Rugby, religión y homofobia

Ezequiel Fernández Moores
Israel Folau, uno de los mejores jugadores del planeta rugby
Israel Folau, uno de los mejores jugadores del planeta rugby Fuente: AP
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27 de agosto de 2019  • 23:59

La Iglesia de la Verdad de Jesucristo tiene treinta miembros. Son cristianos "bautizados en Jesucristo". "Renacidos en el agua". Los bautiza Eni Folau, su líder, en el estanque de su propiedad de Kenthurst, colinas semirurales de Sydney. Al resto de los mortales, dice, los espera el infierno. Sean Scott Morrison, primer cristiano evangélico elegido primer ministro de Australia, o católicos ("son la sinagoga de Satanás"). Ni qué hablar de los "homosexuales". Ellos también "irán al infierno". Junto con los "borrachos, adúlteros, mentirosos, fornicadores, ladrones, ateos e ídólatras". Lo afirmó en abril pasado, citando a la Biblia, Israel Folau, hijo de Eni. Israel Folau es uno de los mejores jugadores del mundo, pero, tras sus dichos, la Unión de Rugby de Australia (ARU) lo acusó de violar su contrato (2,8 millones de dólares anuales) y lo excluyó del Mundial que comenzará el 20 de setiembre en Japón. El plantel de los Wallabies fue presentado el viernes pasado. Sin Folau, claro. Brett Harris dijo que Folau puede ser el "primer mártir religioso deportivo de Australia".

Un padre de familia, cristiano, comenzó a asistir hace más de un año a la Iglesia de la Verdad de Jesucristo. Estaba preocupado porque su hijo, compañero de equipo de Folau, había sido invitado a escuchar los sermones. "Son un grupo de odio aislado", le dijo ese padre al diario Sydney Morning Herald. Ese padre escuchó predicar que la homosexualidad es un pecado "digno de muerte". Lo dijeron Eni, su sobrino Josiah de 20 años y el propio Israel Folau. El fabuloso fullback de 30 años, que jugó primero rugby league y fútbol australiano (AFL), y debutó en 2013 en Los Wallabies, siempre siguió a su padre. Eni le controló teléfono, inversiones y hasta películas que podía ver. Ambos dejaron primero la iglesia mormona y luego las Asambleas de Dios. Crearon su propia iglesia. "La verdadera", le dicen. Otros ministros cristianos la reducen a una "secta". Unos ven metáforas en ciertas citas bíblicas. Otros ven pura literalidad. Y Folau, estrella del deporte mundial, terminó siendo el vocero más famoso de esa literalidad.

Como Folau, casi la mitad de los Wallabies tiene lazos familiares con Tonga. "Todos compartimos las mismas creencias cristianas", advirtió Taniela Tupou. Billy Vunipola, jugador de la selección inglesa, también se solidarizó con Folau y recibió una "advertencia formal" de su Federación. Son jugadores, afirmó Paea Wolfgramm, primer medallista olímpico de Tonga (boxeo en Atlanta 96), que "comparten una educación religiosa similar". Y que no pueden "traicionar lo que los hizo quienes son". Wolfgramm comparó la actitud de Folau con gestos de Muhammad Ali y Colin Kaepernick. Más importante aún, Wolfgramm avisó que tonganos que acaso no simpatizaban antes con Folau, ahora, tras la sanción, sienten un orgullo herido. Y que la Federación australiana debió comprender mejor "el contexto cultural". Porque las personas, afirmó Wolfgramm, "vienen con creencias y antecedentes complejos, anclados en su origen".

El cristiano evangélico Folau recibió también apoyo de ateos, agnósticos y algunos "progresistas". Apuntan contra la aerolínea Qantas, el patrocinador más importante de ARU y cuyo director ejecutivo, Alan Joyce, donó personalmente un millón de dólares a la campaña del "sí" que ganó el referéndum sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. Es la misma Qantas, observan, que tiene entre sus principales socios a Emirates, la aerolínea de Emiratos Árabes Unidos, donde ser homosexual puede significar diez años de prisión. Folau contragolpeó demandando a la Federación en un juicio con final todavía incierto. Exige una indemnización de 10 millones de dólares. Fundaciones cristianas recaudan dinero para su defensa. Ninguna corporación, afirman, tiene derecho a acallar la libertad de un empleado, religiosa y de expresión, fuera de su ámbito laboral.

El reemplazante de Folau en Japón será Kurtley Beale, ya superado su incidente de 2014, cuando se burló de una empleada de la Federación enviándole fotos de mujeres obesas desnudas. Beale fue la figura en el último gran triunfo ante los All Blacks. Folau era el deportista modelo. Jugador tremendo. Sin alcohol ni drogas. Fiel a su familia. En 2009 dijo que una fractura de tobillo fue una señal de Jesucristo porque se estaba volviendo arrogante. Pero toda celebridad, dicen especialistas, debe aceptar normas sobre "cómo comportarse en un mundo digital". Y ninguna libertad puede ser absoluta. Tim Soutphommasane sospecha además sobre muchos de los sectores conservadores que apoyan a Folau. "Demandan más libertad de expresión no quienes carecen de poder, sino quienes temen la erosión de su poder". Peter Fitz Simons, ex Wallaby, hoy periodista, fue más allá de todas estas disquisiciones. "El punto de partida de todo este debate -dijo- es la vulnerabilidad de los adolescentes gays que se quitan la vida a una tasa cinco veces mayor que la de los adolescentes heterosexuales". Y si una figura pública como Folau les dice que hay algo malo en ellos, "nos corresponde a nosotros decirle 'cállate'".

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