Guillermo Bertola, el nadador argentino suspendido por cuatro años por doping biológico: entre errores y la apuesta legal

Guillermo Bertola en su hábitat: el río
Guillermo Bertola en su hábitat: el río
Olivia Díaz Ugalde
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11 de junio de 2020  • 23:59

Lo imaginamos sentado, abatido y mirando por la ventana, esperando un futuro más justo. Lo cierto es que está abatido, cansado y desilusionado. Su dolor llega tan internamente que le quitan sus ganas de luchar, pero insiste. La Federación Internacional de Natación (FINA) decidió suspenderlo por cuatro años, debido a un dopaje biológico que ocurrió en 2018, y esta decisión lo entristece. Porque siente que su verdad no fue considerada. Además, la sanción establece que todos los resultados obtenidos durante las temporadas 2018 y 2019 quedarán anulados, y eso hace todo más difícil de digerir.

Guillermo Bertola es nadador de aguas abiertas, su prueba es la de larga distancia (10 kilómetros). Nació en Córdoba hace 30 años, es hincha fanático de Belgrano, club al que representó y con el que se consgaró campeón del mundo en 2017. Fue Bertola quien levantó la Copa del Mundo de Grand Prix FINA de Aguas Abiertas al ganar dos de tres carreras en las que participó (el certamen consta de cuatro competencias) ese año. Además, festejó los subcampeonatos de la Copa mundial FINA de 2018, el sudamericano de Perú 2018 y la medalla plateada en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, que se sumó a la medalla de bronce que ya había ganado en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011.

"No puedo evitar estar triste por la situación que estoy pasando, pero me gustaría aclarar que estoy apelando para disminuir la sanción. Si hay algo que no quiero es ser exonerado o perdonado, no estoy pidiendo eso. Pido tener una sanción justa a lo que hice y bajo los términos en donde yo acepté mi error. Quiero que esto que me pasó sirva como ejemplo para los demás. Quiero una sanción que me corresponda. Vi casos similares y siento que la mía fue muy dura", describe con una voz tenue el protagonista a LA NACION desde Córdoba.

Está seguro de sus palabras, convencido de que lo que hizo, fue lo que debió hacer. Pero también hace mea culpa y asegura que tal vez a la hora de afrontar esta clase de situaciones, lo mejor es recurrir a instancias legales. Sus abogados preparan la apelación para presentarla correspondiente antes del 19 de junio.

Qué fue lo que sucedió

¿Cómo se sucedieron los hechos que derivaron en este presente de angustia e incertidumbre? Bertola estaba a 11 días de disputar la carrera Santa Fe-Coronda en febrero 2018 y acarreaba una serie de malestares físicos: anemia y una gastroenteritis, producto en parte por haber dejado de tomar la medicación para la tiroides. La pastilla que regula la glándula es clave para mantener el organismo balanceado y el desequilibrio lo llevó a las lesiones.

Ante ese cuadro, el cordobés decidió realizarse una transfusión de sangre, la manera más sana y rápida de recuperación para poder competir. Una decisión de la que hoy se arrepiente y sufre. "Hoy me doy cuenta de que podría haber ganado mucho más si respetaba mi cuerpo y no competía en esa carrera. Siento que perdí más de lo que gané", sentencia.

El podio de los Panamericanos Lima 2019, donde Bertola logró la medalla plateada
El podio de los Panamericanos Lima 2019, donde Bertola logró la medalla plateada

La historia cuenta que el nadador ganó ese certamen, pero terminó con el cuerpo muy frágil: le aplicaron dos frascos de suero antes de subir al podio. Dos días después le realizaron el control de doping correspondiente, el cual dio negativo. Con un detalle clave: Bertola nunca informó de la transfusión recibida. Sin embargo, todos los sucesivos controles por dopaje que se le hicieron a lo largo de 2018 y 2019 (los cuales se hacen cada un mes y medio) nunca encendieron la alarma, ni lo notificaron de alguna anomalía. Siempre dieron negativos.

Fue recién en enero de este año que al medallista panamericano le informaron que había sido suspendido de manera provisional por la FINA por doping biológico. Bertola realizó su descargo frente a las entidades de la federación de la manera más lógica que encontró: con su verdad. Se presentó solo y ahí -cree ahora analizándolo en retrospectiva- considera que cometió una equivocación. Pocos meses después, llegó la dura decisión final de la FINA. Ahora, la apuesta es la apelación, ya con un equipo de abogados.

El comunicado de la FINA dice lo siguiente: "Informamos que la Federación Internacional de Natación encontró al nadador argentino Guillermo Bértola responsable de haber cometido una violación a las Reglas Antidoping por el uso de sustancia o método prohibido. Se lo sanciona con 4 años de suspensión, a partir del día 20 de enero de 2020 fecha de inicio de la suspensión provisional hasta el día 19 de enero de 2024. Además, todos los resultados obtenidos por el nadador desde el 23 de enero de 2018 serán anulados, con la consiguiente pérdida de medallas, puntos, premios o el reembolso de premios en dinero".

