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CIUDAD DEL ESTE.- Siempre aparece un nuevo Ronaldo en Brasil. Siempre. Por eso, ante tanta demanda, los apodos y sobrenombres comienzan a abarcar una larga lista. Ayer, en 1994, un Ronaldinho era Ronaldo Luiz Nazario de Lima, el hoy jugador del Inter, de Italia, ya que en el plantel que jugó la Copa del Mundo en los Estados Unidos, figuraba también Ronaldo Luis Goncalvez, el lateral izquierdo de San Pablo, que nació en Santa Luzía el 14 de agosto de 1966.
Hoy, en Paraguay 99, Ronaldinho es Ronaldo de Assis Moreira, de 19 años y juega en Gremio. El juvenil nació el 21 de marzo de 1980, en Porto Alegre, y por eso ya muchos lo bautizaron como Ronaldinho Gaúcho. Se hizo famoso en el partido que Brasil goleó a Venezuela por 7 a 0 al convertir un golazo con sombrerito en el área y todo, y se retiró ovacionado del estadio 3 de Febrero. ¡Pensar que Ronaldinho comenzó a asomar en la primera de Gremio a fines del 98! Y el Ronaldo de hoy, pese a tener 22 años, se vio obligado hace tiempo a crecer, a pegar rápido el salto y dejar de lado el "cartel" de "promesa" en tiempo luz.
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"Diz pro presidente, pelo amor de Deus Sant´ Ana, que el ñao pode vender o Ronaldinho", fue la petición de la torcida del Gremio a su presidente Luis Carlos Silveira Martins. "¡Que el presidente, por el amor de Dios, no venda a Ronaldinho!", en castellano. Bueno, la petición ya llegó a sus oídos y el mismo Martins se encargó de ponerle paños fríos a la situación: "Ni treinta millones de dólares alcanzarán para sacarnos a Ronaldinho", contestó. Según trascendió por los pasillos del hotel Bourbón de Foz de Iguazú, la entidad de Porto Alegre ya recibió una oferta de 27.000.000 de dólares por el jugador.
¿Qué dice Ronaldinho a todo esto? "No, todavía es muy pronto. Ahora sólo pienso en jugar en la selección y poder aportar cosas para que Brasil consiga la Copa América. Además, todos los días sueño con salir campeón del mundo con Gremio, con la camiseta número 10 en la espalda... Ese es mi gran deseo", cuenta a quien todos los días le ofrecen mate (ya sea en Foz de Iguazú o en Ciudad del Este) y lo rechaza sin miramientos. "No me gusta, prefiero las gaseosas", dice con una gran sonrisa.
Muchos se animan a decir que es un crack y una persona muy disciplinada y ya demostró algunas de sus habilidades ante Venezuela, cuando ingresó en lugar de Alex. Por lo bajo dice que "luchará para hacer un gol histórico", aunque todavía quedó shockeado por la convocatoria y le tiene miedo a los flashes y a las cámaras de televisión.
Pensar que fue convocado sobre el final, cuando Wanderley Luxemburgo desafectó de la selección a Edilson por un "comportamiento antideportivo" en la final del torneo paulista entre Corinthians (su equipo) y Palmeiras. Ese día, Edilson, con Corinthians arriba en el marcador, gozó a sus rivales haciendo jueguito con la pelota y la cabeza. El entrenador lo vio por TV y fue dado de baja de inmediato.
"Todavía no puedo creer mi convocatoria. Ronaldo para mí es un ídolo y trato de aprender cosas de él. Es un fenómeno", cuenta Ronaldinho, a quien también apodan Chupa-cobra, por sus dientes prominentes. Y agrega: "No me creo Pelé, ni Zico ni Rivelino. Tengo mucho que aprender todavía. No quiero marearme..."
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El miércoles último, ni bien concluyó la goleada, llamó a su casa de Guarujá y le dedicó el gol a su mamá Miguelinha. Ella suele decir que es muy mimoso y que siempre está pensando en él. Ronaldinho no veía la hora de llegar al hotel para llamarla. También pensó en su hermano mayor que juega en el fútbol japonés. Todo era alegría y festejo. Intimo, muy íntimo y sin muchos ruidos, pero festejo al fin.
Para Wanderley Luxemburgo se transformó en una alternativa de lujo: "Ronaldinho, hasta ahora, hizo el mejor gol de la Copa. Ese gol muestra el arte de jugar el fútbol con responsabilidad".

