Palermo y los recuerdos

Roberto De Vicenzo
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17 de noviembre de 2009  

Roberto De Vicenzo animó la entrega de premios del Campeonato Metropolitano, que finalizó el domingo en Palermo. El campeón de esta cita en 1976 no podía faltar para rendirle tributo a Mauricio Molina, que se impuso con un score total de 266 golpes (-14), uno de ventaja sobre Roberto Cóceres y Gustavo Acosta.

-¿Cómo se sintió en esa ceremonia final?

-Reviví épocas que parecían fuera de mi memoria. A esta cancha de Palermo se la veía sin esa fuerza que trae aparejado ser el escenario de un certamen. Pero el gobierno de la ciudad tomó las riendas y se asoció con el TPG Tour para revitalizarla y redondear un torneo muy interesante, a pocos minutos del microcentro.

-¿Cuáles fueron esas imágenes que le surgieron del pasado?

-Recordé los años en los que fui profesor allí, cuando funcionaba la sede del Golf Club Argentino, y también algunas secuencias de los Abiertos de la República disputados allí. Pero en el Metropolitano, concretamente, tuve mis duelos con el Toro Fidel De Luca. La verdad es que el domingo, al pisar el césped palermitano, me dieron ganas de pegar unos golpes. Además, me alegró el reencuentro con viejos amigos, como Florentino Molina, Vicente Fernández y Eduardo Romero.

-¿Cuán difícil es preparar una cancha municipal para un certamen?

-Los norteamericanos son especialistas en el tema. Recordemos que este año, el US Open se jugó en la Bethpage Black de Farmingdale, que es pública. Pero bueno, ellos tienen otros recursos económicos, y aquí se hace lo que se puede con buena voluntad. El de Palermo es un campo muy transitado durante todo el año y es lógico que los greens hayan estado en esta ocasión un poco ásperos, no tan suaves como se advierte normalmente en un campeonato.

-¿Qué le pareció el triunfo de Molina?

-Que haya totalizado con 14 golpes bajo el par nos da una idea de lo que es hoy el golf y de la capacidad de los jugadores para doblegar la dificultad de las canchas. Antiguamente, el campo de Palermo era par 72, pero hubo que reducirlo porque las distancias quedaron cortas respecto de la potencia de los palos actuales, de las pelotas y de los propios jugadores, que están mucho mejor preparados que antes.

-Cuando finalizó el certamen, Molina les regaló el trofeo a los caddies.

-El que fue caddie alguna vez, como Mauricio, nunca se olvida de sus comienzos sacrificados en el golf. Es un gran gesto de su parte para esos muchachos que vienen luchando desde muy abajo. Aparte, dijo unas palabras en agradecimiento de sus padres que no es común escuchar en un golfista que acaba de ganar.

-A lo largo de la historia, ¿cuál fue el hoyo más intrincado del trazado de Palermo?

-El hoyo 6, un par 5 que propone la amenaza de un fuera de límites por la derecha. Por ese lado, no podés errar desde la salida. El ejemplo más claro es el del Gato Romero, que allí pagó con un triple bogey. A lo largo de mi carrera, procuré tenerle respeto a ese hoyo, más allá de que por ser un par 5 sobrevuela siempre la tentación de buscar el birdie.

-La próxima cita local será el Roberto De Vicenzo Classic, en San Eliseo. ¿Qué podemos esperar?

-Estoy muy a la expectativa de que todo salga bien en el certamen que lleva mi nombre. Seguro que será así. Por lo pronto, es una cancha que se prepara continuamente y que ya sabe lo que es recibir un campeonato. Se jugará con un formato en el que tendrán las mismas chances los profesionales y los aficionados. Ojalá sea otra fiesta, como la de Palermo.

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