Siento que la decisión es muy dura, pero creo que viene por el lado de que no estuve respaldado de forma jurídica. Me manejé de nadador hacia la FINA y no de abogado hacia la FINA
Guillermo Bertola (nadador sancionado)

"Siento que la decisión es muy dura, pero creo que viene por el lado de que no estuve respaldado de forma jurídica. Me manejé de nadador hacia la FINA y no de abogado hacia la FINA. Cuando se me notificó en enero, me acerqué sin ninguna estrategia jurídica, fui con mis palabras, diciendo lo que había pasado. Tuve una posibilidad de hacer una estrategia, ya que mi doping se dio sin ninguna sustancia prohibida y sólo se manifiesta por niveles elevados de la sangre. Los abogados podrían haber inventado una excusa, una forma fisiológica que derivó en esos resultados, pero no. Decidí ir y reconocer mi error", explica, envuelto en un manto de bronca y tristeza que se percibe al otro lado del teléfono.

"Di a conocer lo que hice, sabiendo lo que podría llegar a venir. Pero, ahora pienso que se me aplicó una sanción un poco dura, porque no son 4 años, sino que 6. Porque se me retraen todos los títulos ganados dos años para atrás desde ese momento. Aunque ya cuatro no son pocos, más con mi edad", agrega quien vive junto a su hermano en Córdoba.

Bertola y su medalla plateada en los Panamericanos de Lima 2019: un premio que perderá de no prosperar su apelación
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-¿Qué es lo más doloroso de todo este proceso?

-Me duele mucho que me quieran sacar casi todos mis títulos por esto. Si bien son los títulos materiales, porque yo los abrazos con mis viejos me los di, un poco duele. Mi familia y allegados saben de mi dedicación, saben que me esfuerzo día a día desde que era chico. Los sacrificios que hice y que hago. Mis logros fueron producto de mi perseverancia. Los que me conocen lo saben y eso me reconforta. Siento el cariño y el apoyo. Hay muchos que me juzgan sólo por leer "doping" y no conocen mi historia, mi versión, y me juzgan sin conocerme. No estoy pidiendo que me entiendan, sino que me escuchen. Soy un humano y cometo errores.

-Cuatro años sin competir es mucho tiempo, como nadador. ¿Cómo te afecta la decisión? ¿Te lleva a pensar en el retiro?

-Si se reduce la condena, porque cuatro años es mucho, es difícil mi contexto, el de muchos deportistas amateurs en general. Porque si antes uno iba dia por dia, viviendo de ayudas y de becas, si las pierdo o los sponsors se dan de baja mi realidad cambia mucho. No es lo mismo que en otros deportes que son mucho mejor remunerados. Yo todos los años organizo una carrera para juntar fondos para bancarme los viajes del año... y ahora uno tiene que pensar en reinventarse y tener otro ingreso para poder vivir. Además de tener tiempo para poder entrenar. Creo que si ya se hacía difícil entrenar, con esta decisión se hace más cuesta arriba. Si son dos años, creo que puedo aguantar, pero cuatro es mucho... No sé cómo me voy a encontrar. Lo veo un poco difícil, teniendo en cuenta además mi edad.

-Todo quedó en manos de tus abogados, pero ¿qué escenario esperas de acá a unos meses?

-Mi escenario ya no es optimista, estoy meditando y masticando esta sanción. Cuando uno ya toca fondo, creo que todo lo que viene va a ser bueno. Quedó en manos de los abogados, y que sea lo que los abogados quieran. Yo ya me quedé sin fuerzas.

-La suspensión llegó en medio de toda esta crisis sanitaria. ¿Te permitís distraerte, pensar en otros asuntos?

-No quiero hacer un mundo, en este momento hay personas que lo están pasando horrible. Si bien lo mio es feo y doloroso, hay personas que lo están pasando mucho peor. Lo viví de cerca. En mi caso, si me quiero reinventar tengo algunas otras herramientas, pero conozco gente que realmente la está sufriendo, que no tienen ni un colchón ni comida. A ellos, junto con mis seres queridos los estamos ayudando. Uno no se puede juntar por la cuarentena y es un poco más duro. Pude ver a mis abuelos, porque soy quien les hace las compras, pero trato de dejarlos lo más afuera del tema para no ponerlos mal. Mis padres lo saben y lo hablo, los veo tristes. Yo me mantengo fuerte, no me voy a quedar en un cuarto a llorar, no les quiero dar esa imagen, porque yo sé que voy a salir de ésta. Voy a salir, porque quedarme no es lo que ellos me enseñaron. Voy a salir a pelearla sea cómo sea, como me enseñaron.

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