Fanatismo por el Indio Solari: la curiosa cláusula de un futbolista uruguayo para poder ausentarse

La curiosa cláusula en el contrato del futbolista
La curiosa cláusula en el contrato del futbolista
Nelson Fernández
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12 de abril de 2019  • 07:26

MONTEVIDEO.- ¿Qué tiene el rock que no tiene el fútbol? Pregúntenle al "Bigote" López, que acaba de sonreír cuando firmó el contrato más raro del fútbol uruguayo.

Si hay partido, si tiene que jugar, aunque sea importante para la tabla, tanto para ascender como para evitar el descenso, pero justo esos días hay un recital del Indio Solari, este delantero del fútbol uruguayo prioriza el toque ricotero y eso lo dejó firme en el contrato para la temporada 2019.

Santiago López, conocido por su apodo "El Bigote", suscribió con el club Villa Española uno de los contratos más insólitos del fútbol oriental, porque el delantero hizo incluir una cláusula expresa que lo habilita a que, si Solari hace un concierto, él puede faltar al partido para no perderse ese recital.

Separada la banda "Los Redonditos de Ricota", de la que es fanático el Bigote López, la posibilidad que queda para volver a vivir un concierto de esas características es que Solari haga un nuevo recital, lo que es muy esperado por todos los seguidores pero no es fácil, dado que el músico tiene problemas de salud.

Villa Española es un club popular del Montevideo, que lleva el nombre de un barrio fundado por inmigrantes españoles, y que surgió como institución de boxeo, de la que salió el boxeador más exitoso del Uruguay, Alfredo "Bichuchi" Evangelista, que resistió todos los rounds a Mohamed Alí cuando el boxeador norteamericano era campeón del mundo.

Bigote López es una de las principales estrellas de toda la historia de este club, que utiliza una casaca amarilla y roja; tiene 36 años, comenzó su carrera ahí mismo en el 2003 y luego recorrió varios clubes locales, Rentistas, Tacuarembó, Montevideo Wanderers, Juventud de Las Piedras y Bella Vista, y también jugó en Guatemala (Suchitepéquez y Municipal). Fue y vino al Villa, y ahora llegó para jugar los últimos tiempos de su carrera

Firmó contrato para esta temporada, y la cuarta y última cláusula de ese documento, dice lo siguiente: "Si durante la extensión de este contrato el grupo musical Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota o el solista Carlos Alberto Solari más conocido como "El Indio Solari" ejecutan conciertos, el futbolista queda autorizado a ausentarse, previa comunicación escrita al Cuerpo Técnico con copia a la Coordinación Deportiva y Comisión Directiva a los efectos de tomar los correspondientes recaudos".

La institución no tiene grandes recursos, por lo que el presupuesto es acotado y los salarios van en esa línea. En lugar de lamentarse, el club mostró eso con orgullo cuando anunció la firma de los contratos para la temporada, y también aprovechó para destacar ese dato curioso que combinaba dos pasiones.

"En el Villa técnicos y jugadores cobran lo mismo: el mínimo. Pero un contrato tiene una cláusula especial. Es el del "Bigote" López, y en esa cláusula mucho tienen que ver el Indio Solari y los Redondos".

Santiago es un delantero con el arco rival en la mira, y es un rockero intransigente. Sólo el amor por una hija permitió que en la radio del auto haya sonado algún tema de "cumbia-pop", de esas de los ex Márama o Rombai. Para "Bigote" eso ni es música, pero como padre no tenía más remedio.

Tan intransigente como para no aceptar el cambio de estilo de la banda uruguaya "Buitres", porque le gustaba "los de antes, que no son los de ahora".

López es de una barriada que está en un suburbio de Montevideo, pero como se trata de una ciudad chica, no está a más de 15 o 20 minutos del centro. Pero los tiempos van cambiando y aquel barrio de pibes rockeros en los que se formó "Bigote" fue dejando espacio a otros ritmos populares y tropicales o caribeños.

"Hoy en día Villa Española parece más cumbiero, pero antes era roquero y yo el rock lo mamé en el barrio. Lo que pasa es que el rock and roll se fue desfigurando. Yo lo agarré después de Sumo y en la euforia de los Redonditos; o los Buitres de antes que no son los de ahora; o los principios de La Vela", recordó hace dos años en una entrevista con el diario local "El País".

Por eso quiere dejar firmado en el contrato un artículo que le permita volver a lo que siente como la esencia del rock, porque si el Indio toca de nuevo, él no puede quedar ajeno, ni aunque tenga que jugar una final con definición de penales. "El rock callejero, el verdadero rock. Hoy es un rock masivo y un poco guionado, que mucho no me gusta", agregó.

Y así ha sido la trayectoria de un simpático futbolista que ha caminado entre gambetas en el área y pasos de rock en una pista de baile o saltos en un pogo desenfranado.

Comenzó en las canchas cuando era niño, en el club Rocha de la ciudad cercana a los balnearios La Paloma y Cabo Polonio y siendo adolescente llegó a Montevideo para comenzar en divisiones juveniles de Bella Vista, el club conocido como es "los papales" porque tiene la casaca igual que la bandera del Vaticano: "Pero estuve poco, seis meses, porque se me vino el rock and roll arriba y me dije no juego más. Tenía 15 años y me gustaba otra cosa, ir a entrenar me rompía un poco las pelotas. Me pasaba el día en la calle. Empecé a escuchar música y a meter esquina y eso no iba de la mano del fútbol.

El Villa vuelve al ruedo con el sueño de ganar el ascenso y volver a Primera. Es el barrio del Bichuchi, aquel humilde boxeador que fue Campeón de Europa en pesos pesados, y también es del murguista por excelencia, "Canario" Luna. El Villa fue el barrio del Negro Jefe, don Obdulio Jacinto Varela que fue patrón de cancha en el Maracanazo de 1950

Ahora, otra vez tiene al "Bigote" dribleando en la cancha con la mirada puesta en el arco rival, y con el oido atento a la magia de la música ricotera, porque si el Indio vuelve al escenario, Santiago dejará los botines y se tomará el primer barco que cruce el Rio de la Plata.

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