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Debajo del Luna Park , en su quiosco, un hombre de 35 años, cuenta su historia. Nada queda de lado: la infancia, la pobreza, la adolescencia, la fama y el abandono. Cada punto es relatado con lujos y detalles, pero cuando le toca hablar de la trágica madrugada del 25 de septiembre de 1983 , su ojos cobran un brillo especial y se disculpa. Prefiere mirar hacia adelante y no recordar aquel accidente ferroviario que le cortó la mano derecha y que en unos segundos le cambió la vida. La de Oscar Rocky Flores .
El boxeo quedó como un imborrable recuerdo y sus pasos por el legendario Luna Park fueron archivados como un sueño cumplido. El destino le robó los días de gloria. La fama y la idolatría se marcharon en silencio y vaya uno a saber sobre quién se posaron. Todo pasó. Sólo quedaron recortes de diarios, videocassettes grabados, fotos con los grandes campeones y el sobrenombre que por siempre lo identificará con el boxeo. El pasado fue guardado... Ahora es tiempo para darle lugar al futuro, y la música aparece como principal objetivo.
Rocky se define como un hombre alegre y la música tropical es la mejor forma para expresarse. Como buen emprendedor, ya creó su propio grupo musical, al que le puso nombre: La Vuelta de Rocky Flores . Diariamente va al estudio Paraná 39 para darle forma a los temas que algún día cantará en público.
"Quiero devolverle a la gente todo lo que me dio con el boxeo. Ya no estaré arriba de un ring, sino de un escenario, pero las sensaciones entre el protagonista y el público serán las mismas", comentó Rocky , que se dejará crecer el pelo hasta los hombros para ponerse más en onda con el ambiente tropical.
La intención de Rocky es darle ánimo a los discapacitados, que, como él, algún día pensaron que la vida había terminado. "Aprendí a ayudar por mi tía Ernestina. Ella colabora con los ciegos y yo quiero hacer lo mismo con los discapacitados. A través de la música quiero transmitirles alegría", dice.
La Vuelta de Rocky Flores toma viejos temas y los adapta con música tropical. La idea del ex boxeador es componer algún día sus propias canciones y después, sí, cumplir el nuevo sueño: "Quiero llenar el Luna Park".
"Si no hubiese sido por Tito Lecture, después del accidente me hubiese dedicado a no vivir más. Podría haber terminado abajo de un puente, drogado o borracho."
Rocky Flores era uno de los boxeadores argentinos con mayor futuro. Los especialistas, que lo vieron llenar el Luna Park en 1983, dicen que bien pudo haber ganado el título mundial de peso gallo. Pero la locomotora que pasó por la estación de José C. Paz se llevó el futuro, los sueños, la gloria, la fama, la profesión y los amigos. En una fracción de segundo su vida sufrió un giro definitivo. La mano derecha que se había acostumbrado a tirar rivales fue reemplazada por una prótesis bioeléctrica que le colocó la empresa Ortopedia Alemana. Ahora escribe con la mano izquierda.
Fueron momentos durísimos los posteriores al accidente. En aquellos tiempos, Rocky pensó que la vida había terminado. Pero como a su lado se mantuvieron Juan Carlos Tito Lecture y su tía Ernestina, Rocky afrontó la realidad y le sonrió a la vida.
" Al accidente también le doy las gracias, porque me ayudó a conocerme y a darme cuenta quiénes estaban a mi lado. Antes no sabía quién era. Pensaba que Rocky Flores era un rey. Las concesionarias me prestaban los autos, mis amigos me llevaban a los cabarets y a las fiestas. No pagaba en los taxis ni en los restaurants. Después del accidente, todo desapareció. Se acabó el ídolo. Ahí me di cuenta de quién era. Podría decir que nací de nuevo, con un padre y una madre nuevos", inciste Rocky .
Después del accidente, pensó que una buena manera de ayudar era haciendo exhibiciones de boxeo. De esta manera impulsaría a los discapacitados a practicar deportes, pero Lectoure le hizo entender que la gente no lo tomaría de esa manera, sino que iba a pensar que Rocky Flores estaba tirado y que hacía cualquier cosa por ganar un peso. Y así lo entendió.
Ya no era el rey , era Oscar Rocky Flores.

