Monopatines eléctricos: el vehículo que revoluciona París y también llegó al mundo del tenis

Del Potro, subido a un monopatín en la Tour Eiffel
Del Potro, subido a un monopatín en la Tour Eiffel Crédito: @jorgeviale
José Luis Domínguez
(0)
6 de junio de 2019  • 17:00

PARIS - A lo largo de la amplia y elegante avenida Champs-Elysées se los puede ver a toda hora, como el último grito de la moda, aunque están instalados hace rato en la capital francesa, y no exentos de polémica. Los monopatines eléctricos llegaron para quedarse, y el mundo del tenis se asoma de a poco a esa forma de transporte, que también se apresta a desembarcar en Buenos Aires.

Eso sí: Roland Garros todavía les mantiene la puerta cerrada; un poco por cuestiones de seguridad, y otro tanto porque el espacio por los pasillos del complejo no es suficiente para albergar este transporte silencioso y veloz, y que además requiere coordinación y responsabilidad de parte del conductor. Si bien el monopatín se puede usar en casi todo París, el freno en Roland Garros está a unos 300 metros de las puertas de acceso. Sobre uno de los puentes de la Périphérique, el bulevar que la ciudad en forma de anillo, quedan sueltas varios monopatines de los que llegan hasta allí, en la Rue Molitor o en Michel-Ange Auteuil, y luego recorren a pie el resto del camino hasta los estadios.

Del Potro, con su cuerpo técnico y Durán, en Trocadero, al pie de la Torre Eiffel
Del Potro, con su cuerpo técnico y Durán, en Trocadero, al pie de la Torre Eiffel Crédito: Gentileza Guillermo Durán

El monopatín tiene su época de furor en Francia. "Es un medio económicamente muy accesible, gasta poco, se carga solamente con electricidad, no contamina -un factor muy considerado por aquí-, y se puede estacionar en cualquier parte; algo imposible con los automóviles, porque hay embotellamientos todo el tiempo y los estacionamientos son carísimos", cuenta Silvina, una argentina residente en la capital francesa.

Sin embargo, se consideró que la puesta en marcha de los monopatines como vehículo alternativo ha sido un tanto caótica; de hecho, el gobierno de Emmanuel Macron dispuso que a partir de septiembre próximo la inclusión dentro del código de ruta, las restricciones para circular sobre las veredas y las multas por tránsito imprudente.

"Yo lo usé todo el tiempo acá, me encantó. No lo hice mientras jugué en singles, más que nada por precaución, aunque no debería pasar nada si lo usás con cuidado, pero por las dudas no lo usé. Después del miércoles de la semana pasada, que perdí con Leo (Mayer), lo usé todos los días. Es divertido, podés recorrer la ciudad, pasear, vas a todos lados, vas a cenar en ese transporte", le dijo Diego Schwartzman a LA NACION sobre su experiencia.

El Peque confía en que se pueda hacer lo mismo en Buenos Aires: "Acá la ciudad se ve bastante bien preparada como para andar en monopatín, de hecho los que manejan los autos están preparados para saber si te va a pasar un monopatín al lado, prácticamente es como una bici. Espero que en Buenos Aires se respeten las normas, la gente los cuide, y ojalá funcionen. Este tipo de cosas modernas pueden andar bien", amplió. Para Guido Pella, su compañero de dobles, no es algo nuevo: "Tengo uno en Buenos Aires y lo uso allá, para mí no es una novedad. Pero acá, en París, no me subí".

"Yo los usaba para pasear e ir a cenar a la noche. Es cómodo, práctico, y una forma de conocer las ciudades sin caminar, y sin cansarse. Bajás una app, con tu tarjeta de crédito, y mediante esa app podés escanear el código de barras del monopatín, y automáticamente se activa. Lo dejás donde sea, apretás el botón de 'terminar trayecto', subís una foto del lugar en el que lo dejaste estacionado, y listo", contó el tucumano Guillermo Durán, uno de los tenistas argentinos que se acostumbraron a movilizarse de esta manera, y que acá participó en el torneo de dobles.

El entrenador Gastón Etlis, Guillermo Durán y Guido Andreozzi, a bordo de los monopatines
El entrenador Gastón Etlis, Guillermo Durán y Guido Andreozzi, a bordo de los monopatines Crédito: Gentileza Guillermo Durán

Guido Andreozzi es otro de los que probó el monopatín eléctrico. El jugador porteño contó que "los usamos bastante y están bárbaros. Sale apenas un euro desbloquearlo y después el uso cuesta unos 15 centavos por minuto. Estaría muy bien que lleguen a Buenos Aires". Hasta Juan Martín del Potro se subió a uno para recorrer Trocadero y la Tour Eiffel, el día posterior a su derrota con Karen Khachanov. Vale aclarar que, en todo caso, los tenistas apelan a este medio fuera de la actividad oficial, ya que para ir y venir del alojamiento a la sede de los torneos, u otras actividad de tipo protocolar, cuentan con los vehículos dispuestos especialmente por la organización.

Colaboró: Mercedes Fuentes (El Tenis Que No Vemos)

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.