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Lo más importante ya se definió: River es el campeón del Apertura 96. Por eso, quizá, esta última fecha del torneo no tendrá todo el color de las anteriores, cuando el misterio aún no se había develado.
De cualquier manera, algunos condimentos interesantes le quedaron a la última jornada de fútbol local de este 1996 que se acaba.
Por ejemplo, un clásico con historia que puede quedar grabado a fuego en las estadísticas. es que River está a un paso de romper una marca que data de 1937. Si hoy le gana a Independiente, en el partido de las 18.45, se convertirá en el equipo con mayor porcentaje de efectividad de todos los campeones del club.
Traducido en números, con una victoria el River de Ramón Díaz llegará al 85,96 por ciento de efectividad (49 puntos de 57) y superará el 85,29 por ciento del campeón del "37.
Como dato anecdótico quedará que será la tercera vez consecutiva que, en la última fecha, Independiente se mida con el campeón. Le sucedió las últimas dos temporadas con Vélez y ahora le ocurre con River.
Estará también en juego el segundo lugar, una posición que dejó de ser indeseada desde que el bicampeonato de Vélez permitió que los subcampeones del Apertura 95 (Racing) y del Clausura 96 (Gimnasia y Esgrima La Plata) lucharan por una plaza en la Copa Libertadores.
Claro que la segunda colocación no es sólo un tema de Independiente: también Lanús (ambos tienen 34 puntos) buscará convertirse en el escolta de River.
El conjunto que orienta Héctor Cúper viene de consagrarse hace unas semanas campeón de la Conmebol. Y hoy tendrá que revalidar sus pergaminos internacionales en el clásico del Sur y como visitante, en la cancha de Banfield.
Boca, seguramente con Héctor Veira (su nuevo técnico) en la tribuna, recibirá a Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Veira asumirá el 9 del mes próximo, pero lo que hoy vea puede que le sirva mucho para ir delineando qué jugadores arrancarán con las camisetas titulares en la nueva era.
San Lorenzo viajará a Santa Fe para medirse con Unión, a las 19,30, mientras que Gimnasia y Esgrima La Plata será local ante un Huracán Corrientes que viene de perder con River, anteayer en su cancha.
Deportivo Español v. Estudiantes y Huracán v. Colón completarán el programa de hoy.
Y mañana culminará el certamen, cuando se midan en Vicente López Platense y Rosario Central.
CORRIENTES.- Estaba sentado sobre el respaldo de una silla, al lado de Omar Labruna, su ayudante de campo. River ya le había ganado al Huracán local en un partido sin clima, de esos que dejan una imagen parecida a los entrenamientos de pretemporada. Igual, él aseguraba sentirse convencido de que los tres puntos obtenidos resultaban fundamentales.
-Se los ve demasiado distendidos. ¿Ya no juegan por nada?
-Nooo, estás loco. Esto es River. Acá nos jugamos el prestigio en cada partido. Nosotros ya nos ganamos una imagen que no podemos dejar que se caiga, la gente no se lo merece. River es lo más grande y tiene que demostrarlo siempre.
Se puso serio. Eso de que el partido pareció una práctica (de ambos lados; no sólo por la actuación de River) no le cayó demasiado bien. Pero él, como los jugadores, estaba distendido y no se molestó. En realidad, tampoco había motivos para que cambiara su semblante.
Enseguida se enteró de la convocatoria de Bonano y Monserrat para el seleccionado nacional. Y se alegró. "¿Tito y el Diablo? Pero, ¿es oficial el llamado?", desconfió. Después, ante la insistencia, se largó a hablar. E hizo gala del mejor humor.
-Me da gusto que los haya llamado. Y no se equivocó Daniel (Passarella), son dos grandes jugadores. Bueno... todos los que están en River son muy buenos jugadores. Acá están los mejores, por eso siempre van al seleccionado. Falto yo, no más. Hay que decirle a Passarella que me llame y que me ponga "de nueve".
La carcajada le salió sola y todos los que estaban cerca se contagiaron. A él no se le escapó ese detalle. Vio que la humorada había surtido efecto y ofreció bien rápido una segunda parte del chiste: "Decile que si necesita un goleador, voy yo". Y volvió a reírse.
Como si fuera una cuestión de piel, la sonrisa se le borró cuando se le preguntó por la unión de Boca y el Bambino Veira. "Me alegro por él, porque ahora va a poder hacer lo que le gusta en lugar de quedarse sentado en su casa mirando los partidos por televisión", contestó.
Sólo volvió a sentirse cómodo cuando la inquisición regresó a los temas de River.
-¿Quién fue el mejor jugador del campeón?
-Toooodos. Este es un plantel bárbaro. Mirá hoy (por anteanoche): no estaban ni Francescoli ni Ortega e igual jugamos muy bien y dimos espectáculo.
-¿Alguno en particular te sorprendió?
-Sí. Monserrat. Y Julio... (piensa un poco, como tratando de recordar el apellido) Cruz. Llegó con el campeonato empezado y puede ser el goleador.
-Después de la Libertadores dijiste que si vendían a Almeyda vos te ibas. Y lo vendieron, pero vos te quedaste. ¿Qué vas a hacer ahora si venden a Salas, Ortega u otro del equipo-base?
-El presidente (Davicce) me dijo que no va a vender a nadie. Ahora, si viene alguien y paga veinte millones de dólares, bueno, ahí se puede estudiar.
Se levantó de la silla, descolgó su saco azul, lo tomó prolijamente y lo dobló para que no se le arrugara. Empezó a caminar hacia la puerta y como pudo se subió al ómnibus del plantel, mientras la gente le pedía autógrafos y le gritaba "Grande, Pelado" y "Sos un maestro, Ramón".
Apenas antes, cuando se le preguntó si el volante que quería incorporar para el Clausura era Marcelo Gómez, confundió al jugador de Vélez con Juan Gómez, el defensor de Real Sociedad.
-No, un defensor, no; un volante queremos.
-Por eso, Marcelo Gómez.
-No, estamos buscando un volante.
Y se fue. Todo un personaje, este Ramón Díaz.

