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Germán Lerche llegó al fútbol a contramano. Mientras muchos dirigentes vieron en los clubes el trampolín ideal para hacer una carrera política, el presidente de Colón llegó al mundo de la pelota luego de presidir la Juventud Radical santafecina. Abogado de profesión, su primera decisión como máxima autoridad del club, cuatro años atrás, fue ordenar las finanzas de la entidad sabalera, que estuvo al borde de la desaparición. "Teníamos sentencia de remate para el estadio", recuerda hoy, días después de ganar su tercera elección con el 85% de los votos y renovar su mandato hasta 2014. Ahora, Lerche apuesta por sentar las bases de un club económica y financieramente sustentable, en el que estén dadas todas las condiciones para conseguir el ansiado título de campeón.
–¿Es consciente de que la gente le va a reclamar un campeonato?
–Absolutamente. Pero no conseguirlo antes del 2014 no sería un fracaso. Fracaso sería no construir las condiciones necesarias para que Colón salga campeón. Colón tiene generadas esas condiciones, y los jugadores de Colón tienen que entender que eso los diferencia de otros clubes.
–¿El éxito deportivo revaloriza la tarea de los dirigentes?
–Hay sobrados ejemplos de equipos campeones y pésimas administraciones. Que la pelota entre no nos hace buenos dirigentes. Está instalado que los presidentes jugamos con arcos, y muchos directivos no hacen nada para cambiarlo. Ni los tres vicepresidentes de Colón son la línea de volantes del equipo, ni el presidente es el arquero.
–¿Cuál es la tarea de los directivos, entonces?
–Nosotros dirigimos; definimos estrategias. Tratamos de mirar más allá del corto plazo. Mis lentes son bifocales: de un lado miro el partido del fin de semana, y del otro, mucho más allá. Ésta es la función del dirigente: dar directivas y pedir explicaciones. Por todo esto, logramos convocar a inversores particulares para que vengan a poner plata en el club y desarrollar un hotel de cuatro estrellas con una impronta de fútbol, con una inversión de 5 millones de dólares, que no son de Colón. El club pone su predio y su marca. Esto se logró porque nosotros, en Colón, somos creíbles.
–¿Existe el modelo Colón, como el de Estudiantes o el de Lanús?
–Claro. Ahora, yo estoy todos los días en el club. Soy un enfermo. Estoy todos los días pensando y proyectando.
–¿Los dirigentes del fútbol argentino deberían ser rentados?
–Sí. Es una decisión de cada uno, pero no creo que esté mal. Cuando la moral es fuerte, no hay que esconderse de nada. Y si la moral implica que los dirigentes tienen que ser rentados, serán rentados. Soy un dirigente del fútbol argentino que vive tranquilo, pero no tengo plata. No es condición para ser dirigente ser millonario. En todo caso, cuando alguien intenta ser dirigente porque es millonario, yo sospecharía.
–¿Le preocupan las críticas que puede tener por su estrecha relación con el presidente de la AFA, Julio Grondona?
–Al contrario. Esas críticas me fortalecen, solidifican mi figura. No les tengo miedo a esos críticos. A mí me sobran códigos. Creo que Grondona es el mejor dirigente del fútbol argentino, un animal político y un apasionado del fútbol.
–Por esa cercanía con Grondona, usted integra la nueva comisión de selecciones que confirmó a Sergio Batista como DT. ¿El procedimiento, con tantas idas y venidas cuando ya estaba todo decidido, no fue una farsa?
–Volveríamos a hacerlo. Hubo una instancia de discusión para hablar del tema Batista. Ahora hay una etapa de construcción en el seleccionado. La elección de un DT del seleccionado no es como la del Papa. Hubo reuniones informales y hasta charlamos del tema durante el Mundial de Sudáfrica, donde incluso hablamos de un plan B.
Julio Grondona tiene apuntado el nombre de Germán Lerche para ocupar el estratégico cargo de secretario general de la AFA, que hasta ahora ocupaba el saliente presidente de San Lorenzo, Rafael Savino. "La verdad es que no sé nada del tema", se excusa Lerche. Aunque al instante muestra su orgullo ante una eventual candidatura: "Obviamente, toda designación me honraría", dice el presidente de Colón, y da a entender que aceptaría el convite de Grondona para ejercer como su futura mano derecha.
"Cuando el Bichi Fuertes decida retirarse será el director deportivo", asegura Lerche. Será la primera vez que el club sabalero tendrá una persona dedicada en forma exclusiva a esa función, análoga a la que ejercen Gustavo Dezzotti (Newell’s) y Christian Bassedas (Vélez). Claro que con el buen rendimiento del capitán, todavía es una incógnita cuándo decidirá colgar sus botines el máximo ídolo de Colón.
Colón presentará en una asamblea de socios las cuentas del último ejercicio, en el que se transfirió a Facundo Bertoglio –por US$ 7 millones, a Dinamo de Kiev (Ucrania)–, y que por cuarto año consecutivo arrojará un saldo positivo: el de la temporada 2009/2010 será de $ 8,6 millones. Será el segundo balance del fútbol argentino, sólo detrás del presentado por Lanús. Los números del club santafecino, además, incluyen un gasto de $ 18 millones en la remodelación del estadio para la próxima Copa América.
"Colón también está pagando la primera cuota del concurso de acreedores. Uno de los mayores acreedores que teníamos era la AFIP, cuya deuda verificada era de 25 millones de pesos. Ya saldamos mucha deuda privilegiada", detalla Lerche.
