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La Generación de Bronce le dijo adiós a otro de sus gladiadores. Rimas Alvarez Kairelis, uno de los héroes que alcanzaron el tercer puesto en Francia 2007, vistió ayer la camiseta de los Pumas por última vez. La despedida no pudo haber sido mejor: cuando fue reemplazado a los diez minutos del segundo tiempo, todo el estadio lo ovacionó de pie.
A los 34 años, el segunda línea dijo basta. "Al Mundial voy a llegar con 37 años, prefiero dejarle lugar a los que vienen atrás", explicó. Así, se sumó a Agustín Pichot, Nacho Fernández Lobbe, Manuel Contepomi, Martín Durand, Gonzalo Longo y Omar Hasan, por nombrar algunos de los que lograron el tercer puesto en el último Mundial y se retiraron de los Pumas.
Ni la escasa jerarquía del rival ni el mal tiempo impidieron que el marco fuera el ideal. La pasión que despiertan los Pumas sobró para que veinticinco mil espectadores le dieran calor al estadio de Vélez en la invernal tarde patria. El celeste y blanco dominó las tribunas, discontinuado por el colorido de los chicos uniformados con las camisetas de sus equipos, como si ellos también fueran a jugar. Tanta expectativa tiene una explicación: fue el único partido del seleccionado en Buenos Aires en todo el año.
Entre el público estaba la mujer de Alvarez, la galesa Lisa Griffiths, con sus tres hijas. Las mellizas Gwen y Megan, las mayores (tienen cuatro años), vestían la camiseta de los Pumas con su apellido en la espalda. También en las tribunas recibió gestos de afecto en forma de bandera: " Alvarez 100% garra y corazón Puma ", " Rimas, hasta siempre ", y " Gracias Rimas, sos nuestro orgullo ", rezaban algunas.
Envuelto en aplausos, el Flaco entró a la cancha delante del resto del equipo. Por última vez entonó el himno con sus hermanos. Antes del comienzo se hizo un minuto de silencio por el aniversario del fallecimiento del jugador de CUBA Juan Cruz Migliore, que se cumple hoy.
Como de costumbre, su participación, casi inadvertida, fue efectiva haciendo el trabajo sucio. Robó un line con las dos manos y dejó todo en la cancha. La misma entrega que le permitió vestir la celeste y blanca desde su debut, en el Sudamericano de 1998. Desde entonces jugó tres mundiales (?99, ?03 y ?07) y 44 tests matchs, en los que apoyó tres tries.
"Lo disfruté desde el minuto uno hasta el final", contó. Su actuación le valió el premio Man of the Match y recibió un presente de la UAR por su trayectoria. Sus compañeros lo llevaron en andas (se turnaron para cargar los 106kg de su 1,97m) y así dio la vuelta olímpica, con una camiseta con el número 44 (los test-matches que jugó con los Pumas) y la inscripción " Gracias Flaco ".
Los festejos continuaron en el vestuario: "Fue muy emocionante. Son muchas cosas que te pasan por la cabeza, muchos años y muchas vivencias. Contenido y entre lágrimas, les dije a los chicos que ahora los voy a seguir desde afuera. Va a ser duro, pero fue un retiro meditado y pensado", concluyó, despejando cualquier duda sobre un posible regreso.
El público despidió al Flaco con un " Hasta siempre ", y a los Pumas con un " Hasta la próxima ", deseando que sea pronto.
4 jugadores surgidos de Pucará jugaron ayer: además de Alvarez, fueron titulares Lucas González Amorosino y Lucas Borges. Luego ingresó Mauro Comuzzi.
"Por esta camiseta dejé todo. Tengo más puntos que Juan Martín Hernández... pero de sutura en la cara."
"Estoy contento con todo lo que di. No me arrepiento de nada. El Mundial de Francia fue el pico de mi carrera."



