Los mejores del año: "Federico Grabich, por el andarivel de la esperanza", por José Meolans

Federico Grabich, en un 2015 soñado
Federico Grabich, en un 2015 soñado
Figura de la nueva generación de nadadores argentinos y habitué de los podios en el plano internacional, Grabich se prepara para su máximo desafío, Río 2016
José Meolans
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23 de diciembre de 2015  • 00:41

Es el referente máximo de la natación argentina, el abanderado de sus mejores logros. Es, además, una de las esperanzas de cara a Río 2016. Y pese a que llegó a un nivel muy alto, todavía le quedan algunos años en la cúspide de la natación de elite. Le va a costar mucho, pero mucho, bajar muy pocas centésimas. Está posicionado dentro de ese lote de nadadores que puede subirse a un podio o estar en la final de las competencias de mayor nivel. La natación argentina empieza a resurgir a partir de sus nuevos referentes.

Quizás este renacimiento no suceda a partir de una política orientada en esa dirección. Tanto Grabich como Santiago Grassi, Martín Naidich, Andrea Berrino y Julia Sebastián son parte de una generación nueva de nadadores beneficiados por la continuidad de entrenamientos y competencias. La aparición del australiano Bill Sweetenham (sus equipos suman en total 27 medallas entre mundiales y juegos olímpicos) contribuyó con la planificación de los entrenadores.

Esos elementos ayudaron a potenciar a los atletas jóvenes con mayores condiciones. De todos modos, hay que mirar a las generaciones futuras. Grabich se convirtió en su mentor. Como sucede siempre con los referentes deportivos, marcó un antes y un después. Y ojalá tenga continuidad para que otros chicos lo vean, se sientan identificados y se vuelquen a la natación. Mientras mayor cantidad de chicos naden, más probabilidades habrá de que surjan nuevos talentos. A veces es muy difícil hacerle entender a la gente la dificultad que tiene llegar a la final de los juegos olímpicos.

Los argentinos somos tan apasionados y exigentes con los deportistas que muchas veces perdemos el eje. Un deportista de elite debe confiar en sí mismo y en el equipo de trabajo que tiene alrededor. No aventurarse. En esta clase de competencia hay muy pocas centésimas de diferencia entre un nadador y otro. Y esa luz depende de muchísimos factores. Federico es, técnicamente, impecable. Debe disfrutar del contexto que traen los juegos. Con responsabilidad y compromiso. Pero, sobre todo, con calma y humildad. Ningún atleta debe colgarse una medalla antes de participar en una competición. No debe hacerlo tampoco el periodismo. El deporte no es matemática. No sólo se depende de uno mismo, sino también de lo que hagan los adversarios. Grabich tiene, además de condiciones técnicas, esa sencillez imprescindible. Es, además, un trabajador. Sereno, con los pies sobre la tierra.

Conocé a las otras 49 personas que nos inspiraron en 2015.

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