¿Qué le pasa al San Lorenzo de Jorge Almirón?

Christian Leblebidjian
Jorge Almirón prueba diferentes nombres y esquemas, pero por ahora no encuentra resultados en San Lorenzo
Jorge Almirón prueba diferentes nombres y esquemas, pero por ahora no encuentra resultados en San Lorenzo Fuente: FotoBAIRES - Crédito: JAVIER GONZALEZ TOLEDO
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2 de marzo de 2019  • 20:16

El presente de San Lorenzo llama la atención desde cuatro aspectos. 1) está en las últimas posiciones, en la ubicación 24 de 26 equipos; 2) hace 12 partidos que no puede ganar; 3) su flojo nivel de juego preocupa más que la posición en la que está, y 4) más llama la atención que le cueste jugar bien siendo su DT Jorge Almirón.

Almirón asumió en los contextos que suelen ser ideales para los directores técnicos: sobre el final de un semestre, por lo que le permite evaluar (desde adentro) en los últimos partidos al plantel heredado, sacar conclusiones en tiempo real, en el día a día. Y empezar a tratar de contagiar su idea de entrada para luego (con el libro de pases y el tiempo para una pretemporada a fondo) terminar de profundizar el estilo. Pero el equipo no termina de arrancar ni siquiera diez partidos después, habiendo transcurrido entre medio el libro de pases y la pretemporada.

¿Qué le pasa al San Lorenzo de Jorge Almirón? La estadística que marca el alerta es que le cuesta horrores hacer goles. Apenas convirtió 6 en los últimos 10 partidos. Pero ese dato está justificado desde un juego que no despega. El principal déficit del equipo no es que erra chances, sino que no genera situaciones de gol claras. Si se toman las estadísticas de los partidos ante Huracán (0-0), Defensa y Justicia (0-1), Independiente (0-0), Newell’s (1-1), Belgrano (0-0) y Argentinos (2-3), el Ciclón generó un promedio de apenas 3,6 situaciones de gol por partido. Nicolás Blandi, en este contexto, es uno de los cuestionados, aunque a favor suyo vale aclarar que el equipo no lo ayuda demasiado. El N° 9 puede ser voluntarioso y optimista, pero si no recibe juego por las bandas y buenos centros o pases filtrados que rompan líneas desde los carriles centrales para que también pueda recibir de frente al arco rival, todo se le dificulta más.

Desde los esquemas tácticos, Almirón probó con el 4-1-4-1, el 4-4-1-1 y el 4-3-3; también con línea de cinco (5-2-3, como ante Argentinos; o 5-3-2, como ante Estudiantes). Suele modificar más de un nombre de un fin de semana al otro, un poco porque no le termina encontrando la vuelta al funcionamiento y otro poco porque también le da importancia a la estrategia y características del adversario para definir su propio equipo. Con las incorporaciones, buscó atajos para el "entendimiento" grupal de su idea con Monetti, Loaiza, Román Martínez y Castellani.

En Córdoba, ante Belgrano, ubicó un medio campo con Botta, Poblete, Loaiza y Rentería, con Castellani de mediapunta y Reniero como principal referencia de área. Frente a Argentinos buscó ganar los costados con los laterales Peruzzi y Damián Pérez; como doble 5 jugaron Loaiza y Román Martínez, con Rentería y Reniero más adelantados para atacar con Blandi. Herrera puede ser lateral derecho en línea de 4 o stopper por la derecha en línea de 5 (como también jugó ante Aldosivi). Pero, apagados Belluschi, Botta y Castellani, con un Román Martínez que está lejos desde lo físico todavía, lo que le falta a San Lorenzo es un mediocampista que sea nexo entre laterales, volantes y delanteros, que sea capaz de generar asistencias. Fértoli puede sumar rebeldía para gambetear y abrir defensas, pero está con bajo porcentaje de "realismo" (incidencia directa en goles y asistencias) en las incidencias ofensivas.

Almirón suele planificar jugadas ofensivas hasta desde un lateral y también hacer cambios en función de la lectura de partidos, las que hace durante los mismos. Ante Huracán, Coloccini se fue (mal) expulsado en el primer tiempo. Ahí, Almirón, más allá de corregir la defensa con la modificación de Gianluca Ferrari por Reniero, sorprendió luego con el ingreso de Gino Peruzzi como volante derecho (reemplazó a Fértoli) en un 4-4-1. Pero ese día funcionó y al siguiente partido el exBoca debió ser reemplazado en el entretiempo porque el zurdo Togni lo estaba desnivelando en todos los ataques en Florencio Varela. Con Independiente jugó Herrera de lateral y Peruzzi de "8", pero después analizó que le estaba sobrando uno de los "4" y pasó al 4-3-3 con el ingreso de Castellani por Herrera: Peruzzi, Coloccini, Senesi y Rojas; Castellani, Loaiza y Belluschi; Fértoli, Blandi y Botta. Jugó con uno más todo el segundo tiempo y tuvo una posesión del balón del 62%, pero apenas generó cuatro situaciones de gol en todo el partido.

El jugador más desequilibrante rompiendo líneas termina siendo Marcos Senesi. Central zurdo, con buena técnica, fue el más incisivo ante Argentinos. Agarró la lanza y se proyectó, metió el centro del 1-1 de Blandi, desbordó más de una vez por la izquierda y buscó el centro atrás; y casi tuvo el 3-3 sobre el final. También lo había hecho en el clásico ante Huracán. Y Alan Aguerre le sacó una volea tremenda de zurda que hubiera podido colaborar para un triunfo ante Newell’s. Pero lo que puede ser un elogio individual también termina siendo un déficit grupal. Si el jugador más ofensivo de San Lorenzo es su segundo central, algo no funciona bien. Y en eso anda Almirón, sabiendo que la impaciencia gana terreno, pero pensando de qué manera encontrar soluciones tácticas y estratégicas que lo relacionen al equipo nuevamente con el buen juego (y el gol).

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