Mundial femenino de fútbol: las 10 claves de un torneo que fue un punto de quiebre

La alegría brasileña no se cristalizó en el título
La alegría brasileña no se cristalizó en el título Fuente: AFP
Ayelén Pujol
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9 de julio de 2019  • 23:59

El Mundial de fútbol femenino, esta maquinaria que en su octava edición revolucionó los viejos engranajes del fútbol, podría transformarse en un libro: "Los 30 días que conmovieron al mundo del fútbol". Las jugadoras hicieron temblar la tierra en Francia y transformaron cada minuto de esta Copa del Mundo en una agitación. La jugaron, sí, pero además hicieron de este torneo un espacio de lucha por las reivindicaciones. Desde aquí y para todo el planeta sembraron una nueva semilla: después de un mes, ellas mismas lograron que el fútbol ocupara, de ahora en adelante, un nuevo lugar en el mapa del deporte. Uno que se acerca un poco más a la justicia.

¿Qué transformaron estas chicas con una pelota en los pies? Acá van diez elementos para analizar lo que sucedió en la tierra de la Revolución Francesa:

1.- Se va a caer: se cayó

El recibimiento que recibió Argentina en Ezeiza, a la vuelta de esta Copa, es una de las muestras de que la Selección argentina derribó para siempre la barrera de los prejuicios para las mujeres futbolistas. Estigmatizadas como "machonas", "varoneras", "marimachos" o "Carlitos"; echadas de las canchas bajo el sentido común de que ese lugar no era para ellas, las mujeres futbolistas tiraron abajo estos motes. ¿Cómo sucedió? Hubo pases con el movimiento feminista que camina las calles, y hubo también una conciencia adquirida: las jugadoras (se) demostraron que luchar tiene sentido. Este proceso empezó con un paro para pedir mejores condiciones, tuvo un Topo Gigio para exigir ser escuchadas y culminó aquí con un Mundial impecable: un empate contra Japón, subcampeona del mundo, una derrota digna contra Inglaterra por 1 a 0 y una remontada histórica ante Escocia para un empate 3 a 3 que posicionó a Argentina como un equipo elogiado por las potencias durante el Mundial.

La enorme atajada de Vanina Correa en el penal ante Inglaterra
La enorme atajada de Vanina Correa en el penal ante Inglaterra Fuente: Reuters

2.- Revolución o picnic

Para la camada de futbolistas que disputó este torneo no parece haber caminos alternativos: entre transformar el deporte que aman o cualquier otra opción, ellas eligieron la primera. Cada uno de los 24 equipos que jugó el torneo tuvo al menos a una jugadora comprometida. ¿Estamos quizás frente a un fútbol feminista? Megan Rapinoe, delantera estadounidense, expresó aquí que no iría a "la maldita Casa Blanca" a encontrarse con el presidente Donald Trump en caso de ganar el Mundial. Una postura política. Estefanía Banini, la 10 de Argentina, dijo desde que salió del país que la Selección venía aquí a demostrar todo lo que podía dar la mujer argentina. A dejar bien parado al género. Una posición ideológica.

La chilena Christian Endler se refirió al machismo y a lo que sufrieron hasta aquí las mujeres que querían jugar al fútbol. La lista sigue. ¿Qué necesita el deporte para avanzar? Sin dudas, esto que se ve: hay futbolistas que quieren cambiar el mundo que habitan.

Megan Rapinoe y Alex Morgan
Megan Rapinoe y Alex Morgan Fuente: Reuters

3.- ¡Qué jugadoras!

Pese a que en esta Copa del Mundo se produjo la mayor goleada en la historia de los Mundiales -el triunfo de Estados Unidos por 13 a 0 contra Tailandia-, fue un torneo en el que las distancias futbolísticas se achicaron. La labor de Argentina ante las potencias es una muestra. O el desempeño de Chile, que en su primer Mundial se llevó un triunfo (2 a 0 ante Tailandia). Aquí, los equipos sudamericanos demostraron que el caño es una jugada viva en elcontinente. Además, quedaron jugadas para repasar por Youtube y disfrutar: el gol de la holandesa Lieke Martes contra Japón, en octavos, por ejemplo: en un tiro de esquina, la delantera anticipó a todas y definió de taco. El caño de la inglesa Nikita Parris a Escocia, los túneles de Banini, las atajadas de Vanina Correa y Endler, los goles de Rapinoe; el zapatazo de la inglesa Lucy Bronze contra Noruega en cuartos de final; y así sucesivamente. No hubo grandes sorpresas en el tramo final, es cierto. En cuartos hubo dominio europeo, equipos asiáticos y, una fija, Estados Unidos. Pero sí se vieron formas de juego -y protagonistas- que elevaron el fútbol femenino a su máxima expresión: despliegue, gambetas, jugadas elaboradas. El partido de semifinales entre Estados Unidos e Inglaterra es uno de ellos. Hubo goles, algunos anulados por el VAR, un penal atajado y un juego dinámico digno de ver y volver a mirar.

