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A principio de año, cuando sabía que por decisión de los clubes iba a ser el próximo presidente de la Asociación Argentina de Polo aunque todavía le faltaban cuatro meses para asumir, Gonzalo Tanoira tenía una idea muy clara con respecto al mejoramiento de este deporte. En su cabeza rondaba la teoría de que, solucionando el tema de la disciplina en la cancha, inmediatamente y como un efecto dominó se producirían avances en temas como el espectáculo dentro de la cancha, el marketing y la asistencia de público a los partidos. Pues bien, consecuente con su pensamiento, el nuevo consejo directivo informó su primera gran medida: la aplicación de tarjetas amarillas en casos de inconducta o jugadas peligrosas, en los partidos de torneos organizados o auspiciados por la AAP.
Si bien los detalles técnicos serán anunciados por Tanoira la semana próxima en una conferencia de prensa, el sistema tendrá tres instancias, aclarando que cada sanción será acompañada por un penal en contra. Las aplicaciones serán:
1) Luego de un apercibimiento oral llegará la primera tarjeta amarilla, que servirá como una advertencia más severa que la anterior.
2) De persistir la inconducta habrá una segunda tarjeta amarilla, que tendrá un efecto disciplinario directo: el sancionado no podrá jugar el próximo partido de ese torneo o, en su defecto, de una competencia que se establezca en el mismo nivel. Es decir, un suspendido en el Abierto de Tortugas no podrá cumplir su pena en un torneo de mediano o de bajo handicap.
3) En caso de continuar la indisciplina del jugador, se mostrará la tercera tarjeta amarilla, que significará la expulsión del jugador en el partido en disputa. Pero con un detalle innovador: podrá ser reemplazado por un suplente para que el equipo no quede con tres jugadores.
Desde que se empezó a hablar de la posibilidad de instituir las tarjetas, cuando en abril último los referís se declararon en huelga en plena disputa del Masters de Palermo, los jugadores, en charlas informales, se mostraron bastante conformes con esta decisión. Sin embargo, ponían algunos reparos en cómo se desenvolverán los referís. Ayer, tras una rueda de consultas realizada por La Nacion, se comprobó que la posición sigue siendo la misma.
“En caso de que tengan una mala actuación, ¿para los referís qué sanción habrá?”, se preguntó Eduardo Novillo Astrada –h.–. “Esperemos que no aparezca ningún Javier Castrilli”, bromeó Ignacio Heguy. “Es necesario que esté todo bien reglamentado así uno sabe de qué se trata”, agregó en la misma línea Bautista Heguy. “Ojalá que se aplique bien, porque ésa será la clave”, sostuvo Matías MacDonough.
Pero el paquete de las tarjetas amarillas no viene sólo con la carga para los jugadores, pues también habrá un seguimiento especial de la tarea de los árbitros. Como en el fútbol, podría haber veedores que clasificarán sus actuaciones y, en caso de ser necesario, que se establezca algún tipo de castigo ante una mala actuación. Aunque también habrá un claro respaldo a los jueces, pues sus decisiones estarán reglamentadas por escrito, para evitar cualquier tipo de subjetividades en cuanto a su gestión. Sea como sea, soplan nuevos vientos en el polo.
“Me parece bueno, siempre que lo usen con cordura. Yo primero lo probaría en Tortugas.”
“Debe reglamentarse bien para que funcione. Me resulta raro que no hayan consultado a los jugadores.”
“Si las cosas se hacen bien, debería ser algo positivo.”
“Sirve. Peor de lo que estábamos no vamos a estar. Lo mejor es la idea del reemplazo del expulsado.”



