años en la cibercultura juvenil como forma simple de narrar y divertir. Sólo que los chicos los compartían desde sitios específicos como 9GAG y ahora con el Mundial, estas piezas humorísticas, han encontrado el favoritismo también de los adultos y una circulación imposible de absorber. Cada situación destacada del Mundial que fue motivo de un comentario, tuvo su correlato en un meme. Todos hemos visto muchos. Nadie ha visto todos.

La avalancha de datos que refleja las acciones del fútbol se instaló también en Brasil. Las estadísticas de pases, los mapas de calor y los números concretos como forma de explicar el juego, vienen siendo una fuente informativa extra en el fútbol europeo y también en el fútbol argentino. Cada vez con más fuerza. Hay infinidad de medios deportivos y analistas particulares que vuelcan sus gráficos como aporte (en algunos casos, desinteresado) de lo que todos ya vieron.

Es curioso como también en este aspecto hay coincidencias. Tanto las estadísticas como los memes operan sobre cuestiones ya vistas, pero completan la mirada. Y son piezas que se explican por si solas: un cuadro (una foto, un dibujo) y un texto alcanzan para comprender. Con las estadísticas pasa algo llamativo: cualquier dato siempre parece interesante. Presume de ser esencial para entender qué pasó en un partido.

El éxito de los memes hizo que el Mundial no tenga indiferentes. Es difícil identificar a esa franja de "ovejas descarriadas" que hace alarde de no conectar con esta pasión planetaria. Por supuesto que nadie está obligado a hacerlo. Pero desde la ironía fue posible involucrar aún a aquellos que no tienen un gusto declarado por el fútbol. Entre otras cuestiones porque los memes suelen apelar a elementos que saltan el cerco del deporte: el Cristo Redentor levantando vuelo tras la eliminación de Brasil es lo suficientemente elocuente como para apreciarlo como un tema futbolístico.

En medio de todo esto, mientras el mundo analiza el fútbol y se burla de él, en la Argentina se volvió a salir a las calles para festejar una final. Cada generación merecería saber de que se trata esa alegría que se basta a sí misma. Que no tiene otro sentido que expresar con otros un estado de felicidad porque un seleccionado, éste seleccionado, tiene la posibilidad de levantar la copa el domingo. Muchos ya lo hemos hecho. Ahora otros pueden experimentarlo. El resultado es fascinante: mientras se "tuitean" con humor "hazañas mitológicas" propias de Javier Mascherano, nuevamente se le pone el cuerpo al festejo en la calle. Una mezcla de memes y mimos. Ese es el dato que vale.

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