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Santos Zacarías fue algo más que un personaje pintoresco y muy querido en el mundo de los golpes; Don Santos sabía mucho de tácticas boxísticas y dejaba su alma en la enseñanza a sus pupilos con una severidad impensada para aquellos que lo conocían en el trato diario. Tenía 83 años y murió ayer a la madrugada en su domicilio de Palermo por un paro cardíaco, con su salud resquebrajada en los últimos años.
Gran parte de su vida la vivió entre las sogas de un ring; como boxeador, primero, y entrenador, después. Hincha de Lanús e incondicional de Carlos Gardel, Santos Zacarías había nacido el 1° de noviembre de 1923, en Buenos Aires. Fue trabajador ferroviario, apasionado, en una época en la cual era un orgullo serlo; también, boxeador profesional en un corto período: entre 1948 y principios de 1950, entre los medianos, sin demasiados logros y derrotas en combates que contaba como si los hubiera ganado ante figuras inolvidables: Kid Cachetada, Antonio Cuevas y el uruguayo Dogomar Martínez.
Retirado, asumió un rol que no abandonó hasta casi sus últimos días: entrenador. Empezó en el mítico gimnasio del Luna Park, de la calle Lavalle, y allí gestó las carreras de notables pugilistas que escribieron su propia historia: Carlos Salinas, Enrique Jana, Juan Carlos Sosa, Carlos Martinetti, Sergio Víctor Palma, Juan Martín Coggi, Alberto Sicurella, Juan Carlos Villarreal, Rodrigo Benech y Eduardo Alvarez, ente otros.
Su admiración por la técnica boxística del gran campeón norteamericano, Joe Louis, lo llevó a superarse en la enseñanza y se convirtió en uno de los profesores más destacados con una particularidad única: estuvo en los rincones de sus pupilos a la hora de medirse por títulos mundiales, a los que les enseñó a boxear, hicieron con él la primera pelea amateur y los moldeó a su gusto, tales los casos de Palma y Coggi.
Casado con Angela, fue padre de tres hijos, todos emparentados con el deporte: Alberto, que sigue los pasos de Don Santos; Claudio, ex futbolista de San Lorenzo; su hija Nancy, casada con Jorge Nicolás "El Pipa" Higuaín, cuyos hijos, Gonzalo, juega en Real Madrid, y Federico, en Turquía. Los restos de Santos Zacarías fueron sepultados en el cementerio de Lanús.

