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River expuso las diferencias que tiene con Independiente

Le ganó por 2 a 0, dejó en claro el trecho de jerarquía que los separa y consiguió regresar a la punta
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20 de marzo de 2000  

Un golpe de realismo fue el que le dio River a Independiente. Una manera de congelarle las ilusiones y exponerle las diferencias que los separan. Un cross que le bajó el copete, que le hizo añicos la sensación de equipo demoledor, que lo hizo descender a una realidad dura: hay distancias todavía entre la jerarquía, la experiencia y la calidad de ambos.

Yes que no admite discusiones la victoria de River, por más que haya comenzado algo sucia. Porque, a pesar de que el primer gol llegó tras un foul no sancionado de Angel a Martínez, lo realizado por el conjunto de Núñez resultó muy superior.

River desniveló tanto por el conjunto como por sus individualidades y eso agigantó la certeza de que mientras uno es con justificativos un equipo que no suelta el protagonismo, el otro por ahora ocupa un escalón más abajo.

River atacó hasta con Lombardi, lateral derecho más acostumbrado a quedarse que a acompañar en ofensiva. River lanzó a Coudet, a Gancedo, a Placente. River siempre contó con dos hombres allí donde Independiente tenía sólo uno. River presionó y supo recuperar la pelota. River aceleró cuando debió hacerlo, tocó cuando correspondía y trianguló con demasiada precisión.

Independiente, en cambio, le dejó casi todo el armado a Daniel Montenegro. Independiente se acercó mucho más a una agrupación de individualidades que a un equipo. Independiente no supo recuperar la pelota. Independiente no le ofreció a Cambiasso la solidaridad que el volante necesitaba para marcar.

En síntesis: River metió, quitó, tocó y fue a buscar la devolución. Y regresó rápido cada vez que perdió la pelota. Independiente, en cambio, pareció muy estático, no soltó a sus laterales y no ofreció variantes para llegar hasta arriba.

Y encima, cuando Graf empezó a ganarle la posición a Berizzo, de pronto el delantero cambió su ubicación con Marioni y permitió que el defensor de River se estabilizara.

Para ese entonces, River ya ganaba 1 a 0, con aquel gol mencionado que empezó en un foul de Angel a Martínez (lo desplazó con el hombro). El colombiano siguió con la pelota, entró en el área, buscó esquivar a Pena y el central, que se había tirado a barrer, impidió el amago con un manotazo desde el piso. Penal claro, gol de Trotta.

Desde allí, Angel remató alto desde muy cerca de la línea, Coudet ensayó una volea que salió al lado del palo derecho, el propio Coudet disparó desde lejos y obligó a una doble intervención deMondragón, y Angel estrelló una derechazo en el travesaño. Independiente debió conformarse con pedir una jugada peligrosa de Trotta sobre Víctor López, con protestar por una falta de Berizzo a Graf cuando el delantero se iba contra Bonano, y por lamentarse luego de que entre el propio Graf, López y Daniel Montenegro desperdiciaran increíblemente la posibilidad del empate con Bonano revolcado por el suelo.

Finalmente, Angel volvió a aparecer en acción, hizo un doble quiebre de cintura ante la marca de Pena, dejó a su marcador fuera de accióny le cedió la pelota a Saviola, que señaló un 2 a 0 que hasta parece corto.

Así como antes no había sabido reaccionar, ahora Independiente tampoco supo cómo abordar a River. Incluso, hasta dejó la impresión de sentirse impotente e inferior al juego de su rival. Un juego que, sin ser ni perfecto ni preciosista, de todas maneras se mostró fuerte y jerarquizado. Allí estuvo la diferencia que, hoy, separa a River de Independiente.

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