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INVERCARGILL, Nueva Zelanda.- La ruta que une Dunedin con esta ciudad muestra bellos paisajes con colinas verdes y animales. El sol radiante ilumina la tarde, hasta que de pronto irrumpe la lluvia, la temperatura baja y el viento comienza a hacerse sentir. Otra vez sale el sol y el arco iris asoma en el trayecto. Sin embargo, unos kilómetros más adelante, de nuevo los chubascos, las nubes. Ni que hablar cuando, en pleno viernes, asoma otra sorpresa: granizo.
Este cambiante clima recibió a los Pumas en esta ciudad, la más austral entre todas las de la Copa del Mundo y donde esta noche el seleccionado jugará ante Rumania.
El pronóstico para el día de partido indica una jornada similar: entre sol, precipitaciones, nubes y, por supuesto, viento. Así seguramente será el escenario para el segundo encuentro del equipo argentino en el Mundial. El plantel ya está al tanto de la posibilidad de que a las 15.30 de aquí (0.30 de Buenos Aires), hora de inicio del juego, llueva y haya viento. Por eso, durante la semana trabajó variantes para contrarrestar esta adversidad. Ahora bien, ¿cuál es la fórmula para superar al clima?
"Si querés un juego más abierto y dinámico, la lluvia y el viento complican, porque dificultan el control de la pelota, que seguramente estará mojada, y eso hará que los pases tiendan a ser más cortos. Es muy probable que se produzca knock-ons, y ellos [los rumanos] son muy fuertes en el scrum y el juego corto. Por eso, el clima cambia mucho un partido", responde Patricio Albacete, que recuerda un encuentro de los Pumas de malas condiciones meteorológicas: el 7-41 a manos de Nueva Zelanda, en 2004 y en Hamilton.
En Invercargill se está terminando el invierno y la primavera comenzará el miércoles próximo, al igual que en la Argentina. Sin embargo, aun en el final del invierno las temperaturas son bajas en esta ciudad, situada al sur del país, a la altura de la provincia de Santa Cruz. Aquí, en el estadio Rugby Park, ya jugó Rumania, el sábado pasado, y cayó por 34-24 contra Escocia, que en esta misma urbe venció anteayer a Georgia (15-6). Albacete tomó apuntes de ese partido: "Llovía y había mucho viento. Probablemente sea el clima que nos tocará", expresa.
Juan Fernández Lobbe, el capitán -por la lesión de Felipe Contepomi-, opina: "El viento es un factor importante en el rugby. Pero no hay que volverse locos. Espero que no llueva y, si no, nos adaptaremos rápidamente. No soy meteorólogo; ojalá haya sol". Rodrigo Roncero manifiesta: "Sabemos que habrá viento, va a estar horrible. Pero venimos preparándonos para eso. No será determinante, porque ya conocemos las condiciones, así que tendremos que ser inteligentes y saber jugar con eso".
Para quienes patean, el viento es un factor por considerar. Martín Rodríguez, el ejecutor del equipo, ya tomó nota: "Tengo que tratar de no patear largo. Ser seguro. Con viento en favor, si es muy complicado, se irá al line para cambiar el juego. Si la orden es intentar a los palos, lo haré", dice, y agrega: "Jugué en Francia con mucho viento y me fue muy bien". El rosarino sabe que en un terreno adverso deberá mejorar la puntería, tras fallar cinco de siete penales en el debut, frente a Inglaterra.
Marcelo Bosch, otro hombre que Phelan considera para patear, dice: "Se prevé mucha lluvia y viento, y a veces es complicado jugar la pelota en esas condiciones. Sabemos que ellos concentran mucha gente al costado del ruck, hacen un juego muy físico, así que nosotros por ahí podemos variar jugando un poco sobre el canal del diez, para atacar por ese lugar".
Santiago Fernández será el apertura y también él toma recaudos: "El mal clima puede influir mucho. Sé que es una cancha muy abierta. Con el viento en contra no hay que buscar las patadas largas. Sí hacer envíos mucho más rasantes y conservar lo máximo posible la pelota. Una patada mal hecha con viento en contra puede ponernos en dos segundos en nuestras 25 yardas", advierte. Santi contó que en estos días recordó con Horacio Agulla, compañeros en su momento en Hindú, una final del Nacional de Clubes, en Bariloche ante San Luis, en la que el viento fue insoportable.
Nicolás Vergallo señala: "La idea es mover un poco la pelota, pero hay que ver si el clima nos deja". Gonzalo Camacho, wing, admite que puede verse perjudicado: "Siempre es difícil que llegue la pelota limpia a la punta. Con lluvia y viento es peor; habrá que ir a buscarla".
Son las fórmulas que llevan anotadas los Pumas para ganarle al factor climático, si finalmente es necesario.
Camacho, un mal recuerdo Gonzalo Camacho contó que el partido de peores condiciones climáticas que afrontó fue en San Antonio de Areco, con la camiseta de Biei, en un día de lluvia torrencial y mucho viento. Para el actual jugador de Exeter, de Inglaterra, el final de ese encuentro fue difícil. "Tuve que salir antes por hipotermia", rememoró.


