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Darryl Dunn, embajador de Nueva Zelanda en Buenos Aires, envió a La Nacion una carta, de la que se reproducen algunos párrafos:
"(...) Quisiera agradecer a La Nacion por su cobertura de la Copa Mundial. Es un evento relevante para un país pequeño y creemos que contribuye positivamente a fortalecer los vínculos con la Argentina. El inesperado gran número de fans argentinos que visitan Nueva Zelanda propició una impresión muy favorable entre los neozelandeses.
"(?) Sin embargo, en un par de ocasiones durante las pasadas semanas, me vi sorprendido por la aparición de referencias a una «política de exterminio del pueblo maorí», al parecer iniciada por el explorador de origen británico James Cook. (?) No existe evidencia de una política semejante, ni en la intención ni en los hechos. Los británicos fueron relativamente reacios colonizadores de Nueva Zelanda. La llegada de los representantes de la Corona Británica, mucho después de los viajes de exploración de Cook en el siglo XVIII, derivó en la firma de un Tratado con la mayoría de las tribus maoríes de la Isla Norte de Nueva Zelanda en 1840. Una intención bienvenida por el pueblo Maorí, bajo el entendimiento taxativo de que sería protegido bajo la autoridad de la Corona Británica. Los maoríes habían atravesado un período turbulento (...) que causó una significativa reducción de la población, de 100.000 habitantes en 1800 a entre 60.000 y 70.000 en 1840.
"La creciente inmigración británica se desarrolló, en principio, de manera pacífica. Sin embargo, las disputas por la tierra comenzaron pronto (...) Las disputas derivaron en guerras limitadas en las décadas de 1850 y 1860, y cesaron en 1880.
"Estos contratiempos, la disrupción de su cultura y el impacto de enfermedades de origen europeo propendieron a una nueva reducción en el número de habitantes maoríes (...) Pero no hubo ningún intento de favorecer este declive; todo lo contrario.
"Todos los neozelandeses, particularmente los maoríes, ostentan un gran orgullo por el resurgimiento del pueblo maorí a partir de la segunda mitad del siglo XX. En la década de 1970, el Gobierno de Nueva Zelanda y el Parlamento, con el apoyo de una amplia mayoría de neozelandeses, establecieron el Tribunal de Waitangi para poner en agenda el sufrimiento maorí desde el inicio de la colonia. El tribunal recomienda al Gobierno la necesidad de reparar de las injusticias. Grandes extensiones de tierra y compensaciones financieras fueron entregadas a los maoríes (...).
"En la actualidad, hay más de 660.000 maoríes en Nueva Zelanda. El trágico declive que los maoríes experimentaron en la segunda mitad del siglo XIX tiene su correlato en la experiencia colonial de muchos pueblos originarios (...). En muchos casos hay evidencias de una política de exterminio; éste no es el caso de Nueva Zelanda. No existe evidencia de una política de aniquilamiento del pueblo maorí".


