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¡Qué útiles son los rankings! Y a la vez, ¡qué juguetes engañadores si se los confecciona en forma insensata! Todavía no me acostumbro a la cargosa presencia del japonés Masashi Jumbo Ozaki entre los diez mejores golfistas del mundo en la actualidad, entreverado por la mitad de esa excelsa tabla con jugadores como Davis Love III, Phil Mickelson, Colin Montgomerie, Mark O´Meara, Justin Leonard y Tom Lohman.
Lo mismo sucede en muchos otros deportes. Un ranking bastante parecido de la FIFA ubicaba en tercer lugar a la República Checa, que ni siquiera se clasificó para el Mundial de Francia, y quinto a México. Queridos mexicanos, adoro las canciones de Cuco Sánchez, Cantinflas es un genio, y guardo un gratísimo recuerdo de Acapulco y el tequila. Pero, ¿quintos en el mundo en fútbol?
Me llegó el turno de sentarme en el banquillo de los acusados. Juzgue usted mi ranking de los diez mejores golfistas de todos los tiempos. Si lo desaprueba, como probablemente suceda, sepa que lo basé en la opinión de los entendidos, con algunas insolentes intromisiones propias. Sea benévolo conmigo, o al menos, más benévolo de lo que yo fui con Jumbo Ozaki y la FIFA.
Una aclaración antes de zambullirme en la temeraria tarea. Confiné la selección de jugadores de este siglo para evitar la confrontación con ídolos que actuaron en la prehistoria del golf, como Allan Robertson, los Morris y los Park, porque no tengo idea de cómo se compara a Thomas Alva Edison (el que inventó tantos aparatos), con Bill Gates (el que embolsa tanto dinero). Consigno entre paréntesis los títulos mayores obtenidos por cada jugador, que tampoco es un criterio tan válido, porque el Masters sólo comenzó a jugarse en 1934, una clara desventaja para aquellos cuyas carreras declinaban o ya habían concluido antes de esa fecha.
El ranking es el siguiente: 1°, Jack Nicklaus (20), sólo Tiger podría destronarlo... algún día. Además es autor de muchos libros de instrucción; 2°, Bobby Jones (13), por ser aficionado nunca pudo participar de un PGA. Se retiró del golf competitivo en 1930 a los ¡28! años; 3°, Ben Hogan (9), ganó tres de esos títulos en 1953, sólo cuatro años después de sufrir un accidente que amenazó con poner fin a su carrera; 4°, Sam Snead (7), los que lo vieron, babosean ante el recuerdo de su swing. Ganó torneos en diversas giras durante seis décadas; 5°, Arnold Palmer (8), el golfista más carismático de la historia; 6°, Byron Nelson (5), jugó apenas diez años reales. Se retiró en 1945 a los 34 años, al cabo de la temporada más exitosa de golfista alguno; 7°, Walter Hagen (11), al alternar con la nobleza, elevó el status del profesional del golf; 8°, Gene Sarazen (7), fue el primero en completar el Grand Slam, ayudado por ese resonante albatros en el hoyo 15 del Masters de 1935; 9°, Gary Player (9), su mérito es ser el mejor jugador no norteamericano de la historia. Claro, él opina que debería figurar mucho más arriba; 10°, Tom Watson (8), el único de los nombrados que todavía puede mejorar su posición. Pero para eso tendría que hacer algo con su putting.
Ya estoy escuchando recriminaciones desde todas las latitudes. De los ingleses: "¿Y Harry Vardon? ¿Acaso no ganó Abiertos mayores en una época en que no existían los otros dos certámenes del Grand Slam?" Como buen Poncio Pilatos, lo nombro Campeón del Medievo. "¿Y Henry Cotton?" Es el Bobby Charlton del golf, un dios para los ingleses y un buen jugador para los demás. "¿Y Nick Faldo?" Si sólo fuera un poco más simpático. De los españoles: "Vamos, ¿cómo puedes dejar afuera al gran Severiano?". Algún sudafricano con monóculo y bastón hubiera preferido que incluyera a Bobby Locke en lugar de Gary Player. Los norteamericanos podrían abogar por las causas de Lee Trevino, Raymond Floyd y Billy Casper. Y nosotros. Y nosotros por la de Don Roberto.
Quisiera incluírlos a todos; también a usted, amable y querido lector. Pero sólo había lugar para diez.



