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La historia comienza en el Coronel Suárez Rugby Club, institución que formó a los hermanos Segonds y que actualmente celebra su 25° aniversario. Allí, Bautista, Mariano y Sebastián dieron comienzo a una pasión sanguínea que, el fin de semana último cerró el círculo con Wenceslao, el menor de los cuatro. Pero lejos ya del pequeño club de sus orígenes, fue Pueyrredón el que vivió el traspaso de ese legado familiar.
"Llegué a Pueyrredón en 1991 gracias a Luis Balfour, actual presidente de Puey y uno de los fundadores de Coronel Suárez Rugby Club –cuenta Bautista, de 36 años–. Desde ese momento la camiseta del club pasó a ser parte de nuestra familia."
Quince años separan a Bautista de Wenceslao, el menor de los cuatro hermanos. Y tan marcada diferencia hacía parecer imposible que ambos concretaran el sueño de enfrentar juntos a un equipo rival. Pero el cenit de las expectativas llegó el sábado pasado, cuando Wenceslao debutó en primera con la camiseta de los Húsares.
"Estaba muy nervioso por debutar en primera y, sobre todo, porque lo hacía contra Hindú... tanto que la noche anterior no podía dormir. Yo ya había jugado en la primera de Coronel Suárez el año pasado y, antes, en las juveniles de Pueyrredón. Pero esto es muy diferente, porque es jugar en uno de los mejores equipos de Buenos Aires... No sé, de alguna forma saber que mi hermano estaría a mi lado me daba tranquilidad. Fue un orgullo que pudiéramos jugar juntos", cuenta el menor de los hermanos Segonds.
"Todos jugamos al rugby, pero la diferencia en edad que tenemos con Wenceslao generaba en nosotros muchas expectativas. Ayer [por el sábado] fue la primera vez que entramos juntos en una cancha, en una competencia de quince, y sentí una fuerza extra, un plus a esa pasión que sentimos", confiesa el más experimentado.
Para completar un círculo perfecto, el destino quiso que ambos compartieran la misma posición: son segundas líneas. Esa situación condicionaba mucho más el debut de Wenceslao: "Dentro de la cancha me ayuda mucho la experiencia de Bautista. Como jugamos en el mismo puesto, aprendo mucho de él. Además, influyó mucho que mi hermano jugara al rugby, ya que prácticamente nací con una pelota en las manos. Tengo tres hermanos mayores y todos practican el mismo deporte. Al principio fueron ellos los que me introdujeron en este mundo y ahora juego porque me apasiona. Si no hubiese seguido sus pasos, hoy estaría muy arrepentido."
"Cuando me retiré en 2003 pensé que nunca iba a poder vivir este momento –dice Bautista–. Me había mudado a Tandil y los problemas que tenía en una rodilla aceleraron mi retiro. Pero al regresar a Buenos Aires el deseo de jugar fue muy fuerte. Además, poder cumplir con la utopía de competir junto con mi hermano era una sensación única. Por lo menos, hasta fin de año, cuando deje de jugar definitivamente. La verdad es que si no fuera por las condicionantes físicas, me gustaría seguir compitiendo junto con él."
El deseo de perpetuar el mismo apellido en la segunda línea de Pueyrredón por más tiempo, también se hace manifiesto en el benjamín de la familia: "Me gustaría mucho volver a repetir esa experiencia. Ayudaría mucho tener a Bautista por algunos años más a mi lado", concluyó.
Aunque en la actualidad, solamente los dos entrevistados vistan la camiseta del conjunto de Boulogne en la formación tradicional, en su versión reducida los Segonds se mantienen unidos.
“Hace once años que formamos parte del equipo de seven los Húsares, de Puey. Hace poco se nos sumó Wenceslao y, de esa manera, los cuatro llegamos a jugar juntos. Pero en la competencia de quince, nunca antes había compartido el terreno de juego junto a él”, informa Bautista.
Si bien las condiciones en las que se produjo la continuación del apellido Segonds, en la primera de Pueyrredón no fueron demasiado alentadoras (perdió ante Hindú 104 a 0), las evaluaciones personales distan del resultado.
"No fue el mejor debut. La prueba que tuvo que pasar Wenceslao fue muy dura. Creo que, más allá de la abrumadora diferencia que marcó Hindú, su desempeño fue muy bueno. De más está decir que no es sólo mi apreciación, sino la de todos los que vimos el partido. Pese a que el equipo ya está básicamente conformado, espero que tengamos la oportunidad de estar juntos nuevamente", declaró algo apenado Bautista.
El menor continuó: "Para el equipo también fue fundamental la participación de Bautista. Su experiencia ayudó mucho a los jóvenes del plantel. Una persona con 15 años en primera contagia mucho la energía y el entusiasmo. Obviamente, pese al resultado, me siento muy feliz".
