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La humanidad tenística se dispondrá a seguir Roland Garros por pantallas, dispositivos y aplicaciones, convocada por el mismo asunto: ver si Novak Djokovic logra consumar su último acto y se queda con la cabeza de Rafael Nadal en París. Los acontecimientos globales proponen esa dinámica: un motivo para mirar y diferentes formas de hacerlo. Roland Garros es un hecho deportivo de gran alcance, siempre. Ahora estamos frente a la posibilidad de presenciar como un reinado sucumbe (Nadal ganó cinco veces el Abierto de Francia) ó bien quedarnos con otra muestra del enorme culto al sacrificio que el español le ha dado al tenis para dominar. Una contribución nada menor. El total de 128 jugadores en cada cuadro, incluída la presencia de Juan Martín Del Potro en el último llamado a bordo, se encargará de darle los matices infaltables que tiene un Grand Slam.
Roland Garros ya empezó y en esto no hay protocolo. La potencia informativa que tuvo la semana de la clasificiación del torneo y el arribo de las grandes figuras al centro tenístico es todo un dato de la época. Las noticias livianas de los días previos del torneo se han devorado al ATP de Niza y hasta a la vieja y querida Copa Mundial por Equipos de Dusseldorf, donde Juan Ignacio Chela, Juan Mónaco y Maximo González buscarán el quinto título para la Argentina en su historia. Lo llamativo es que aún en nuestro país los primeros chisporroteos de Roland Garros tuvieron mayor relieve que los triunfos del trío comandado por Mariano Zabaleta.
Las redes sociales son la explicación. Una buena cantidad de twitteros y blogueros relacionados con el tenis, de acá y de afuera, publican y replican toda la información que Roland Garros empezó a "disparar" en Twitter y Facebook con alta rotación. Los contenidos fueron desde las programaciones diarias y los resultados al minuto hasta los videos de los jugadores encumbrados ya entrenándose en las canchas del Bois de Boulogne. Un video de Delpo en Twitter y otro de Rafa Nadal en Facebook (¿el Tío Tony entrenándolo en jeans y zapatos en el court central?) son la prueba de la novedad: Roland Garros es un Grand Slam de tres semanas. La intensidad que se consigue con el uso extendido de las redes sociales y otras plataformas genera una mezcla de información y entretenimiento que acelera los tiempos.
En 2010 el sitio oficial de Roland Garros tuvo 9,3 millones de usuarios únicos provenientes de 187 países y totalizó 33 millones de páginas vistas. La edición de 2011 del torneo tendrá como atractivo el sistema Point Stream, un desarrollo de IBM ya utilizado de manera experimental en el Abierto de Australia y que sirve para un seguimiento en tiempo real de cada uno de los partidos con estadísticas y números que se reflejan en una suerte de mapa térmico del match . La llegada a los usuarios será mediante las mencionadas redes sociales y aplicaciones exclusivas para Iphone, Ipad y teléfonos y tabletas que funcionen con sistema Android.
El Abierto de Francia apostó a su evolución definitiva cuando en febrero pasado se aprobó las reformas y nuevas construcciones que el predio tendrá desde este 2011 y con su estreno total en 2016. La Federación Francesa de Tenis invertirá 273 millones de euros para este plan de cinco años que contempla un nuevo complejo para 55 mil espectadores sentados por jornada (40 mil durante el día y 15 mil para la noche) y que tendrá un court central para 15 mil espectadores con techo retráctil. El Roland Garros de 2016 contará con 35 courts para utilizar y aumentará en un 60 por ciento su espacio físico. A partir de ese momento podrá alcanzar los 550 mil espectadores por cada edición del campeonato. Semejante inversión y crecimiento tuvo como sostén la premisa de no mover al torneo de su escenario histórico. A veces lo viejo puede dar paso a lo nuevo con sólo cambiar de piel.
La tecnología puede ser un conducto para que los datos y los videos fluyan. Los cambios estructurales hablan del progreso de las ideas y hasta de la arquitectura. Cuando el tenis se corporiza en la propuesta de Roland Garros, la imaginación colectiva trae de inmediato el reflejo de grandes batallas. De partidos memorables que van zurcando el día en las ciudades argentinas y que estaban en lo alto del televisor a la hora de almorzar y siguen en pantalla cuando todos dejan la oficina. Roland Garros es eso: sudor, polvo de ladrillo en las medias y más sudor. Años de técnica bien aprendida por los mejores tenistas del planeta para ser utilizada a cinco sets sin desmayo. El contexto será el de siempre y el desenlace es un misterio. Novak Djokovic, el jugador del momento, anduvo por la alfombra roja de Cannes en plan de celebridad mientras Rafa Nadal entendió más que nunca que la humildad es agachar la cabeza y entrenarse lo antes posible en París luego de una desazón. Eso lo aprendió de Roger Federer que siempre fue el primero en esperarlo. Ahora es Rafa el que espera. Su cabeza es codiciada por Djokovic. Un tenista dispuesto a hacer caer la guillotina para que lo viejo de paso a lo nuevo.


