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Hay cosas imposibles de olvidar. Momentos marcados a fuego en la vida de un deportista de élite. Lo que vivieron ayer Juan Britos (26 años), Juan Martín Zubía (19), Facundo Fernández Llorente (28) y Jerónimo Del Carril (21) en la cancha 2 de Palermo fue el punto hasta ahora más sublime de sus promisorias carreras. En el debut absoluto de La Ensenada en el Campeonato Argentino Abierto, el mejor certamen de polo del planeta, le ganaron a Alegría/La Irenita por 18 a 14 y se dieron el gusto de imponerse a un adversario que tenía 4 goles más de handicap (32 contra 28).
Un impacto, por cierto, no del todo inesperado: en el estreno en el Abierto de Hurlingham, jugadores y club debutantes en la Triple Corona habían vencido a ese rival por la misma diferencia, con un 12 a 8.
Los abrazos que envolvían los palenques de La Ensenada ilustraban la importancia del resultado para los jóvenes. Desbordaban de emoción y no paraban de agradecer a Nicolás Fernández Miranda, "Manasa", el exreferente de los Pumas y su líder motivacional. La euforia no tenía límite entre petiseros, familiares y amigos. Una bandera que mezcló aliento y humor en una frase, "Jugadores, si juegan como escabian no podemos perder", sirvió como presagio para que la jornada se volviera formidable.
"Es muy difícil de explicar. Vengo jugando al polo desde muy pequeño y siempre soñé jugar el Abierto. Debutar y ganar es incomparable. El festejo va a ser muy largo", lanzó Juan Zubía, hijo de Martin, polista que jugó varios Palermo por Pilarchico en los ochentas y noventas.
La Ensenada podría ser considerado la cenicienta del Abierto. Sin embargo, con apenas 28 de handicap y un promedio de edad 23,5 años, asoma como buena parte del porvenir del polo argentino. Lo exhibido ayer abrió el interrogante de cuánto tiempo pueden seguir unidos Fernández Llorente, Britos, Zubía y Del Carril; hay quienes los ven separados a futuro. Nada de peleas: creen que en algún momento uno o varios serán absorbidos por equipos más poderosos. "Se complementan muy bien y si continúan juntos pueden lograr cosas más grandes. Facu y Juano aportan experiencia, y Jero y Juan son dos talentosos de un potencial enorme", expresó emocionado el empresario Ernesto Gutiérrez, patrón del conjunto que tiene base en Luján.

Indemne a las diferencias de experiencia y de handicap, La Ensenada dejó huella como uno de los pocos que lograron ganar al debutar en el Abierto. "Lo que hicimos fue grandioso y nos sacó mucha presión. Nuestro objetivo es afianzarnos en la elite del polo mundial y seguir creciendo", comentó Del Carril, que desde los 13 años viene jugando con Zubía. "Fue el mes más largo de mi vida", añadió el back, aludiendo a la tensión y la ansiedad que generaba el estreno el torneo más grande de este deporte.
El aporte estratégico de Facundo Fernández Llorente y el espíritu combativo de Zubía doblegaron a la formación del canadiense Frederick Mannix, Matías Mc Donough y los primos Clemente y Juan Martín Zavaleta. Tras seis chukkers de dominio alternado, el conjunto dirigido por Alejandro Agote sacó dos goles de ventaja (16-14) en el séptimo período y quebró al rival. "El partido fue muy parejo y el resultado es un poco mentiroso. Logramos un muy buen triunfo pero no tenemos que desviarnos de nuestro objetivo: estar entre los seis mejores", analizó Fernández Llorente. Sin embargo, el mayor de los cuatro debutantes se permitió soltar su alegría: "Esto será superado si algún día ganamos el Abierto", proyectó el Nº 3.
Britos, por su lado, ya disfruta un montón el camino. "Debutar en Palermo, ganar y jugar con amigos es grandioso", celebró el capitán, que añadió eufórico: "Esperemos que este triunfo sea el primero de varios. No tenemos que conformarnos. Estamos en condiciones de hacer cosas más grandes". Y Zubía tuvo la virtud de tomarse con calma el enorme compromiso de estrenarse en el Argentino a su edad, y con el peso de la trayectoria del papá por detrás. De hecho, era este quien más impactado parecía por la magnitud del desafío, y le habló muchísimo a su hijo de la experiencia única de protagonizar el Abierto.
El sueño de La Ensenada se cristalizó en La Catedral. La historia anuncia capítulos aun mejores.


