Hay otro 10 que patea una pelota en Barcelona, y también es argentino

Bautista Güemes sigue en Barcelona, parte de un rugby español que se encuentra en plena expansión.
Bautista Güemes sigue en Barcelona, parte de un rugby español que se encuentra en plena expansión. Crédito: Barcelona.es
Jorge Búsico
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8 de agosto de 2019  • 02:03

Barça tiene un 10 además de Lionel Messi. Es argentino y formó parte de la pretemporada que llevó a cabo en Japón el campeón de España. En dimensiones muy diferentes a la fama del crack mundial y a la opulencia del fútbol, claro, Bautista Güemes, el que asestó el drop decisivo que le dio el título a CUBA en 2013, su primero después de 43 años, encontró un lugar en el club catalán para jugar profesionalmente al rugby y para crecer por fuera del deporte, ya que en este tiempo logró terminar un Máster en Dirección y Gerenciamiento Deportivo en la Universidad Pompeu Fabra.

"Un día vino a vernos Jordi Cardoner, vicepresidente del club, y justo ganamos el clásico catalán. Entonces empezó a engancharse con el rugby, y como llegamos por primera vez a los playoffs del campeonato español y a la final por la Copa del Rey, nos premiaron llevándonos a Japón junto al equipo de fútbol. Para nosotros fue un apoyo importante, ya que el rugby está creciendo muchísimo en Cataluña y también en toda España", cuenta Güemes, que tras unos días de vacaciones en la Argentina regresará el martes para iniciar su tercera temporada en el club en el que brillaron Diego Maradona y Messi.

El apertura de 20 años, que estuvo en el radar de los seleccionados de la Unión Argentina de Rugby en tiempos de juveniles, llegó a Barcelona junto a Martín García Veiga desde Vannes, club del Pro 2 de Francia (había estado en Agen), y en esta última etapa compartió la experiencia con dos amigos y compañeros en aquel equipo del Club Universitario de Buenos Aires campeón de 2013: Joaquín Hardoy y Rodrigo Ávalos. Además, en su momento se agregó Tomás Borghi, que ya volvió a San Isidro Club. Los cuatro jugaron profesionalmente en Barcelona, y aprovecharon la oportunidad para capacitarse en masters y licenciaturas. Hardoy y Ávalos regresarán a su país, por lo cual Bauti Güemes, que junto a su mujer ya tiene un hijo de un año y medio, será el único rugbier argentino de Barça en la temporada 2019/2020.

"En España la mayoría de los equipos es semiprofesional, o sea que por cada profesional hay un amateur. Los que son profesionales cien por ciento sacan mucha ventaja. El nivel de un equipo profesional es similar al que puede tener uno del Top 12 de la URBA, pero hay mucho interés por el rugby, que está creciendo", explica Güemes, que está en la mira para ser en el futuro el 10 del seleccionado español. ¿Lo aceptarías? "Sí, porque mi idea es seguir creciendo dentro del rugby profesional", manifestó.

Bautista Güemes en acción con la camiseta blaugrana; la patada a los palos es una de sus especialidades.
Bautista Güemes en acción con la camiseta blaugrana; la patada a los palos es una de sus especialidades.

A comienzos de la década de los noventas, los rugbiers argentinos encontraron un lugar para jugar por dinero y de paso desarrollar nuevas experiencias de vida o progresar en sus estudios. El destino entonces fue Italia. Más tarde explotaron los campeonatos profesionales de Francia e Inglaterra y hacía allí marcharon decenas. Italia quedó en un segundo o tercer orden y por ahí se ubica hoy España, que, si el rugby termina de despegar, puede convertirse en un nuevo destino, pero fuera de la competencia de altísimo nivel.

El combo jugar-estudiar-pasear es otro submundo que ofrece este deporte y que incluso puede expandirse si el deporte empieza a salir de su histórica y reducida frontera. "Acá vivimos muy bien, tranquilos, en un departamento a dos cuadras de la Sagrada Familia, y como hacemos gimnasio a la mañana y rugby a la noche, tengo todo el día para prepararme con estudios o buscar otro trabajo", completó Bautista Güemes.

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