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El Belgrano Cargas detuvo su marcha en la zanja de Boulogne. Cayó 50-39 y, este fin de semana, no pudo lograr la clasificación matemática a los play-off del Top 12 de la URBA. A pesar del tropiezo, su pase a las semifinales no está en discusión. El equipo entrenado por Guillermo Tramezzani y Luis y Francisco Gradín, picará el boleto más temprano que tarde, porque desde el punto de vista del juego, ya tiene asegurado un cupo en la post temporada. Es, hasta aquí, el mejor del torneo, el más confiable, el más regular, el más completo. Su funcionamiento lo respalda y sus números no admiten controversia. En la tarda del sábado concluyó una serie de trece victorias consecutivas. Algo infrecuente en el rugby vernáculo, tan igualado, de resultados tan apretados, cambiantes y de duelos que suelen definirse en los últimos minutos. Esos trece sábados victoriosos del Marrón igualaron la seguidilla de Newman de año pasado. Tras ser goleado por Belgrano (56-26) en la séptima fecha, el Bordó encadenó éxitos hasta la vigésimo primera jornada, cuando ya clasificado, como puntero, lo venció Regatas (37-33) en Benavídez.
A la siempre compleja excursión por la cancha inclinada, y de pasto rayado, del San Isidro Club, el líder del torneo la encaró con sensibles bajas. Ante las ausencias de Francisco Ferronato, Francisco Lusarreta y Lisandro García Dragui debió improvisar una primera línea completa, y se las rebuscó bastante bien, con Mateo Etchecoin, Valentín Chiodi y Eliseo Marchetti. Tampoco Martín Arana estuvo sobre el verde césped. La Ardilla, por su desarrollado olfato para encontrar los espacios y la astucia e ingenio para burlar a los “cazadores”, es un arma letal al momento de atacar o contraatacar. Además, el hermano de Pedro se distingue como uno de los mejores tres-cuartos del año. Santino Ruzzante, en yunta con Tomás Etchepare, cubrieron eficientemente al centro habitualmente titular en la maquinita de Virrey del Pino. Y perdió, Belgrano. Porque enfrente se plantó el SIC, que cuando juega concentrado, es cosa seria.
El duelo resultó apasionante. Intenso, desgastante, caliente. De palo y palo. Ninguno de los dos anduvo con vueltas. De entrada, nomás, fueron a los bifes. No desaprovecharon ataques, casi. Cada ingreso a la zona de 25 yardas terminaba con un try. A los tres minutos de juego, Panzarini abrió la cuenta en una veloz réplica. Igualó Mihura al taparle un despeje a Pavlovsky. Aumentó el SIC con Viero, como consecuencia de un arrasador maul. De inmediato, Etchepare emparejó el score. Y la catarata de tries siguió hasta aproximarse el final del juego. Con una diferencia, de un tiempo al otro: la indisciplina de Belgrano. La acumulación de penales le pasó factura y faltando diez minutos perdió a Ramón Duggan (reemplazó a Augusto Vaccarino como suplente fresco). El SIC, al oler sangre, fue a rematar a la víctima y, sobre la hora, estuvo a punto de anotar el try que le hubiese otorgado el bonus ofensivo. El local apoyó siete veces la pelota en el ingoal rival, y la visita, cinco. Tremendo poderío. Las buenas defensas y los eficientes tackleadores, no dieron abasto ante la potencia de los ataques.
Valentín Chiodi, una de las figuras de Belgrano, valoró la actuación del SIC ante LA NACION: “Fue mérito de ellos. Se nos vinieron con todo y se dio un partido de golpe por golpe que no es lo que queremos. Nosotros pretendemos imponernos en los ochenta minutos y que no sea un ida y vuelta como hoy (por ayer). El próximo sábado nos toca Los Tilos en casa, un lindo partido, donde iremos por todo”. Del otro lado, en el bando ganador, Bernabé López Fleming analizó el triunfo: “Le ganamos al mejor equipo del torneo, que juega muy bien. Tratamos de imponer nuestro juego y salió un partido bastante duro que, por suerte, pudimos llevarnos al final. En cuanto al rendimiento nuestro, alternamos momentos muy buenos y otros no tanto. Claramente tenemos que aprender de eso. Lo tenemos que trabajar en la semana porque no podemos tener esos altibajos”, reflexionó para este diario.
Los hinchas del SIC celebraban entusiasmados la victoria y, con cantos alusivos, ya le pedían al equipo que en el clásico del próximo sábado, en la Catedral, hay que ganar cueste lo que cueste. La semana previa a un partico contra el CASI es igual a todas las demás semanas, lo que cambia es el disfrute. Nosotros sabemos muy bien lo que tenemos que hacer”, le dijo Andrea Panzarini a Entre Palos. Mientras una nueva página del clásico está por escribirse, la historia del rugby cuenta que el que perdió en una cancha rayada, fue Belgrano.




