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Anoche, la Liga Nacional sufrió uno de los peores papelones de la historia: el ascendido Belgrano, de Tucumán, enfrentó a Pico FC, en La Pampa, con dos extranjeros (Kenneth Avent y Darren Williams) y seis cadetes menores de 16 años. Así, los ignotos nombres de Javier Didak, Juan Sambucaro, Pablo Cascel, Jorge Salazar, Carlos Nuova y Matías de La Vega se inscribieron en la estadística oficial como debutantes en un torneo para el cual ni siquiera fueron inscriptos y el lógico resultado fue una caída por 129 a 48.
Todo por la impericia de los dirigentes tucumanos, que deben mucho dinero a los mayores y que quisieron obligarlos a viajar a Pico (1200 kilométros) en una Trafic. Eran 12 hombres de 2 metros de estatura. Casi una herejía. Los profesionales (Diego Sánchez, Humberto Manzo, Pablo Nocioni, Diego Mugherli y Raúl Rodríguez), que siguen viviendo en hoteles y no cuentan siquiera con médico en el plantel, se negaron a otro sacrificio y en represalia los directivos les enviaron una nota de despido por ese acto de "rebeldía". Una aberración más, pues ahora les resultará imposible continuar en la Liga, certamen que obliga a presentar como mínimo a cinco jugadores mayores por partido, porque de lo contrario pierden los puntos. Como ocurrió anoche, en Pico, donde seis niños, embolsados en enormes camisetas, hicieron el ridículo y sufrieron una goleada inútil frente a atletas de 100 kilos y años de oficio.
"Esto es una vergüenza nacional. Lo que pasamos aquí es increíble. Pusimos un escribano que tomó nota de todo y nos vamos cada uno a su casa, en Belgrano no jugamos más", dijo Manzo.


