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LAPLATA.- Treinta y nueve años después, Racing cambió la historia. Ni en sus últimos títulos a nivel local había podido con el estigma del Bosque platense; ni en esas vueltas olímpicas había conseguido romper la espina que le clavaba Gimnasia en cada excursión a La Plata. Pero ahora pudo. Racing se sacó de encima un lastre que lo atormentaba desde hacía casi cuatro décadas.
Ganó en La Plata, entonces. Fue 2 a 0, con un tanto de Latorre luego de una falla de Yllana (perdió la pelota con Delgado y éste habilitó con mucha precisión a su compañero de ataque), con otro golazo de Rodolfo García (de tiro libre), con una muy buena tarea de los delanteros y de Sessa, con otra actuación preocupante de su sector defensivo.
Racing marcó la diferencia en el ataque. Los cuatro magníficos encarnados en Latorre, Delgado, Rodolfo García y Matute Morales, dieron una cátedra de juego ofensivo. Ellos, más Sessa, le brindaron a Racing una victoria que sirve como estímulo anímico.
Ya a tres puntos de Boca, las cosas se miran de otra manera. Racing se acerca. Racing respira en la nuca del puntero, aunque tiene un partido más. Y Racing demuestra que, cuando se juntan los cuatro de arriba, puede hacer estragos en cualquier lado.
Anoche, Gimnasia le opuso un arranque temible y una movilidad ofensiva interesante, que partía siempre de la prolijidad de Yllana. Gimnasia pudo -mereció- ponerse en ventaja, pero Latorre aprovechó la primera llegada de Racing y, a los 27 minutos de la etapa inicial, el partido empezó a cambiar.
Allí se afirmó el equipo de Cappa, que contó con un Delgado incisivo y figura, y que supo marcar una diferencia en la contundencia ofensiva.
Cuando llegó Gimnasia, Sessa se encargó de ahogar el grito de los platenses. Cuando llegó Racing, Latorre, Delgado, Rodolfo García y Matute Morales cortaron la racha adversa.
Defensivamente, ambos dieron ventajas. Y eso debería preocupar más a Racing, porque sus desinteligencias en la última línea son una costumbre. Esta vez tuvo a Sessa para contener los embates adversarios y a su poder ofensivo en explosión para aprovechar cada situación.
Racing ganó, cumplió arriba y falló mucho abajo. Pero lo más importante es que cambió la historia y se acercó a Boca. No es poco, por cierto.
Racing no gana para sustos. Tiene que pelear en lo futbolístico, en lo institucional y, como si fuera poco, cargar con las peripecias de Daniel Lalín, el presidente residual, según la denominación por el tema de la quiebra. Anoche, cuando los jugadores de Racing iban camino al ómnibus, para trasladarse a La Plata, se toparon en la puerta del hotel Nogaró, en la avenida Julio Argentino Roca 562 -el lugar de concentración- con un grupo de manifestantes. No eran otros que ex empleados de revista La Maga, propiedad de Lalín, que fueron despidos. En medio de las protestas, dirigidas a Lalín -con insultos de todo calibre, incluidos-, los jugadores subieron al ómnibus al tiempo que uno de los tres custodios -de Lalín y de Racing-, se topó con Sergio Gorostiaga, que encabezaba la protesta; en el tumulto, el custodio le habría pegado un cabezazo; es fácil imaginarse el revuelo. Lo cierto es que llegó la policía y no permitió la partida del ómnibus. En el baño del vehículo estaba escondido el custodio y quedó detenido en la comisaría 2da., que no dio ninguna información.
El equipo tenía que ir a La Plata para medirse con Gimnasia y Esgrima y se optó por lo más práctico: se contrataron cinco taxis y se utilizaron tres automóviles (uno de ellos del arquero Gastón Sessa). Los 18 jugadores se dividieron en los vehículos y partieron. Y fue fue una odisea. A poco de partir, a uno de los taxis -los cinco fueron contratados por 100 pesos cada uno- se le rompió la caja de cambios y tres jugadores tuvieron que cambiar de vehículo; de taxi, mejor dicho. En pleno trayecto, a otro de los taxis se le terminó el gas. La solución se encontró en un autómovil de un hincha de Racing; Cáceres viajó con él; sus tres compañeros: Lux, García y Villalba, en otro; el conductor también también tenía su corazón en Avellaneda. El plantel se reencontró en la cancha y ganó el partido que comenzó con 12 minutos de demora.


