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Pasaron tres minutos del tiempo reglamentario. Un jugador hace un penal un poco más atrás de la línea de 25 de su ingoal, el árbitro Martín Cesarsky da ley de ventaja, pero no hay tiempo para más y desde el piso le piden que no la otorgue, que cobre ya el penal, y lo concede. Nicolás Santurio tiene en sus pies la posibilidad de darle a Belgrano el triunfo, pero falla y el CASI se queda con una victoria increíble por 11-10, en un partido muy malo y aburrido.
Así de sufrido fue el triunfo del equipo de San Isidro en la cancha de Buenos Aires; así de angustiante fue el epílogo; así de tediosos serán los partidos del CASI si no cambia su juego. Es un plantel muy renovado, en formación, con bajas significativas por distintas circunstancias, y las decisiones importantes del juego pasan por jugadores de mucha juventud.
A los ocho minutos, Belgrano se puso en ventaja por un penal de Sebastián Fossati, y después, por presión del rival y por imprecisiones propias, terminó refugiado en su campo, demasiado pendiente de lo que pudieran hacer Andrés Querol y Sebastián Fossati (era centro y desde este torneo juega de apertura), la figura de la cancha, el único con una cuota de fantasía de los 30.
Respaldado por un buen trabajo en defensa de sus fowards, Belgrano aguantó los embates del CASI, que atacaba sin ideas, y proponía un ataque demasiado plano y, encima, tenía mala suerte en las pocas ocasiones claras que lograba.
Errores de aquí, errores de allá. Por momentos, el partido fue un despropósito. La igualdad llegó sobre el final del primer tiempo, y les vino bien a los de San Isidro, aunque al minuto del segundo Santurio haya marcado el único try para Belgrano.
Una patriada del Tati Phelan (dejó de ser el capitán del CASI por decisión propia) hizo reaccionar a su equipo, que estaba en plena tarea defensiva, y la jugada, después de dos movimientos, derivó en el try de Raiteri; Thomann, que ya había errado un penal, volvió a fallar, y el partido, a los 16 minutos del complemento, estaba 10-8 para Belgrano. Faltaban 11 y Thoman tuvo su revancha con un penal: esta vez acertó y dejó al CASI arriba por un punto. Después llegó lo del comienzo, hubo decepción para unos, alivio para otros y aburrimiento en general.
En un partido cerrado digno de un comienzo de temporada, Lomas le ganó a Newman, de visitante, por 18 a 16. En el ganador se destacó la defensa aguerrida, en especial la del segunda línea Luciano Gallardo. En Newman, en cambio, las imprecisiones marcaron cada avance.
El goleador del partido fue el apertura de Lomas, Germán Santamaría, con 13 puntos.
Con la potencia de sus delanteros y una buena defensa en el centro de la cancha, Los Tilos, que cometió menos errores que su rival, resolvió un partido complicado frente a Pucará, al que venció en la cancha de San Luis. Por su inteligencia y movilidad en el juego, Emiliano Castagnet, wing del equipo platense, se convirtió en el más destacado del reñido encuentro.
Tras una primera etapa olvidable, en la que imperaron los errores y las distracciones, Olivos resolvió el encuentro en la segunda parte gracias a la eficaz conducción de Patricio Denevi y la resolución que tomaron sus hombres para profundizar sus avances en los costados de la cancha, por intermedio de Matías Pena y el muy veloz debutante Martín Iglesias Pérez.
Sin demasiadas ambiciones de generar un juego abierto, en el que ambos equipos se repartieron la posesión de la pelota, Buenos Aires obtuvo un ajustado, aunque merecido éxito ante Hurling. En el duelo de pateadores se impuso Gonzalo Mossi, quien estuvo más certero en los intentos a los postes. Buenos Aires obtuvo un triunfo clave frente a un rival directo en la lucha por el descenso.

