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MELBOURNE.- Los actores principales de la 5ª Copa del Mundo fueron los 600 rugbiers de la veintena de naciones del cuadro original de la competencia. Pero existe otro grupo de participantes que juega su torneo. Están en un segundo plano siempre, pero para ellos cada designación representa lo mismo que para un jugador ser incluido para un test. Los árbitros, personajes que a veces no tienen el justo reconocimiento, son parte valiosa de esta actividad también. Y aunque el certamen perdió trascendencia en nuestro país por la eliminación de los Pumas, para el ambiente del rugby existe otro motivo de orgullo. Es que por cuarta vez consecutiva un representante argentino integra el staff de árbitros de la máxima cita de este deporte, y aún sigue en carrera. Pablo César Deluca, ex medioscrum o wing de Liceo Militar, cumple aquí su segunda experiencia mundialista (el pionero fue Efraim Sklar, convocado para Inglaterra 1991 y Sudáfrica 1995), pero con la diferencia de que en esta ocasión se ha convertido en el juez con más presencias en este tipo de torneo; desde su debut internacional (Inglaterra v. Italia, el 23 de noviembre de 1996, en Twickenham) ya acumula 26 test-matches y en Australia 2003 dirigió cuatro veces, en dos se desempeñó como juez de touch y en otras tantas estuvo como cuarto hombre.
Hoy la International Board dará a conocer los nombres de quiénes continuarán en competencia, y Deluca (39 años) cuenta con buenas posibilidades de ser elegido. Pero dicha alternativa no va en detrimento de lo positiva que resultó su actuación cuando le tocó salir a escena. Y antes de regresar al búnker de los árbitros en Sydney, Deluca, que en esta ciudad colaboró en el reciente duelo entre los Wallabies e Irlanda, compartió su visión del Mundial desde su particular ubicación. "Nosotros (por referís) somos el equipo N° 21 en este Mundial; es decir, nos comportamos como un equipo, hay una enorme solidaridad entre todos", comentó el árbitro N° 1 de la Argentina.
-¿Qué progresos viste en el juego?
-Me siguen impresionando las defensas. A Nueva Zelanda y a Australia es difícil hacerles un try, pero también se defienden muy bien Francia e Irlanda. La Argentina lo hizo de manera estupenda... De Sudáfrica espero un poco más. Aquí he tenido la suerte de dirigir a Inglaterra, a Australia y a los All Blacks. La velocidad de la mayoría de los movimientos que esos jugadores hacen me asombra. Para graficarte lo que sucede, yo salgo corriendo en diagonal tratando de adivinar dónde puede terminar la pelota, y los rugbiers, con toda la presión encima de la marca y teniendo que trasladar el balón, llegan antes.
-Bajó considerablemente la cantidad de amonestados. ¿En eso influyó que existiera un oficial que ve los partidos por video, con facultad para sancionar cualquier irregularidad?
-En términos de la disciplina puede ser que esas cosas influyan, pero si los jugadores no estuvieran en un gran nivel, tampoco los árbitros podríamos rendir bien.
-¿Qué análisis hacés del rendimiento de los Pumas?
-Creo que ante Irlanda, la selección argentina jugó su mejor partido del Mundial. Me da la sensación de que equipos que se encuentran en los cuartos de final están por debajo de los Pumas. Honestamente, sacando Nueva Zelanda, Inglaterra, Australia, Francia y Sudáfrica, creo que en el lote que sigue la Argenina está seguro, y por delante de Gales o Escocia, por ejemplo, que siguen compitiendo.
-Siendo un árbitro amateur, ¿estás muy en desventaja con respecto a los que son profesionales?
-No; la única diferencia es que a ellos les pagan y a mí no. Pero yo soy tan profesional como ellos, porque me entreno bajo el mismo régimen, descanso, me alimento correctamente, me preparo, veo videos, me concentro... En términos de esfuerzo y disponibilidad, somos iguales.
-¿Y se podrá seguir así?
-No tengo dudas de que a futuro hay que hacer un esfuerzo muy grande para tratar de ayudar a algunos referís en la Argentina, que los hay y muy buenos. Nosotros contamos con gente talentosa y con la edad suficiente para invertir en ellos a fin de que puedan ingresar en una estructura que los ayude a estar preparados para tener las mismas oportunidades que, por ejemplo, tuve yo.
Por cómo se están dando las cosas en el referato mundial, se necesita disponibilidad para estar entre tres o cuatro meses fuera del país, haciendo cursos, participando de un intercambio, asistiendo a torneos... Y eso cada vez es más complicado sin una contención. ¿Si hay que pagarles a referís o tener una metodología semirrentada? No sé cuál es la solución; simplemente digo que si queremos seguir teniendo referís en la alta competencia internacional vamos a tener que crear una estructura para protegerlos. En la Argentina se hace un buen trabajo; bueno, hay que seguir por ese camino y tratar de profundizarlo.
