El nivel de los Pumas en el Mundial ha sido una decepción

Patricio Albacete
Patricio Albacete LA NACION
Pablo Matera, capitán del seleccionado argentino
Pablo Matera, capitán del seleccionado argentino Fuente: AFP
(0)
9 de octubre de 2019  • 18:00

Finalizado el último partido del equipo argentino en el Mundial de Japón 2019, ya no es una sorpresa para nadie decir que el nivel mostrado por los Pumas durante esta competición ha sido una decepción. No me cabe duda de que todos los aficionados y amantes del rugby argentino esperaban más. Más allá de los resultados, los cuales en ocasiones pueden ser adversos aún jugando bien, el nivel de juego del equipo no estuvo a la altura de lo esperado. El equipo no logró tener regularidad ni consistencia durante los 80 minutos, no supo imponer su plan de juego -el cual fue muy difícil de identificar-, anduvo extrañamente mal en defensa, con muchas fallas individuales en el tackle, y presentó una defensa que fue vulnerada fácilmente recibiendo muchos tries en contra.

Del partido contra Estados Unidos no hay mucho para analizar. Debemos ser realistas: se jugó ante un rival de segunda categoría, limitado en casi todas sus facetas de juego, y bastante por debajo del nivel del seleccionado argentino. Más allá de esto, Estados Unidos logró sorprender y aguantar durante un primer tiempo trabado en su desarrollo, debido a la potencia física de sus jugadores. Pero, a medida que transcurrieron los minutos, los americanos fueron apagándose y desordenándose, permitiendo que el equipo argentino aprovechara las brechas. Estas fueron muy bien capitalizadas al principio del segundo período, lo que le alcanzó al equipo argentino para liquidar el partido.

Imagino que debe de haber sido muy agradable para Leguizamón disfrutar de su último partido en el seleccionado en un Mundial, acompañado por su familia y su gente querida que viajó a Japón para compartir este momento tan emotivo.

Para destacar quedó el debut de varios jóvenes en el Mundial, lo que les permitió adquirir tiempo de juego y experiencia. Y también, la linda manera en que Juan Manuel Leguizamón pudo cerrar su carrera en los Pumas luego de tantos años de servicio. Imagino que debe de haber sido muy agradable para él tener la oportunidad de poder disfrutar de su último partido en el seleccionado en un Mundial, con una victoria y acompañado por su familia y su gente querida que viajó a Japón para compartir este momento tan emotivo junto a él.

Una victoria en la despedida
Una victoria en la despedida Fuente: AFP

Como una reflexión personal, encuentro extraño que se critique a los equipos del Hemisferio Norte diciendo que el rugby del Hemisferio Sur es el mejor del mundo. De hecho, los dos partidos perdidos por los Pumas en la zona fueron jugando contra equipos del hemisferio norte (Francia e Inglaterra). En ese sentido, considero y me parece importante destacar los aspectos positivos y las enseñanzas que deja cada uno de estos estilos de rugby completamente opuestos. El rugby del Sur (Súper Rugby), que tiende a ser un rugby de ataque, más desordenado, con defensas menos organizadas que no tienden a ahogar a su rival y donde intentan jugar de todos lados; y el rugby del norte, que presenta defensas organizadas que buscan asfixiar al rival, en el cual se intenta someter con las formaciones fijas y el juego agrupado, y donde se desarrolla un rugby más estratégico priorizando muchas veces el juego con el pie.

¿Acaso los resultados de estos partidos hubieran sido distintos si hubiésemos contado con todos los jugadores europeos? Lamentablemente no podremos saberlo. A mi entender, en los Pumas deben jugar siempre los mejores, jueguen donde jueguen.

Dicho esto, sigo sin entender las causas por las cuales en la Argentina no se selecciona a los jugadores de Europa. Estoy convencido de que es un lujo que no nos podemos dar. ¿Acaso los resultados de estos partidos hubieran sido distintos si hubiésemos contado con todos los jugadores europeos? Lamentablemente no podremos saberlo. A mi entender, en los Pumas deben jugar siempre los mejores, jueguen donde jueguen. Y no se debería clasificar un rugby como si fuese mejor que el otro; son solamente distintos estilos de juego, ni mejores ni peores. Es más, considero que sería más que interesante poder combinar estos dos estilos y que los jugadores europeos puedan aportar su conocimiento y su visión. De esta manera podrían complementar a los de Jaguares, acostumbrados al Súper Rugby, y transmitirles vivencias que no están acostumbrados a tener. Sería interesante, ¿no creen?

Lamentablemente, durante el Mundial en Japón hubo pocos jugadores que rindieron en su nivel o por lo menos en el esperado. Por momentos se habló del cansancio de la temporada, pero sinceramente me extrañaría que esa sea una de las causas reales: parece, más bien, ser una suerte de excusa. Estoy seguro de que el problema debió pasar por otro lado... Al empezar el año, los staffs conocen perfectamente las competencias que deberán asumir y a cuáles deberán darles prioridad. Si en efecto es cierto que el equipo llegó cansado, sería preocupante en términos de planificación y debería haber un replanteo profundo. Tampoco creo que los jugadores de Jaguares hayan disputado más partidos durante el año que los europeos de selección (quienes juegan alrededor de 40 partidos en el año). La única variable que es entendible y podría tenerse en cuenta es la cantidad de viajes de larga distancia realizados en el año por cada jugador, y debería priorizarse la recuperación de aquellos que hayan sufrido demasiado desgaste.

Juan Cruz Mallía, de enorme futuro
Juan Cruz Mallía, de enorme futuro Fuente: Reuters

Como contrapartida, encuentro muy positiva la amplia base de jugadores de gran potencial que se ha formado para el futuro y que cuentan con mucha mayor experiencia, mayor que lo que podía encontrarse en un pasado cercano. De hecho, la mayoría de jugadores ya cuenta con más de 20 caps. Y, más allá de las lagunas que se mostraron en el juego, creo que se han mejorado notablemente las destrezas.

Ojalá que luego de la gran decepción que fue el Mundial y basándose en la gran cantidad de jóvenes de calidad con los que se cuenta en el país, el rugby argentino se tome el tiempo de realizar la profunda autocrítica que se necesita.

También, vale recalcar que frente a Estados Unidos hubo varios chicos jóvenes que cumplieron con una sólida actuación. Sobresalió la dinámica de Felipe Ezcurra para darle velocidad al juego, la actuación de Juan Cruz Mallía, quien tuvo un excelente partido y fue muy desequilibrante cada vez que tocó la pelota, y la entrada de Mayco Vivas, un pilar muy joven que suele tener una gran actividad, sólo por nombrar a algunos. Todos jugadores muy jóvenes, interesantes y con gran futuro.

Ojalá que luego de la gran decepción que fue el Mundial y basándose en la gran cantidad de jóvenes de calidad con los que se cuenta en el país, el rugby argentino se tome el tiempo de realizar la profunda autocrítica que se necesita. Sólo luego de este mea culpa se podrá anticipar el recambio generacional que vendrá como se debe y se podrá elegir a las personas más idóneas para acompañar este proceso sin ningún tipo de compromisos ni limitaciones.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.