

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

DUBLÍN, Irlanda.– A Julio Farías Cabello se le nota el cansancio en la cara: "No he parado en estos dos años. Ni quiero llevar la cuenta de lo que estuve fuera de casa, porque si se entera mi mujer, me mata. Pero fueron más de seis meses este año". También tiene la cara más raspada que de costumbre: "Jugar de segunda línea es más áspero, estás cagándote a palos todo el partido, pero aunque mi puesto es de 6 y es el que más me gusta, creo que me acostumbré bien".
El tucumano, que representa un caso especial en la historia de los Pumas, ya que debutó en 2010 con 32 años y desde ese momento se transformó en una pieza clave y titular indiscutido, está viviendo cada uno de estos test-matches de noviembre como si fuese el último. "Me lo planteo así porque a fin de año tomaré una decisión. Tengo todo el apoyo del staff y de mis compañeros para seguir, pero no quiero estar de sobra ni robando", dice.
—Todos aquellos con los que jugaste el Hemisferio Sur M21 ya se retiraron: Roncero, Corleto, los Contepomi, aunque quizá Felipe tenía más cuerda si no se lesionaba. Sos el último que queda...
—Es verdad. A comienzos de año le dije a mi mujer que iba a hacer un último esfuerzo. Pero lo cierto es que a medida que fueron pasando los partidos me fui sintiendo cada vez mejor, sobre todo en el Rugby Championship. Así que vamos a ver.
—¿Y después de Irlanda?
—Vacaciones urgentes. Ya estoy viendo una casa para irme a una playa con toda la familia unos 20 días y desconectarme de todo. Lo necesito. Y necesito estar con mi mujer y mis tres hijas.
— ¿Hay alguno de estos jóvenes Pumas con el que te ves identificado cuando vos comenzaste?
—No porque mi historia es muy rara. Yo jugué en ese seleccionado M21 y después nunca nadie más pensó en mí para estar en los Pumas. Yo llegué a los 32 años y ellos a los 19 o 20. Pero sí tengo afinidad especial por algunos.
—¿Por ejemplo?
—Nico Sánchez [el joven apertura]. Lo quiero muchísimo. Es como un hermanito menor.
—¿Y de los más grandes?
—Con varios. Con el Pato [por Albacete] construimos una fuerte relación. Él es un líder que predica con el ejemplo.
—¿Y se lo ha extrañado en estos partidos? Además, vos tuviste que ocupar su lugar.
—Por supuesto que se lo extraña. Y en cuanto a mí, me costó, pero porque tuve que cambiar de puesto. Pero creo que con Manucho [por Manuel Carizza] nos complementamos bastante bien.
—Además de tu historia poco común en los Pumas, este año protagonizaste otro capítulo especial: sos el único que jugó de titular los 11 tests. Y también lo fuiste en los dos amistosos con el Stade Français.
— Sí (risas). Y agregale la Vodacom con los Pampas. Soy un agradecido, en verdad. Creo que tanto esfuerzo valió la pena, pero hay que ver hasta dónde me da. Ya te dije: no quiero estar de sobra en ningún lugar del rugby.
—Te agrego una más: hasta jugaste un partido del Nacional de Clubes para tu club, Tucumán Rugby.
—Eso sí que fue un error. Quise dar una mano, me trataron de maravillas los de mi club y los rivales, la gente cantó a mi favor durante buena parte del partido y lo perdimos por un error mío, por una confusión con el marcador. Hice lo que siempre les digo a los más jóvenes que no hay que hacer. Tuve una angustia terrible durante tres días. No me lo podía perdonar. Por suerte, los chicos luego ganaron y se clasificaron.
—Y después de tantos partidos, viajes y concentraciones, ¿cómo estás del físico y de la cabeza para la última prueba que falta?
— Bien. Terminé con mucha bronca después de perder con Francia, porque creo que podíamos haber ganado, pero ahora estamos todos bien. Con ganas de cerrar el año con un triunfo, porque nos lo merecemos.
—Viviste mucho tiempo en Europa. En Italia, en Francia estuviste seis años, en Portugal. ¿Qué te hizo volver a la Argentina?
—Los afectos. Tengo una familia muy numerosa, con muchos hermanos, porque mis viejos son separados y también tuvieron más hijos en sus matrimonios. Y yo soy muy familiero y con mi mujer queríamos volver por las chicas, para que crezcan en la Argentina.
—¿Y después del rugby te vas a quedar en el país?
—Sí, por supuesto.
—¿No hablamos más entonces de si vas a jugar o no el año que viene?
—No, como te dije antes: jugaré y disfrutaré éste partido con Irlanda como si fuera el último. Como lo hice con Gales y con Francia. Dándole todo lo que tengo al equipo.
Julio Farías Cabello, el Flaco a secas para sus compañeros. Con 34 años cumplidos el 19 de septiembre y con 18 tests en apenas dos temporadas. El capitán de los Pampas en 2012. El del try a los All Blacks en la Copa del Mundo. El que esa noche asestó 20 tackles. El más viejo del plantel y el que llega siempre antes a cada pelota. Un emblema ya.




