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En 2001, Juan Pablo Bianchi capitaneó a Alumni en su última conquista (la quinta en la historia de la institución) del torneo de la URBA. Pero el 14 de septiembre de 2002, luego de disputar un encuentro ante La Plata en el cierre del campeonato bonaerense, este tercera línea de 33 años decidió alejarse de la actividad y dejar la cinta de capitán en manos de Santiago van der Ghote.
Nacido deportivamente en Alumni –club en el que también jugó su padre–, el experimentado forward regresó a las canchas esta temporada tras un parate de más de dos años. Un regreso en buena forma y con energías renovadas.
–¿Por qué dejaste el rugby?
–Porque recibí una propuesta para ir a construir un condominio en Miami (es arquitecto). Después, el año pasado me dediqué a restablecerme acá, a armar mi estudio y empezar a trabajar de nuevo. Cuando regresé no pensaba volver a jugar, pero después vi que se había armado un plantel muy interesante y me gustaba el nuevo estilo de juego. Así que dije: Si tengo ganas de jugar y puedo hacerlo con gente que quiero, por qué no... y me puse a entrenar. Para mí es un placer hacerlo, porque hay chicos que juegan muy bien, un plantel que puede seguir desarrollándose y estoy con amigos de siempre.
–¿Cómo fue la preparación para el regreso?
–Tuve que bajar 10 kilos y recuperar el estado físico. Para eso me entrené muy fuerte todos los días durante tres meses. Ahora voy al gimnasio tres veces por semana, me entreno otras dos en Alumni y juego los sábados. Son seis días haciendo ejercicio. Así que cuando volví arranqué en la Preintermedia B, en la que jugué dos partidos; después pasé a la Preintermedia y luego a Intermedia. En primera entré contra Regatas en el segundo tiempo, igual que contra San Cirano y Universitario de La Plata, y el otro día (en referencia a la primera fecha del Nacional de Clubes) ya desde el comienzo.
–¿Tanto se extraña el rugby?
–Mirá, cuando dejé de jugar, la verdad es que lo hice porque quería hacerlo. Estaba muy cansado. Hacía diez años que estaba jugando en primera (debutó en 1992, frente a Pueyrredón), pasando por situaciones no tan buenas, con muchos cambios de entrenadores y de plantel, y eso realmente te agota, independientemente de que juegues bien o mal. Yo no soy fanático del rugby; me gusta mucho, como me gusta el deporte en general. Pero lo que más extrañaba era estar con mis amigos, el club, no tanto el juego en sí.
–¿Qué diferencia ves entre este Alumni y el que salió campeón en 2001?
–El 2001 para mí fue una gratificación porque veníamos de un 2000 donde no clasificamos para jugar la Zona Campeonato. Todos queríamos salir de donde estábamos y hacer algo mejor, pero la verdad no pensamos que íbamos a ganarlo, aunque sí trabajamos y hablamos mucho para eso. Era un juego más rústico que ahora, no se planteaban tantas fases, tanta estrategia; simplemente teníamos una forma de jugar y jugábamos de esa manera. Ahora es distinto porque se plantean distintas técnicas, tácticas y estrategias de acuerdo con el rival que tenés o a lo que vos querés jugar; y se está jugando mucho más abierto, lo que implica más lucidez mental para tomar decisiones en la cancha.
–Para vos, ¿existe actualmente una hegemonía del SIC?
–Está un poco más arriba que el resto, tiene un plantel terrible y le sobran jugadores en cualquier división. Y creo que tiene muy buenos entrenadores en todas las divisiones. Eso hace que cuando vos enfrentás al SIC tengas que jugar muy bien para ganarle. Ellos planifican bien sus partidos, sus entrenamientos; no tienen un juego supervistoso, pero son contundentes. No me parece que tengan una hegemonía, pero ganan los partidos que tienen que ganar, ahí está la diferencia.
–¿Cuál es la gran lección que aprendió Alumni en estos últimos cuatro años?
–Creo que el traspaso de jugar de una manera a otra, con la salida de algunos jugadores y el cambio de entrenadores y demás, hizo que se tuviera que empezar casi desde cero. Hubo dos años de transición (2002 y 2003) en los que se fueron tipos importantes, hubo que complementar jugadores nuevos con viejos y eso lleva un tiempo. Yo entro ahora y realmente se juega de otra manera, corrés la cancha distinto, te posicionás diferente; yo tuve que aprender cosas nuevas.
–¿Están para repetir la final?
–Me encantaría, y me parece que se están haciendo bien las cosas. Después tiene mucho que ver el tema de la suerte, las lesiones, los recambios, los seleccionados, la gente que se te va... son un montón de factores que hacen que puedas estar o no en la final. Me gustaría tener un buen año, regular, o sea, poder progresar en ese sentido, porque Alumni hay partidos que juega bien, otros más o menos, y hasta dentro de un mismo partido tiene muchos altibajos. Todavía toma malas decisiones en el juego y tiene mucho por aprender.
–¿Hasta cuándo este regreso?
–La verdad que no lo pensé. Pero quiero dedicar más tiempo a mis cosas personales. A fin de año voy a tener un hijo, me independicé laboralmente... Así que quiero dedicarme a mi hijo, a mi mujer, a pasarla bien y a no golpearme más (concluyó entre risas el ex capitán de Alumni).

