Rosario y Tucumán, merecidos finalistas del Campeonato Argentino

Jorge Búsico
Jorge Búsico PARA LA NACION
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27 de noviembre de 2013  • 20:49

En el estreno de su nueva época de disputa (se pasó de comienzo a fin de temporada), el Campeonato Argentino de Mayores de la UAR, el más importante del país a nivel de selecciones provinciales, también tendrá nuevo campeón. Rápidamente eliminado Córdoba, ganador de las dos últimas ediciones, la corona esta vez quedará en manos de Rosario o de Tucumán. Ambos llegaron a la final y se enfrentarán pasado mañana, desde las 18.10, en la cancha de Jockey Club de Rosario, poniéndole fin, además, al 2013, en lo que corresponde al rugby de XV.

Será un enfrentamiento de estilos opuestos no sólo en el juego, sino en la manera en que cada Unión ha transitado su historia. Rosario, y sobre todo en los últimos años de la mano de Duendes, ha dominado la escena con sus clubes y no así con su seleccionado. De hecho, sólo obtuvo el Argentino en una oportunidad: en 1965. Después, perdió nada menos que 15 finales.

Todo lo contrario ocurre con Tucumán. Sus clubes nunca se han impuesto ni en el Nacional de Clubes ni en el Torneo del Interior, pero en el Argentino es indomable. Hay un sentimiento por la camiseta naranja que incluso excede al rugby en la provincia. Tucumán es su selección. Y desde que dio el gran golpe en 1985 quebrando la hegemonía de Buenos Aires, se consagró campeón 8 veces más.

¿Pesará esto el sábado? Gastón Conde, uno de los entrenadores de Rosario, me dice: "Tratamos de no tener en cuenta esto. Acá todos piensan alguna vez se nos tiene que dar, pero son los más grandes. Tampoco tenemos en la cabeza la final que perdimos de locales el año pasado con Córdoba. Para nosotros eso fue una experiencia. La de ésta final es otra historia".

Conde tiene el sello de Duendes, como la mayoría de los jugadores del seleccionado de Rosario. Se trata quizá del club que mejor juega al rugby en la Argentina, y el que viene de salir nuevamente campeón del Litoral y del Torneo del Interior de la UAR. "Es inevitable no trasladar el juego de Duendes a Rosario. Pero hay otros jugadores de clubes que también han crecido mucho, como Jockey y Gimnasia y Esgrima, por lo cual hay otro molde también", agrega.

Alejandro Molinuevo, uno de los entrenadores de Tucumán, sostiene que esta final es producto de un proceso que viene desde abril. En su camino, la Naranja volteó a Córdoba y en las semifinales dejó en el camino a la poderosa Buenos Aires, que se había preparado como nunca en los últimos años para este torneo. "No convocamos a los Pumas Julio Farías ni Benjamín Macome, ya que no formaron parte de este grupo", adelanta.

La localía en el Argentino es clave y no sólo por la lógica ventaja que suele tener el dueño de casa, sino por los trastornos que debe afrontar el visitante. Tucumán, por ejemplo, viajará en micro (coche-cama, es verdad) hoy a las 22 y llegará a Rosario mañana a las 10. Es un desgaste extra, pero mucho menor al que sufrió el último fin de semana el seleccionado de UROBA, que empleó 26 horas de ida y otras tantas de vuelta en un micro común y sin aire acondicionado para jugar ante Chubut, por el Ascenso del mismo campeonato.

Es algo a revisar que esto ocurra en el torneo más importante del país y en un momento donde el dinero ingresa en cantidad. Como también que más de un tercio del Consejo de la UAR haya viajado a Roma no para apoyar a Los Pumas, sino para saludar al Papa Francisco.

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