Río 2016: tras varios atrasos y problemas, finalmente se inauguró la nueva línea de metro

A seis días de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos, Brasil espera no tener más problemas
Alberto Armendáriz
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30 de julio de 2016  • 17:39

RIO DE JANEIRO.- Y finalmente el metro llegó hasta Barra de Tijuca…Pese a los atrasos que hacían temer un colapso en el tránsito de Río de Janeiro durante los Juegos Olímpicos , se inauguró hoy la línea de subterráneo que permitirá el traslado de miles de personas hasta el barrio donde se levanta el Parque Olímpico.

Se trata de un recorrido de 16 kilómetros que conecta de Jardim Oceânico, al comienzo de Barra, con Ipanema, a través de cinco estaciones: Nossa Senhora da Paz (Ipanema), Jardim de Alah y Antero de Quental (ambas en Leblon), São Conrado/Rocinha, y Jardim Oceânico. Sin embargo, para llegar a las instalaciones olímpicas, desde la última parada habrá que hacer una conexión con el sistema de metrobús (BRT) exclusivo para el evento.

Con el estado de Río de Janeiro en serios problemas financieros, y un costo estimado en US$ 3000 millones, el proyecto requirió de ayuda federal en los últimos meses para que estuviera listo a tiempo para los Juegos. Aunque el servicio comenzará a funcionar a partir de mañana, por ahora sólo lo podrán usar la llamada “familia olímpica”: atletas y miembros de las delegaciones internacionales, periodistas acreditados y trabajadores de las instalaciones deportivas. Sólo será abierto al público en general el 19 de septiembre, una vez que acaben los Juegos Paralímpicos.

Pese a los retrasos en la entrega de la obra y las limitaciones que tendrá en esta etapa, el arribo del metro a Barra de Tijuca fue celebrado como un “gesto heróico” por el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes. Para la inauguración, rodeada de un estricto operativo de seguridad con cientos de militares, acudió el propio presidente en ejercicio, Michel Temer, acompañado de sus ministros de Economía y Deportes, Henrique Meirelles y Leonardo Picciani, así como el gobernador del Estado de Río de Janeiro, Francisco Dornelles, y el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach.

“Había preocupaciones naturales, como ocurrió también en Londres 2012, pero fueron superadas. Los Juegos ayudaron a la mejora de todo Río de Janeiro. Vamos a mostrar a todo el mundo que Brasil es capaz”, afirmó Temer, quien agregó que espera que el megaevento deportivo sirva para fraternizar al país, que atraviesa por una dura recesión y una aguda crisis política que tuvo como desenlace el proceso de impeachment de la suspendida presidenta Dilma Rousseff.

Lo que complicó a Río

Entre medio, Brasil estuvo afectado por una temida epidemia del virus zika, y pasó por una larga serie de “bloopers” relacionados con los preparativos para los Juegos. En abril, la flamante ciclovía Tim Maia, al borde del mar, se derrumbó tras ser golpeada por una ola y dejó dos muertos. En junio, el mismo día en que fue inaugurado, el flamante sistema de tranvías (VLT) en el Centro dejó de funcionar por una falla eléctrica y pocos días después uno de sus trenes se descarriló. Ese mismo mes, en Manaos, un jaguar en peligro de extinción que participaba de la ceremonia de recepción de la antorcha olímpica fue muerto por los disparos de los mismos militares que debían proteger al animal y se asustaron cuando el felino se puso nervioso. La semana pasada, dos cazabombarderos que realizaban ejercicios de entrenamiento para el monitoreo del espacio aéreo de Río se rozaron en vuelo y una de las aeronaves acabó en el fondo del mar, al menos sin que hubiera víctimas fatales. Y luego, cuando empezaron a llegar las delegaciones internacionales, muchas se negaron a hospedarse en la Villa de los Atletas por las serias fallas que presentaban los departamentos del complejo.

Y es probable que de aquí hasta la apertura de los Juegos, el próximo viernes, haya más problemas. Sin ir muy lejos, anoche, uno de los tranvías del Centro fue atropellado por un colectivo que pasó un semáforo en rojo, mientras que en el Túnel Rebouças, que conecta la zona central con la Laguna Rodrigo de Freitas, bandidos robaron a varios autos allí detenidos por un accidente; todo pese a la enorme presencia de policías y militares en la ciudad.

Para los próximos días en tanto, podrían suscitarse inconvenientes por la huelga con la que amenazan los empleados del metro, o en los puntos de control de seguridad de las instalaciones olímpicas, ya que la empresa que había sido contratada para realizar las revisiones de las personas que ingresen se reveló incapaz de proveer personal suficiente para ejecutar la tarea, ahora en manos de efectivos de la Fuerza Nacional de Seguridad.

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