La FIFA monitoreó los patrones sospechosos en las apuestas
La FIFA monitoreó los patrones sospechosos en las apuestas Fuente: AP

4.- La FIFA: ahora que sí las ve

Esta Copa del Mundo fue tomada por la FIFA como una rampa de despegue. Antes del inicio del torneo la entidad proyectó contar con un millón de espectadores: el objetivo se cumplió. Dejó por escrito su plan estratégico: aumentar la participación, potenciar el valor comercial y sentar las bases eran algunas de sus tareas. Todo eso se concretó.

5.- Fútbol femenino por todos lados

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se sentó en la sala de conferencias del estadio de Lyon y anunció que desplegará una inversión a futuro. Expuso cinco puntos a los que se apuntará para potenciar el crecimiento en los próximos cuatro años.

1. La creación de un Mundial de Clubes. 2. La fundación de una Liga Mundial femenina para que se disputen torneos de selecciones alrededor del planeta. 3. La expansión del número de equipos de la Copa del Mundo femenina, de 24 a 32. 4. Duplicar los premios para la próxima Copa del Mundo (subirlos a 60 millones de dólares). 5. Duplicar la inversión destinada al fútbol femenino para el próximo ciclo de cuatro años, de 500 a 1.000 millones de dólares.

Fuente: Reuters

6.- Récords de audiencias

El argumento de que el fútbol femenino no le importaba a nadie ya no podrá correr más. Infantino informó que hasta antes de la final poco más de un millón de personas habían visto este Mundial en cada estadio y más de mil millones de personas han seguido el Mundial desde su casa. Además, el partido entre Francia y Brasil de octavos de final se convirtió en el más visto de la historia: casi 59 millones de telespectadores de 21 países diferentes vieron la eliminatoria. En Argentina los partidos de la Selección tuvieron 25.055 espectadores (en París, contra Japón), 20.294 (en Le Havre, contra Inglaterra) y 28.205 (en París, contra Escocia), mientras que tres millones y medio de personas lo siguieron por la TV Pública.

Marta, la brasileña animadora en cinco Mundiales
Marta, la brasileña animadora en cinco Mundiales

7.- Una vidriera internacional

La actuación de Argentina fue un hito en la historia del fútbol femenino del país. Por caso,nunca se había marcado más de un gol en un mismo Mundial y tampoco se había logrado un empate. Pero además el torneo sirvió para que algunas jugadoras crezcan: la delantera Belén Potassa jugará en el Albacete a partir de ahora y la volante Florencia Bonsegundo, autora del penal que dio el empate contra Escocia, pasará del Huelva al Valencia, un equipo de mayor jerarquía. El camino probablemente continuará: cada vez habrá más argentinas en las mejores ligas del mundo.

8.- Entrenadoras mujeres

En esta Copa del Mundo también se rompió otro mito: aquel que dice que las mujeres no pueden ocupar lugares de poder. Aquí hubo nueve entrenadoras y la final contó con dos: Jill Ellis, DT de Estados Unidos y Sarina Wiegman, de Holanda. Parte de los desafíos para las propias técnicas y también para las federaciones es romper con los viejos engranajes: generar oportunidades para las mujeres que quieren conducir equipos. Aquí, quedó demostrado, capacidad sobra.

Brandi Chastain convierte el último penal en el Mundial 1999 y lo festeja en top
Brandi Chastain convierte el último penal en el Mundial 1999 y lo festeja en top

9.- Historia e identidad

Después de más de un siglo de invisibilización, la historia de las mujeres futbolistas está saliendo a la luz. Para este torneo la FIFA editó un libro (The official history of the FIFA Women's World Cup) que contribuye a un relato oficial del deporte. El primer partido de fútbol entre mujeres se jugó en Escocia en 1862 -en Argentina fue en 1923. Sin dudas, conocer la historia conforma otro escenario: las jugadoras tienen un pasado en el que hacer base para pensar un futuro mejor posible. Desde ahora en más, ser futbolista podrá ser una identidad posible para quienes aman este juego.

10.- Profesionalismo

El campeonato que debe comenzar después de este Mundial en Argentina será el primero semiprofesional en Argentina. Más allá de las dudas que aún genera y de que sólo San Lorenzo firmó contratos con sus jugadoras, representará un salto. Por primera vez en la historia, las jugadoras serán consideradas como trabajadoras. No es difícil imaginar que eso representará una mejora en el juego también.

Fuente: Reuters

El Mundial llegó a su fin. Un nuevo fútbol femenino comienza a partir de ahora.

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