

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
"Si esto sigue así, el club va a quedar en manos de los violentos", dijo Alfredo Ginanni, presidente interino de Platense. Y motivos tiene de sobra para asegurarlo. Ayer hubo amenazas telefónicas anónimas según las cuales la barra brava iba a "copar y quemar el club", por lo que los dirigentes pidieron custodia policial para el entrenamiento de la tarde, en el estadio. Un barrabrava, conocido como Rico, estuvo en la práctica.
La situación que atraviesa el club de Vicente López es preocupante. Sus hinchas ven cómo se acerca la sombra del descenso, mientras los problemas internos de la institución le dan una pauta al resto del ambiente futbolístico de lo que significa convivir con la violencia.
En la historia hay personajes bien definidos: dirigentes, entrenadores, jugadores y barrabravas. Como resultados de este cuadro se advierten luchas de poder, intereses, violencia y miedo, que se traducen en una crisis institucional y futbolística.
Esta no es la primera vez que la barra brava de Platense, comandada por Malena y Rico, toma protagonismo en el club. El 11 de octubre del año último, tras caer con Gimnasia, de La Plata, uno de los barrabravas, conocido como Fortunato, agredió al por entonces técnico del equipo Daniel Córdoba, antes de que éste se retirara de la cancha.
Esta nueva ola de violencia obligó, siempre con amenazas de por medio, a que Carlos Schafer, el presidente, pidiera una licencia de 30 días.
Desde el 20 del mes último, cuando Platense se enfrentó con Rosario Central en su estadio, los barrabravas tienen libertad de movimiento, pues cuentan con el carnet de asociado. Un dirigente, que no quiso dar su nombre por temor a una represalia, dijo que está convencido de que la barra brava falsificó los carnets.
La última movida violenta no se amedrentó con la presencia policial de ayer en el estadio y, según se supo, le advirtieron a Juan Carlos Majluf, dirigente opositor, que si no se hacía cargo de la subcomisión de fútbol en los próximos días, la barra brava se adueñaría del club. Según trascendió, Majluf asumiría en dicho cargo la semana próxima.
Así vive Platense por estos días, a los tumbos y con la violencia como estigma. Parece mentira que esto suceda en un club de primera división del fútbol argentino a fines del siglo XX, pero lamentablemente es real.
Tan real como las palabras de Ginanni: "Si esto sigue así..."
Después del entrenamiento de ayer, los jugadores de Platense se mostraron sorprendidos con la presencia de la policía, que llegó al estadio en un patrullero, más una camioneta de refuerzo. "No entendemos por qué la policía vino hoy (por ayer) acá. Realmente estamos desconcertados porque nosotros no sabemos nada de nada", dijo Pablo Erbín, uno de los referentes del plantel.
Más allá de eso, Humberto Váttimos, uno de los más resistidos por la hinchada, analizó la situación: "Muchos compañeros, sobre todo los más jóvenes, tienen miedo. Yo estoy bastante nervioso, al igual que mi familia. El día que varios hinchas vinieron al vestuario a recriminarnos cosas, los jugadores estábamos solos; nadie nos protegió. Unos días después, los dirigentes sí nos apoyaron, pero... Hoy, en Platense no hay unión; es un desorden total. Queda claro con lo que está pasando".



