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Es uno de esos personajes con los que uno quiere compartir siempre varias horas de charla. O mejor aún, compenetrarse en el rol de oyente para disfrutar de algunas de sus mil anécdotas. Es que Nicanor González del Solar, nacido el día de Nochebuena de 1943, en la Capital ("pero sanisidrense por adopción", como aclara) brinda enseñanzas sin proponérselo, ofrece un bagaje de conocimientos que enriquecen con cada frase y hace docencia deportiva sin alardes ni aires de grandeza. Y esa conjunción, para cualquier persona ávida de conocimientos, resulta invalorable.
Amante del rugby y pionero en la difusión de los deportes extremos desde su inolvidable Deporte en acción, que llenó las pantallas de todo el país en la década del ochenta, hoy sigue firme al frente de Deportes con Nicanor, el envío semanal que puede verse por Multideporte (domingos, a las 21) y Magazine (miércoles, a las 21.30).
En una charla con LA NACION Deportiva Extrema, el popular conductor recordó cómo llegaron, de su mano, las competencias multidisciplinarias a la TV: "Todo empezó cuando entré en un archivo de viejas películas que tenía VCC en Martínez. Eran documentales deportivos muy antiguos, con cosas de los años cincuenta. Pedí permiso para revisarlos y me dije Algo útil voy a encontrar. Y hallé cosas insólitas, a tal punto que había uno que se ocupaba de la pesca del pez espada, algo totalmente ilógico, pero también había una filmación de un biatlón que creo que era en Noruega, en el que los tipos andaban en bicicleta y nadaban. Y me gustó", aclara.
Con el tiempo, como para reforzar ese gusto, Nicanor fue invitado a una Marcha Blanca en Ushuaia. Y admite: "Allí me enteré que en la Argentina había esquí de fondo, algo que ignoraba". Eran otros tiempos, claro. Por ejemplo, el conductor recuerda que en los triatlones marplatenses los hombres y especialmente las mujeres consumían demasiado tiempo en cambiarse de ropa cuando pasaban de una disciplina a otra, algo impensado para estos días, en los que cada atleta está perfectamente equipado para afrontar toda la carrera sin escalas prolongadas.
"En los primeros años de las pruebas de aventura había mucho entusiasmo, pero también inconsciencia. Tené en cuenta que no se hacían revisaciones médicas y que no había tantos puestos de control como hay ahora. Eran carreras realmente riesgosas", agrega.
Siempre con una cámara y un micrófono como insobornables compañeros de ruta, Nicanor empezó a cubrir in situ las competencias e hizo llegar a cualquier rincón del país pruebas que con el tiempo se convirtieron en tradicionales, como el Tetratlón de Chapelco.
Hoy, pese a toda la experiencia acumulada, sigue con el mismo empuje de sus primeros días periodísticos, cuando desde un canal de cable tenía el modesto alcance de unas pocas manzanas de su San Isidro querido.
Casado con Gabriela y padre de Nicanor (29 años), Iñaki (26), Martina (19) y Camila (15), y fanático del CASI "desde siempre", Nicanor está convencido de que la gran difusión del deporte aventura llegó con Sebastián Tagle y el Club de Corredores.
"Pensar que en una época, Sebastián y yo éramos rivales… Ocurre que a mi programa lo auspiciaba New Balance y él era el jefe de equipo de promoción deportiva de Nike. Pero, bueno, será que de tanto rivalizar nos hicimos amigos y fui testigo de las primeras carreras que armó en el país. Se largó a ir a los glaciares y empezó con las carreras combinadas. En ese entonces había poca plata y poca gente, pero igual le dio para adelante. Sebastián se dio cuenta de que tenía algo grande entre manos y se dedicó a eso. Después creó el Club de Corredores y las carreras, que antes eran riesgosas y pasaron a ser algo seguro y en permanente crecimiento. Sebastián, hoy en día, es el campeón de la seguridad. No deja librado nada a la suerte", rememora y aclara Nicanor.
Dicen que cuando a un periodista se lo nombra sin mencionar su apellido y, aún así, todos saben de quien se trata, su persona ya cobró relieve. Con Nicanor pasa exactamente eso. El González del Solar está de más para quienes saben disfrutar de su enriquecedora compañía. La del pionero en la difusión de pruebas extremas.
"Una vez conocí a Leandro Román, un muchacho amante de los deportes combinados al que le faltaba una pierna. Así y todo, se anotó en un Tetra de Chapelco y largó con el mismo entusiasmo que cualquiera de los candidatos. Todos le deseaban suerte, aún sabiendo que no podría llegar muy lejos, porque los tramos de esquí y de mountain bike le iban a resultar insalvables, más teniendo en cuenta que el día anterior había llovido. El tema fue que tras la prueba, la llegada del ganador y toda la ceremonia posterior de la coronación, nos preguntábamos qué habría sido de Leandro y hasta dónde habría podido llegar. Varias horas más tarde, mientras estábamos comiendo, llega un hombre a caballo que venía desde la montaña y nos dice: ‘El pibe Román todavía sigue en carrera’. Inmediatamente, abandonamos el almuerzo y salimos a la calle. Lo increíble fue que la noticia se había ido corriendo de boca en boca y toda la ciudad dejó lo que estaba haciendo y se amontonó en las veredas. Los corredores que ya se habían cambiado salieron a buscar a Leandro, para llegar todos juntos con él. Al rato, lo vimos entrar en el pueblo. Fue una imagen conmovedora. Los habitantes de San Martín de los Andes estaban como enloquecidos. Nunca vi tanta gente aplaudiendo y llorando al mismo tiempo como cuando este chico cruzó el arco. ¿Viste que en la vida hay cosas que no te las olvidás nunca? Bueno, para mí, la llegada de Leandro en aquel Tetra es una de ésas…"
"Como entusiasta de las carreras y de la naturaleza, en cada lugar que visito me piden que hable y que relate mis experiencias. En una oportunidad, en el sur de nuestro país, se armó una reunión en la que me entregaron una plaqueta en reconocimiento a mi trayectoria y a la difusión que siempre le di a las competencias combinadas. Había un montón de gente de la organización, funcionarios locales y hasta estaba el intendente. Cuando me tocó hablar, aclaré que soy un enamorado de los lagos y las montañas y para elogiar a ese magnífico lugar en el que estaba, dije: Uno recorrió muchos lugares, pero no hay como el cerro Chapelco. El problema fue que estaba en el Catedral. En ese momento, me quise tirar de cabeza al Nahuel Huapi, no sabía cómo disculparme, quería que me tragara la tierra. Inclusive, después me retracté por radio, por televisión y hasta les mandé una carta pidiendo disculpas. Pero claro, la macana ya me la había mandado en vivo y en directo…"

