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SAN MIGUEL DE TUCUMÁN.– En el firmamento de los Pumas hay estrellas que relucen y otras, igualmente valiosas, que trabajan en la oscuridad para el lucimiento de los demás. Aunque Guido Petti Pagadizábal puede contarse entre las últimas, en la victoria ante Francia brilló con luz propia. Cuando el desenlace todavía era incierto, a seis minutos del final definió el partido con un try más propio de un wing que de un segunda línea.
Una acción espectacular de un jugador cuyo aporte es tan valioso como difícil de apreciar. Su contribución pasa, antes bien, por cuestiones más intangibles, como el empuje en el scrum, la limpieza de los rucks y el tackle, engranajes indispensables para que toda la maquinaria Puma funcione aceitadamente. En esa jugada, en la figura de este joven de 21 años, en definitiva, se refleja la síntesis de la nueva realidad del rugby argentino.
Petti Pagadizábal es parte de la camada de jugadores emergentes que dieron muy rápido el salto de los Pumitas a los Pumas y se adaptaron enseguida a un sistema de juego que arrastraban de los seleccionados juveniles, con una fuerte personalidad que le permitió sortear la presión del vertiginoso cambio. "El Pladar [Plan de Desarrollo de Alto Rendimiento, de la UAR] te forma muy bien, te prepara y te da todas las herramientas para estas cosas, así que hay estar disponible y apto para las oportunidades que se presenten y hay que aprovecharlas", afirma el hombre surgido del SIC.
Antes de jugar su segundo Mundial juvenil en 2014, Guido ya había compartido la cancha en Pampas XV con muchos de sus actuales compañeros del seleccionado. Y para finales de esa temporada, con 20 años recién cumplidos, una serie de lesiones ajenas le abrió la puerta para debutar en los Pumas. Diez meses más tarde era titular en el estreno de Inglaterra 2015, cuando les hizo un try a los All Blacks. Un try muy distinto al del domingo, porque fue en una jugada de pick-and-go propia de un forward, pero sobre todo porque en la acción sufrió un golpe en la cabeza que lo sacó de la cancha. "No me acuerdo nada de ese try", admite. "No soy un jugador que haga muchos tries, así que me alegró mucho hacer uno, y más en el Día del Padre. Fue especial", añade.
Guido es hijo de Roberto Petti, ex segunda línea del SIC que jugó dos partidos en los Pumas en el Sudamericano de 1995 y lo inició en el rugby a los 5 años. "Mi viejo me apoyó siempre, aun cuando entre los 12 y los 15 dejé para dedicarme al tenis y me federé", recuerda. "Pero no la pasé muy bien, no me gustó mucho y volví al rugby, que es un juego de equipo, en el que me divertía más y me sentía más cómodo", agrega.
Con 1,94m y 108 kilos, no es un segunda línea tradicional. Aunque grande para una persona normal, no lo es tanto para el prototipo internacional de su puesto (es el más bajo de la era Hourcade), aunque compensa con virtudes. "Al no ser tan alto, tengo que llegar con más velocidad a la pelota para ganarle al rival, mover más las piernas y hacer la diferencia", afirma este gigante pequeño. Esa ductilidad le permitió, por ejemplo, dejar atrás en velocidad a Jules Plisson, apertura francés. La jugada fue notoria también por el hecho de que el gestor fue Nahuel Tetaz Chaparro, un pilar involucrado entre los backs que amagó a dar la pelota hacia afuera y realizó el pase interno en el contacto. "Nahuel es un pilar lírico", bromea Guido. Y cuenta: "En los entrenamientos le gusta mandarse mucho, ganar el contacto y tratar de tirar el off-load, así que me la jugué a que iba a hacer eso, me dejó la pelota en las manos y lo único que tuve que hacer fue correr bastante". Como si fuera poco.
Una escena inusual para el rugby argentino no muchos años atrás, pero que en poco tiempo se ha convertido en regla. "Los entrenadores siempre nos dicen de jugar todo el tiempo, de arriesgar", subraya Petti Pagadizábal. "Así, cosas que antes no hacíamos, ahora salen. Las ensayamos un montón. Hay gran parte del entrenamiento que le dedicamos a las destrezas, como el off-load que tiró Nahuel. Son cosas que antes los forwards no practicábamos y ahora las estamos haciendo. Y claramente nos sirvió mucho a todos". Fruto, también, de la dura experiencia que fueron los primeros seis meses de los Jaguares. "Siempre estuvimos dispuestos a arriesgar, a jugar", continúa. "Claramente se nota ahora en partidos contra equipos europeos en los que el juego es más lento. Es todo positivo y lo demostramos".
Guido cuenta que es muy distinto jugar en el Super Rugby que un test-match frente a un europeo. "Es como si fuera otro deporte. El test-match es más pausado, más de forwards, más duro. A nosotros nos cuesta más el ritmo del Super Rugby y es nuestro objetivo jugar ese rugby dinámico, que es lo que nos gusta, y por eso lo intentamos", analiza.
Pasado mañana, ante el mismo rival y en la misma cancha (Atlético Tucumán), la Argentina tendrá la posibilidad histórica de ganar los tres partidos de una ventana internacional, algo que no ocurre desde 2007. "Será aun más difícil porque Francia va a salir con más bronca y va a poner un equipo con jugadores más experimentados, que los habían dejado en el banco. No tenemos que darnos por satisfechos con lo que hicimos. Tenemos que ir por todo y ganar los tres partidos de esta ventana".ß
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segundas líneas usó Hourcade en su ciclo, todos más altos que Petti: Albacete, Carizza, Alemanno, Galarza, Lavanini, Guillemaín y Ponce. Además, jugaron en ese puesto los alas Ortega Desio y Macome.

