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Su alejamiento del Valencia, adonde había llegado en marzo de 1997, era inevitable. Sólo faltaba que se conociera su nuevo destino. Desde ayer ya se sabe: Sampdoria. Así se cerró la historia de frustraciones de Ariel Arnaldo Ortega en el club español. Tras cuatro horas de reunión en la sede del Valencia, la operación dejó satisfecha a todas las partes: Ortega pudo emigrar de un equipo en el que su técnico no lo tenía en cuenta; Valencia reembolsará 12.000.000 de los 12.130.000 dólares que le había costado traer al Burrito desde River; el entrenador Claudio Ranieri se liberó de la presión que significaba la marginación de un futbolista tan cotizado, y Sampdoria tuvo la preferencia de Ortega por encima del interés que había mostrado un par de clubes italianos.
El jujeño firmará un contrato por cinco años, según lo que acordó ayer su representante, Antonio Caliendo, con Emiliano Salvarezza, manager general de la entidad genoveza.
Ortega está en Buenos Aires, en su departamento de Belgrano, y ante una consulta de LA NACION respondió en forma escueta por el portero eléctrico del edificio: "Estoy muy contento. No quiero hablar hasta que no llegue Juan (por Berros, su otro representante). Voy a esperar".
En España, Ranieri dijo: "Le deseo el mayor éxito. Estoy seguro de que este pase le vendrá bien. Quizá se convierta en el segundo Mancini (Roberto) de la Sampdoria".
Ortega debutaría el mes próximo, con la disputa de la Copa Italia. Sampdoria, en estos momentos, participa en la Intertoto, por una plaza en la Copa UEFA.
Tendrá por compañero a Roberto Sensini, que llegó del Parma. Igual, el club genovés transfirió a varias de sus figuras: Verón, Boghossian, Signori y Mihajlovic.

