Narváez, tras una marca que le sirve de incentivo

El chubutense defendía anoche su corona por 12a vez, y su objetivo está en el récord de 14 de Monzón
El chubutense defendía anoche su corona por 12a vez, y su objetivo está en el récord de 14 de Monzón
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26 de enero de 2008  

PUERTO MADRYN.- Omar Narváez intentaba anoche, al cierre de esta edición, dar un paso más hacia una marca emblématica del boxeo argentino: las catorce defensas consecutivas de Carlos Monzón como campeón del mundo de los medianos. El chubutense buscaba ante su público, que colmó las 4000 localidades del Nuevo Palacio Aurinegro, el triunfo N° 12 desde que alcanzó la corona de los moscas, versión Organización Mundial de Boxeo (OMB), el 13 de julio de 2002, ante el nicaragüense Adonis Rivas.

Una victoria de Narváez ante el colombiano Carlos Támara, en el combate de 12 rounds que se desarrollaba con el arbitraje del conocido Joe Cortez, le permitiría, a los 32 años, tener el objetivo al alcance de la mano. Muchos le quitan méritos a la carrera de Narváez de 2002 hasta aquí, aduciendo que la gente que lo maneja nunca pudo concretar una pelea con un rival de real jerarquía, y que eso lo dejaba en inferioridad en la comparación con la jerarquía de los rivales que debió enfrentar Monzón en su momento. Pero los números marcan una constancia y una hegemonía de Narváez en la categoría que se ve muy poco en el boxeo internacional. Lo cierto es que para sostener una seguidilla de victorias como poseedor de un título se tiene que estar ante un boxeador con fundamentos y con mentalidad ganadora. Y la categoría y el potencial del zurdo argentino están fuera de cualquier discusión.

No caben dudas de que el hombre nacido en Trelew tiene un incentivo importante en esto de tratar de igualar a Monzón. Anoche, defendía un invicto de 25 victorias, 16 de ellas por KO, y dos empates. Ya había dejado en el camino dos marcas que han quedado en la memoria del boxeo nacional y de la categoría mosca como las 10 defensas exitosas que compartían Pascual Pérez y Santos Benigno Laciar, el cordobés que anoche hacía las veces de comentarista radial de la pelea.

El colombiano Támara que llegó hasta aquí para detener la marcha triunfal de Narváez se puede anotar, más allá de lo que resulte de su actuación de anoche, entre los adversarios más duros que tuvo Narváez. Un hombre duro, con 17 triunfos en su haber (13 antes del límite), y dispuesto a todo frente a su chance mundialista.

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